miércoles, 6 de agosto de 2014

La consulta catalana

             Digamos claramente que a pesar de las plagas de “casta” y corrupción que diluvia sobre los partidos que representan en su pura esencia el denostado bipartidismo, a saber, PP y PSOE, son los únicos que, por ahora, se definen a lo claro en contra de la anunciada consulta de noviembre sobre la soberanía catalana por parte de los hijos adoptivos del exhonorable Jordi Pujol y otras familias independentistas. Si se desea se puede decir de otra manera, a saber: los dos únicos partidos nacionales que defienden nítidamente la unidad de España recogida en la Constitución son los liderados por Mariano y Pedro.

            Ya se sabe que IU, no le demos vueltas, el PCE, se debate a sí mismo entre el centralismo, su principio secular, y una nueva hornada cuya cabeza más visible es Alberto Garzón que mantiene alzado el periscopio del futuro para ver cómo se define en este aspecto el personal de Pablo Iglesias.

            Vamos, que a favor de la fragmentación de España se encuentran los demás partidos del arco parlamentario, o sea: los nacionalistas gallegos, la nacionalista navarra, los chicos de Amaiur, los integrantes del PNV, los convergentes de CiU y los independentistas de Esquerra. Mientras que como decía en el segundo párrafo, IU se debate en la incongruencia del sí a la consulta y un interrogante al resultado; comprenderán fácilmente que no menciono a “Podemos” porque en la actualidad no tiene representación en el Congreso de los Diputados y silencio a UPyD por su escaso número de diputados como partido nacional.

            Si dejáramos a un lado por un instante las fobias y las castas podríamos afirmar que a pesar de todos sus defectos y corruptelas, en lo concerniente a la unidad de España, que no es poca cosa, los que mantienen el espíritu constituyente es el denostado bipartidismo compuesto por PP y PSOE y es por eso, que no es moco de pavo, por lo que debería seguir vivo aunque haya que introducir en sus médulas todos las células madres necesarias para que sigan vivos y coleando, pues en la medida que perduren seremos ciudadanos de una nación; el resto es una peligrosa aventura que no sabemos donde nos puede llevar.

            Así lo pienso, así lo digo.


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