lunes, 11 de agosto de 2014

Sectarismo



              El término sectarismo lo aplicamos con muchísima facilidad en numerosos momentos de nuestra vida. Si lo pensáramos bien podríamos afirmar que nuestra sociedad es una suma de sectas, y en esa suma no me estoy refiriendo solamente a las religiosas y/o pseudo religiosas, sino que hay variados sumandos como: partidos políticos, agrupaciones poéticas, colegios de abogados, periodistas, médicos (lo que se da en llamar corporativismo), sindicatos, patronales, etc.
            Pero hoy, en ese recorrido que realizo a diario por diversos medios de comunicación, me he encontrado con una noticia que ha conseguido que vea con total claridad qué es el sectarismo. Ha sido en el digital www.publico.es donde he leído como titular “Muere de Ébola el segundo religioso al que España dejó abandonado en Liberia”.
            Y es cierto que George Combey, natural de Gahna y compañero del sacerdote Miguel Pajares que fue trasladado a España con la también religiosa y española Juliana Bonoha, ha fallecido a consecuencia del maldito virus en el hospital ELWA de Monrovia (Liberia), así como la hermana Chantal Pasqueline, creo que de nacionalidad ecuatoguineana, que el medio de comunicación citado se encarga de escribir en negritas que “también fue abandonada a su suerte por España”.
            A continuación se siguen explicando distintos aspectos sobre el estado actual de salud de los repatriados por España, pero resulta que por una cosa u otra el lector en numerosas ocasiones tan sólo lee los titulares y en muy contadas ocasiones la llamada letra pequeña, esa que va dando más certera información sobre la noticia.
            Nos interesa, creo, pararnos en el titular que salta a la vista y puede introducirse, a modo de taladro, en nuestra mente para intentar conseguir un auténtico lavado de cerebro, o sea, demostrar que los religiosos, por ahora nos salva que no incluye a los laicos, muertos por ébola se debe al abandono del Estado español.
            Y digo pararnos en el titular para que se vea con claridad que se trata de socavar al gobierno legítimo de España, aunque no nos guste en muchas de sus actuaciones; eso es sectarismo, o sea: para una vez que dicho gobierno ha actuado con arreglo a los tratados internacionales se le inculpa del abandono de religiosos de otras nacionalidades a morir. Y digo yo, por decir algo, puestos a pedir porque no solicitamos que todos, laicos y religiosos, sean acogidos en España en distintos hospitales.
            No es bueno el sectarismo, pero todavía es peor cuando lo practica un medio de comunicación.

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