domingo, 8 de junio de 2014

¿Monarquía o Democracia?: una falacia



           El líder de Izquierda Unida, camarada señor Cayo Lara, ha hablado ya en determinadas ocasiones de realizar un posible referéndum para que el pueblo español decida entre Monarquía y/o Democracia, con lo que, sin querer o queriendo, está cometiendo una falacia supina; ni siquiera los que apuestan por otro plebiscito entre Monarquía y/o República andan muy finos a la hora de su definición. Si bien es cierto que lo del señor Lara se pasa de castaño oscuro.

            Hay variadas clases de repúblicas (pongamos por caso la de Cuba y la de los Estados Unidos de América) y dos modelos de Monarquías (la absoluta y la parlamentaria); de manera que no sería muy descabellado, en caso de que a ustedes alguna vez les toque votar, y digo ustedes porque no creo que un servidor llegue a verlo ni de lejos, exijan a los que le piden una respuesta que sean finos a la hora de hacer la pregunta.

            Desde el año 1977, más tarde consolidada en 1978 por la actual Constitución Española, puedo afirmar que he vivido en una real democracia donde el Rey Juan Carlos I, como Jefe del Estado, tan sólo ha tenido que intervenir una sola vez; me refiero lógicamente ante el intento de Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 por lo que le estoy y le estaré infinitamente agradecido, y creo que al igual que el menda la gran mayoría del pueblo español.

            Estamos en democracia, algunas veces ramplona y otras, mejorable. Hemos saboreado y seguimos saboreando lo que es la diversidad ideológica, la tolerancia política como hecho natural de vida, la alternancia en el poder, de izquierda a derecha y de ésta nuevamente a la izquierda y viceversa, como algo muy normal, cada uno vive con sus creencias religiosas o con su agnosticismo o con ateísmo sin que, salvo muy raras excepciones, alguien se rasgue las vestiduras, hemos asistido, esencialmente en los años 1977 y 1979, años de elecciones generales, a una poda de partidos que la ciudadanía realizó eligiendo libremente a los partidos que forman la hoy llamada, por algunos, “casta”; en el camino quedaron partidos como la ORT, LCR, PTE, FE y, fíjense, hasta Fuerza Nueva tuvo representación parlamentaria en la legislatura 1979-82 con el diputado Blas Piñar.

            No creo que la irrupción de “Podemos” en Europa, ya lo hizo Ruiz Mateos en 1989 obteniendo dos europarlamentarios con algo más de 600.000 votos, sea motivo suficiente para “darle la vuelta a la tortilla”.

            Mejoremos la Constitución en lo necesario y vote cada uno lo que desee, pero como dice el pueblo “tengamos la fiesta en paz”, lógicamente, para mí la fiesta es la democracia que llevamos viviendo cerca de 40 años.




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