domingo, 10 de agosto de 2014

11 de agosto

Justamente hoy, por mañana, se cumplen treinta y cuatro años de que un servidor apareciera por vez primera en el kilómetro 4 de la carretera Carmona-Madrid para asistir al homenaje de Blas Infante, asesinado el 11 de agosto de 1936 por falangistas de aquella época en ese lugar que debía ser punto de peregrinación de los ciudadanos andaluces.

            Por aquellos tiempos, tan sólo asistían auténticos andalucistas, cuyos nombres voy a silenciar a excepción de Carlos Cano. También estaban presentes hombres y mujeres de Cataluña, la “novena provincia”, que venían desde aquellos pagos para certificar, con su presencia, que ellos también ejercían de andaluces.

Sería bueno recordar, para aquellos que lo ignoran, que el antiguo PSA había colado en el Parlamento de Cataluña dos diputados andalucistas; esto que hoy parece no tener importancia, es el hecho más importante de la historia del Estado de las Autonomías. ¿Se imaginan ustedes a dos representantes, bien del PNV o Amaiur o CiU en el Hospital de las Cinco Llagas, actual Parlamento de Andalucía?

Eran tiempos de utopía andalucista; hasta que un día de cualquier año uno o varios de aquellos utópicos enarbolaron la quijada cainita y la emprendieron en machacarse los unos a los otros, y la utopía y la pequeña realidad conseguida se fueron a hacer gárgaras, y así hasta llegar al día de hoy en que aquel Andalucismo, llamado a convertir en real el “Ideal Andaluz” del notario nacido en Casares, se convirtió en una auténtica escombrera, no exenta de algunos -muy pocos- que siguen pensando y luchando por conseguir una Andalucía Libre.

Todos, de una forma u otra, unos con pistolas y otros olvidando o destruyendo el legado ideológico del Andalucismo Histórico, deberíamos considerarnos asesinos de Blas Infante.

Los partidos de corte centralista, llámense PSOE, PP y IU, se declaran andalucistas, pero es un andalucismo descafeinado, deforme y sin teoría política. Sus mandamases y mandados no demuestran, en su labor política y parlamentaria, el hecho inequívoco de ejercer de andaluces.

Los vomito de mi boca por apropiarse de una “A” que adorna sus siglas, PP-A, PSOE-A y IU-A, pero que prostituyen y venden por cuatro monedas a Andalucía.

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