sábado, 16 de agosto de 2014

Pecad de noche y día: es Feria




Un servidor, fiel amante de mi verdad, que no tiene por qué ser la verdad, es poco amigo de ferias y feriantes, de casetas de peñas y oficiales, de pregones y abanderados, de la feria de día y de la noche, ésta última tiene un cierto pase, pero la llamada de “día”, a cuarenta grados más los que den de sí los cubatas y las copas jerezanas, la “odio”, con comillas y sin ellas, pues donde se ponga un buen y frío Tío Pepe en un lugar con aire acondicionado y unas exquisitas y delgadas lonchas de jamón con su correspondiente ración de gambas rojas de Garrucha, que se retiren el estridente y machacón sonido de los verdiales y las pesadas sevillanas, incluida la tercera que es la del piropeo bailado a la buena moza.

En este tiempo de feria de agosto en Málaga siempre me gustaba escribir un pregón, pero como este año ha sido pregonado por Manuel Sarria, seguro que hubiese sido imposible mejorarlo por su gracejo y bonhomía.

 Si recordáis queridos y queridas malagueña@s que estamos en crisis, o sea, más seco que una pintarroja con cuatro días de terral, os van a fastidiar la fiesta; de manera, que sin pensarlo más de dos veces sacad los pocos ahorrillos que os queden y fundirlos en siete u ocho días bebiendo hasta llegar a ese estado en que todo se ve color rosa de ocaso divino.

Sed felices, que viene a ser lo mismo que mi deseo de que viváis la locura como única forma de conseguir la felicidad de la desenvoltura; para ello mi amiga, no compañera de partido, Teresa Porras os ha colocado la tentación a tiro de piedra; no lo penséis dos veces, caed en ella porque para eso existe a pesar de que algunos deseen que no lo hagamos.

Y qué deciros más: pues que viváis el olvido. Tenéis que olvidar, si queréis ser felices, que de aquí a nada os van a crujir con el IVA; así que a consumir sin ton ni son. Tenéis que olvidar la maldita crisis económica, compañera de Ángela Merkel y de la bancada adinerada, y liaros con la primera morenaza o morenazo que veáis con ganas de guerra.

Tenéis que olvidar las tijeras de Mariano Rajoy que a partir de septiembre podará lo que os sobra y lo que os falta. Tenéis que olvidaros de los bancos, no de los del parque que, de aquí a nada, os servirán de asiento para mirar el sol de lunes a domingo.

Venga, sin pasaros de la cuenta: pecad y olvidad pues es la única solución que os queda.

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