martes, 5 de agosto de 2014

El CIS de las vacaciones



      Cuando el veraneante de estas tierras se encontraba degustando la última coquina de tan sabroso aperitivo, asomó por la pantalla de televisión un señor con cierta sonrisa conejil para ofrecer el último resultado del sondeo del CIS efectuado días antes de que Pedro (Sánchez) accediera al papado del PSOE y que Pablo (Iglesias) predicara la buena nueva de la salvación a todos los gentiles esparcidos por plazas y mercados.

            Podemos”, esa conjunción de círculos olímpicos que predica la creación de una nueva moneda para el sur de Europa y silba al oído del creyente la música que éste desea escuchar, no parece, según encuesta al canto, ser una formación política que nació para morir al instante sino que se vislumbra tendrá vida, y vida abundante.

            Nos dicen los expertos, según “cisasazo” al canto que de cada cien españoles, trece votarán con toda seguridad al PP de Rajoy, doce a “Podemos”, cerca de once al PSOE y unos seis a Izquierda Unida, amén de unos restos a los que hoy no les vamos a prestar la atención debida; vamos, que de entrada y salida, los círculos de Podemos se convierten en la segunda fuerza política en intención directa de votos.

            Después llegan los que dicen saber de esto y adoban el resultado con un precocinado en el que entran otras variantes y ya la cosa cambia con un 30% de votos para los hombres y mujeres del caso Gürtel, un 21% para los amiguetes de los EREs fraudulentos de Andalucía y un 15% para los todavía inmaculad@s amigos de Hugo Chávez; el personal de IU se queda en un escuálido 7%.

            Para algunos enterados de la “cosa nostra” todo este posible desaguisado se debe a que Pablo Iglesias es un demagogo que canta con arpa melodiosa lo que los desheredados desean escuchar, aunque después no lo cumplan; y tal vez lleven razón, pero llevarían la misma que aquellos que quedaron embaucados por las promesas incumplidas o cantos de sirenas que silbaron a los oídos el personal del PP y PSOE.

            No se trata pues de hacer ver que los nuevos profetas, con Pablo a la cabeza, prometen para no cumplir lo que predican, sino de demostrar porque los papas del bipartidismo no cumplieron lo que prometieron.

            En fin, mejor esperar tomando una cerveza y pidiendo una ración de coquinas después de tsunami de julio.


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