martes, 15 de julio de 2014

"Gracias, Marine"



         El gran pacto entre socialdemócratas y populares europeos, avalados por los liberales, ha llevado al luxemburgués Juncker a presidir la Comisión Europea, que guste más, menos o nada, será, en buena medida el encargado máximo de repartir el “bacalao”.

            En contra votaron un variopinto y numerosos grupo de europarlamentarios que va desde la izquierda más radical hasta la extrema derecha de Marine Le Pen, pasando por los euroescépticos y los socialistas o socialdemócratas españoles por orden de su ya virtual secretario general Pedro Sánchez.

            No será un servidor el que analice o critique esta primera orden dada por el todavía no ungido, que ha sido acatada por algunos socialistas españoles a regañadientes, caso de Ramón Jáuregui, pero el que manda manda y al “mandao” no le queda más remedio que obedecer.

            El conjunto de los votos afirmativos de hecho configura un grupo compacto formado por el centro izquierda y derecha europeo; los que han votado negativamente es un conglomerado de imposible definición en el que se encuentra los que desean salir del euro, la izquierda radical que en el caso español  sería la formada por Izquierda Unida y Podemos, y los discípulos de Elena Valenciano, el PSOE, que en realidad no se sabe muy bien donde se encuentran políticamente en estos momentos o es que lo han hecho porque el enemigo a batir ya no es el Partido Popular sino la formación que lidera Pablo Iglesias, vaya usted a saber la verdad, porque yo, palabrita de honor, no lo sé con seguridad.

            En fin, cada maestrillo tiene su librillo y ellos o él habrán estudiado profundamente si ésta era la opción que más les interesa, aunque no sea la que interese nuestro país.

            Como esto no da para más pues sería meterme en un embrollo crítico de difícil salida, me quedo con la fina ironía de Juncker cuando en contestación a Marine Le Pen le ha agradecido que no le haya votado.


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