lunes, 25 de agosto de 2014

El otro verano



El sol desploma con su ardiente velo,
la seca fuente yace desolada,
el obrero deja caer su azada
y moja el negro pan en el cazuelo.

La vieja perra busca sin consuelo
la frescura penumbra de la fachada,
la casa del pastor, plata encalada,
es lienzo, cisne azul del rojo cielo

y los cuerpos desnudos sudorosos
resbalan entre amores fatigados.
Una campana dobla en el estío,

alzan vuelos mil pájaros hermosos
entre bellos colores salpicados
que dan luces de amor al desvarío.

(De José García Pérez)


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