jueves, 14 de agosto de 2014

Feliz día, Antonio Pacheco



La mayoría de las tardes las paso en un bar-cafetería de Málaga llamado “El Gran Vía”, situado en calle Don Cristián.
           
Buena gente acude al pequeño pero coqueto lugar donde Antonio y Mary, un feliz matrimonio, llevan el pequeño gran negocio con elegancia y exquisitez.

Para ser feliz no son necesarias grandes cosas: unos buenos amigos, una copita y un buen rato de conversación. La mayoría de mis amigos pasamos tardes estupendas, pero para ser sincero tengo que decir que el mejor de ellos es Antonio Pacheco, hijo de Antonio y Mary, que hoy, por cierto, es su cumpleaños, nada más y nada menos que 17 años, qué maravilla.

Aunque Antonio está en esa edad que va de la adolescencia a la plena juventud, para mí, por sus conocimientos es un hombre en toda la extensión de la palabra.

Hoy, aunque estoy lejos de él, no podía faltar a la cita de felicitarlo este 14 de agosto, entre otras cosas porque él nos felicita a todos y todas los que frecuentamos “El Gran Vía”.

Antonio sabe, y nunca se equivoca, la fecha de nacimiento de todos y todas los que vamos a tomar café o ver un partido de fútbol, pero no solamente los nuestros porque si a usted lector o lectora se le ocurriese un día tomarse un café en ese lugar y le dijese a mi gran amigo Antonio su fecha de nacimiento pueden pasar dos años y volver de nuevo y le dirá con total exactitud sus datos personales.

Sabe de música moderna más que los propios músicos, y genera unos monólogos que ya quisieran realizarlos los adultos.

Para qué hablar de su dominio del cómic y de algunos poetas; hace unos días me dio pelos y señales del famoso poeta granadino Javier Egea, fallecido fatídicamente.

Desde mi terraza lo saludo y me saluda, y lo veo sentado en una pila de sillas pensando, escuchando música y serio con sus pensamientos. En ese momento no hay que entretenerlo porque está en un mundo que él se inventa y nosotros no podemos comprender porque nunca llegaremos a su fantasía e imaginación.

Antonio, amigo, hoy desde la distancia quiero enviarte un fuerte abrazo y un beso que te llegue y abrace; en la distancia te siento cerca de mí.

Eres un tío magnífico, estupendo. Felicidades de corazón.


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