miércoles, 16 de julio de 2014

Metanoia



              Estamos asistiendo en España durante estos últimos días a un estado total de “metanoia”, palabra griega que significa cambio de mentalidad o, para entendernos más llanamente “darle la vuelta al calcetín”, aunque también se podría explicar más torpemente como el inicio de una revolución que no se sabe muy bien donde puede terminar pero sí que sabemos que su inicio se encuentra muy ligado a la formación política que lidera Pablo Iglesia y cuyo nombre es “Podemos”.

            Sondeos, entrevistas, conversaciones de barra de bares, artículos, pequeños cambios en la ya bautizada “casta”, declaraciones de derechas y de izquierdas contra el independentismo, Sor Lucía, el camarero que entró en el hotel Ritz, la cancha que determinadas televisiones otorgan a Monedero y compañía, los bancos, los ricos, los pobres, los EREs, la juez Alaya, UGT, el no de los eurosocialistas españoles a Juncker, los niños con hambre, las capillas católicas de la Universidad Complutense y un largo etcétera están conformando un caldo de cultivo en la olla de la resignación que está a punto de explotar en cualquier momento, que bien pudiera ser cuando este verano los que tienen o tenemos la suerte de veranear y echar alguna que otra partida de dominó y estemos a punto de ahorcar un seis doble cualquiera, se nos indigesten los doce puntos conseguidos.

            En Izquierda Unida, la tapadera del PCE oficial, están tocando la marcha fúnebre de Mozart para que el camarada Cayo Lara deje paso por las buenas al joven malagueño Alberto Garzón para que éste, atrevido y joven, ligue con el personal de “Podemos” antes de que Sor Lucía e Iglesias se merienden a la formación oficial de izquierdas.

            Susana, oh Susana, avisa a su elegido Pedro para que este no apunte contra “Podemos”, y los posibles cañonazos vayan dirigidos contra el PP de Rajoy, su enemigo natural. Y de pronto, porque sí, otro grupo del que no se sabe su procedencia, pero que se llama “Ganar Madrid” ha presentado su tarjeta de visitas para conseguir el dominio de la capital del Reino, reino que por cierto corre un cierto peligro de supervivencia.

            Así las cosas, la derecha se repliega a sus cuarteles de siempre y pide a sus fieles eleven preces para que todo el batiburrillo se desmorone y no se compacte un Frente Popular que la desintegre.

            Esto es como yo lo veo, pero como mi chorla no funciona todo lo bien que yo quisiera no hay que hacerme ni puñetero caso, o sea, el mismo que al ya citado camarero.




No hay comentarios:

Publicar un comentario