viernes, 15 de agosto de 2014

El beso


Todo, para bueno o para malo, va cambiando; el sistema axiológico que se valora hoy no es que el que se veneraba ayer; y usted tiene dos opciones, a saber: seguir machaconamente pensando como el siglo pasado o adaptarse a los tiempos modernos donde todo se mide, se pesa, se controla, se espía y filtra.

            Ahora los expertos andan estudiando el beso para hacerlo en las debidas condiciones y mejorarlo, aunque el tema tenga cierta mandanga propia de censuras y pecaditis; me da no sé qué confesar que yo nací en 1936 del pasado siglo y cuando llegué a la edad del pavo empecé a comprender que el beso molestaba a las autoridades, nunca mejor dicho, porque en aquellas sesiones de cine de sesión continua se escuchaba el tijeretazo de la censura junto a un tropel de silbidos cuando una pareja iniciaba el camino hacia el éxtasis.

            Hasta que un día contemplé a Burt Lancaster y Debora Kher, en aquella mítica película “De aquí a la eternidad, disfrutar de lo lindo buscando ese camino que lleva a conseguir lo eterno.

            El psicólogo John Boannon, de la Universidad de Butler, ha descubierto que el 90% de las personas recuerdan con mayor precisión su primer beso que la primera relación sexual; para creer tal afirmación lo mejor es que usted, querido lector o lectora, ponga la moviola en marcha y diga si es cierto lo que afirma el experto. En mi caso, sí.

            Y es que en realidad el beso presupone el amor; y el acto sexual no siempre, es por ello que las prostitutas, por regla general, no besan al ejercer su trabajo por la simple razón de que no aman al que paga. ¿Recuerdan aquella encantadora película de título “Pretty Woman”, en que Julia Robert, señorita de compañía, se niega a besar al guapera de Richard Geere?

            Otro experto, de nombre rarísimo que obvio escribir, afirma que besar es algo íntimo y no existen reglas establecidas, aunque conocer a la pareja ya es un avance importante; pero asegura algo que no me va, pues viene a decir que la improvisación es mala consejera. Creo que no es así, pues si un servidor saliera con una dama no puedo tener previsto que a las 17:55 horas le vaya a dar un beso en condiciones.

            Todo es una ceremonia que, sin diseñar, acaba en ese roce en la comisura de los labios donde se sabe si existe química y amor, después viene el resto y los labios se aman como las almas.

            En realidad me alegro de esta teoría, porque por determinadas razones que no voy a explicar, pero que seguro que comprenden, yo, en esto del amor, empiezo y finalizo en la primera fase.

            Buen día, buen beso.



1 comentario:

  1. No te preocupes no volveré a escribir nada en tu pagina

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