jueves, 21 de agosto de 2014

José Antonio Viera



José Antonio Viera es Profesor de Secundaria y uno de los modelos a seguir para caminar por el sendero de la política, ya ven: inició su fulminante carrera siendo concejal de Tocina, de ahí saltó a ser Delegado Provincial de Educación y Ciencia, y brincó a la Delegación de Gobernación de la “ciudad que se basta a sí misma”, o sea, Sevilla, fue nombrado por la Junta Andaluza como Coordinador General para arreglar el desastre de la Balsa de Aznalcóllar y, debido a su buena gestión, fue designado Consejero de Empleo e Innovación de la Junta de Andalucía al tiempo que Secretario Provincial del PSOE sevillano, también fue Diputado andaluz y ahora lo es Nacional, donde calienta el sillón de su escaño desde el año 2011; pero mira por donde es uno de los doscientos preimputados por la juez Alaya en el tristemente famoso casos de los EREs fraudulentos de Andalucía.

Presuntamente, lo último es una mácula en tan brillante historial que puede servir de modelo para los cachorrillos que se dediquen a escalar y escalar puestos en la infame política que nos sacude de lo lindo y de lo feo en la rabiosa actualidad que nos embarga.

Pero no es esa la causa por la que lo arrastro en este copo nuestro de cada día (deben saber que “el copo” es un arte de pesca malagueño que consiste en lanzar una red a poca distancia de la orilla y que es recogida a mano por hombres de la mar; en su arrastre hacia la ribera van esencialmente boquerones victorianos, mojarrillas y toda clase de peces), sino las declaraciones que la mojarrila de Viera ha realizado en una emisora de radio.

Ha venido a decir su señoría Viera que ha pasado tres años muy malos porque no ha podido defenderse de las acusaciones de la señora juez por retener el sumario, pero que ahora que se encuentra en el Tribunal Supremo de Justicia, ya saben: el que se encarga de juzgar a los aforados, especie a la que pertenece el que fuese concejal de Tocina.

Ustedes, queridos lectores, pueden pensar o decir lo que crean oportuno, pero yo me pregunto que porqué el buen profesor que hubiese sido el señor Viera no dejó su escaño en el Congreso de los Diputados para montarle un pollo a la belleza hermética de Alaya, sino que el muy ladilla ha permanecido en la casta que llama Pablo Iglesias para verlas venir, darles media verónica y dejarlas pasar como Chaves o Griñán.

No lo veo esto muy claro, no sé ustedes.



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