martes, 17 de junio de 2014

Orgullo


Lo perverso de mí
es el orgullo.
Algunos inocentes le llaman amor propio,
pero yo no deseo prostituir las palabras
sino que las pronuncio
tal como suenan.
¿Qué razón te ha llevado
a ti, querido amigo,
a penetrar tu daga traicionera,
haciendo torniquete,
en este corazón que siempre
fue tuyo? ¿Tal vez el poder
y sus tentáculos
aprisionaron tu amistad
y esa fama de buena
persona con la que paseas tu
miserable frialdad?
Pero qué hice de ti
sino llevarte
en volandas a dónde tu querías,
y de repente,
unido a los que lustran el puñal con lisonjas
que gustas escuchar,
dejaste mi cadáver esquilmado
sin más compañía que mi odio
y este tropel de años que avanza
hacia la muerte.
Me has dejado tirado en la cuneta,
y en ella vivo mi agonía con
mi orgullo, mientras tú
sonríes impasible con tu crimen
cantando versos que no vives.

(De José García Pérez)


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