jueves, 31 de julio de 2014

El agosto de "Podemos"



          En cerca de cuarenta y ocho horas, la formación política “Podemos” ha afiliado a más de 30.000 personas según fuentes cercanas al entorno de Pablo Iglesias, y yo me lo creo de todas, todas.

            No existe filtro alguno para enrolarse en esta aventura a la que los expertos en política, sea casta o no, le otorgan un posible triunfo en próximas confrontaciones electorales. Usted da nombre, apellidos y domicilio, formatea cuatro o cinco datos, queda exento de pagar cuota alguna y es admitido al instante; así cualquiera, creo.

            Se inicia agosto con el mayor índice de corruptos y corruptores conocido hasta ahora; las prisiones abren sus puertas para que ilustres personajes de antaño pasen un periodo vacacional sin gasto alguno, y la bulla buena de prevé para el tiempo en que el olor a alcanfor y a la húmeda gabardina haga su presencia en el deseado otoño.

            Reza en la Constitución Española en su artículo 6 que “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumentos fundamental para la participación política (…). Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.”

            No se entiende democracia sin partidos políticos, lo que no quiere decir que estos colectivos lo sean en su funcionamiento interno. Como buen pardillo político que fui en los albores del nacimiento de la llamada “casta” por “Podemos”, cuando se celebraban Congresos en los dos partidos políticos donde fui perdiendo mi inocencia, el menda se apuntaba a la “Comisión de Ideología”, mientras que los gurús y sus fieles -cuñados y personal de confianza- lo hacían a la de “Estatutos”, la que fija la vida interna del colectivo y el sometimiento de sus miembros a la llamada disciplina de partido, ésta era la importante y la deseada, la que colocaba a los leales en los puestos de salida que le llevarían a ocupar los cargos de importancia.

            Es cierto que no se entiende democracia sin partidos, pero no es menos cierto que los partidos políticos son en sí mismos el más claro ejemplo de lo que no es democracia, pues cada uno de ellos forma una mini dictadura de mucho cuidado que, además, ha sido aceptada y aprobada por la propia militancia.

            Confiemos en que este “Podemos”, con sus asambleas y círculos, no se convierta en una especie de adoración al nuevo “Mesías” que puede dar lugar al caudillaje, qué miedo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario