miércoles, 9 de julio de 2014

Un toque de atención

              Creo que pocos han sido los nacidos en España que no se han alegrado del vapuleo futbolístico de los alemanes a los brasileños. En primer lugar por el juego exhibido por los teutones y por el cachondeo que el público se trajo con la “roja” y los pitos de la hinchada para con Diego Costa cada vez que éste tocaba la pelota. Si a ello le unimos que no se guardó un respetuoso minuto de silencio por la muerte de Di Stéfano, el descosido del siete ha venido muy requetebién para dejar las cosas en su sitio; por cierto que durante el partido de hoy entre Argentina y Holanda, además del minuto de silencio, los jugadores de ambas selecciones llevarán luto por el más grande de los futbolistas; buen detalle.

            En otro orden de cosas, o sea, en las antípodas del párrafo anterior, el líder de “Podemos”, el eurodiputado Pablo Iglesias ha interpuestos un par de denuncias contra Esperanza Aguirre y el periodista de El Mundo Eduardo Inda por haber afirmado ambas personas que el tal Pablo pertenece al entorno de ETA; ambos han sido llamados a la conciliación, o sea, a pedirle perdón y, en caso de que no exista arrepentimiento, les presentará una querella por faltarle al honor.

            Ese toque de atención, perfecto en tiempo y forma, demuestra que hay que andarse con mucho cuidado con él a la hora de soltarle una afirmación que, falsa o no, Pablo no puede aceptar aunque por su parte no son especialmente flores lo que vomita el señor Iglesias a la hora de definir a los de la “casta”, como gusta llamar al personal del PP y PSOE.

            Lo bueno o lo malo, vaya usted a saber, es que para conseguir la pasta necesaria para interponer la denuncia, que ronda más o menos los 10.000 euros, ha acudido a una especie de domund laico, llamado crowlfundis, en el que la ciudadanía que simpatiza con “Podemos” ha colaborado con pequeños pellizcos de euros hasta alcanzar la cantidad necesaria, hecho que ha conseguido en cuatro horas, o sea, en un santiamén.

            Ojo al dato, porque ha conseguido algo importante, o sea: que el simpatizante se sienta co-responsable a la hora de hacer realidad esa bonita frase de “el pueblo contra Esperanza Aguirre” o contra “un periodista de una empresa privada”.

            De tonto, nada de nada.


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