jueves, 24 de julio de 2014

Una noticia más buena que mala



       El resultado de los datos de la EPA del 2º trimestre del año no ha solucionado el problema del desempleo en España, pero han conseguido que hagamos frente a agosto con un cierto aire más risueño.

            Que se hayan creado 402.000 empleos más, la mayor subida desde el año 2008 y que el número de parados disminuya en 310.000 personas es una buena noticia de la que todos debemos alegrarnos; si a ello le añadimos que el sector privado ha generado 393.500 puestos de trabajo y que el sector público se ha quedado en un enclenque número de creación de 8.900 empleos es aún más alentador, pues quiere decir que la economía va un poquito mejor que antes.

            Ya sabemos que son los tiempos mejores para el aumento de empleo por la estacionalidad, ya saben, que si la Semana Santa o la vagancia del verano con la cita apresurada de millones de turistas es, en parte esencial, causa de estos buenos datos; pero jolines da la sensación que a algunos partidos y sindicatos no les agrada o no lo demuestran como es debido.

            De todo es conocido que la palabra “pero” es la más desagradecida y rácana que existe en nuestro hermoso lenguaje, pues en cuanto hace acto de presencia te puedes echar a temblar; por ejemplo: “Juan es un tío fenomenal, pero…”, lo que puede venir a continuación puede cercenar todas y cada una de las posibles virtudes del tal Juan.

            Y así, los portavoces de las distintas organizaciones políticas y sindicales comienzan afirmando que los datos de la EPA son buenos, pero…,  y ahí comienza un rosario de problemas que no acaban a no ser que alguien los pare.

            Somos conscientes de que buena parte del empleo es estacional, que los sueldos, si así pudieran llamarse, no son todo lo boyantes que desearíamos, que siguen existiendo más de cinco millones de parados, pero la cosa parece ir mejor y que podría aventurarse, con grandes posibilidades de equivocación, que estamos, parece ser, en un vago principio de salida de la gran crisis.

            Me alegro un rato largo, en especial porque la mayoría de los nuevos empleos provienen del sector privado lo que quiere decir que existe una cierta alegría a la hora del gasto corriente, todo ello sin salirme de madre y con el máximo recato.



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