lunes, 9 de junio de 2014

Los candados del amor

              En Málaga, la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, a los enamorados, ¡dichosos ellos!, les ha dado por colgar candados en el Puente de la Esperanza en prueba de amor indestructible; ya en plena crisis económica, que no de amor, los enamorados malagueños no se gastan el dinero en semejante manifestación y lo que empezó siendo una moda va quedando en sencillo vestigio, pues no quiero pensar que ya no existen enamorados por esta maravillosa ciudad.

            Ya saben el dicho: “cuando Francia estornuda, Europa se resfría”; digo esto porque esto de colgar candados nos viene de París, donde los enamorados, sean estos turistas o parisinos, siguen colgando dichos objetos en El Puente de las Artes, frente al Museo del Louvre, al paso del río Sena.

            Ignoro si Rick (Bogart) cuando le dijo a Ilsa (Ingrid) “siempre nos quedará París” se pudo referir a que había colgado uno de esos candaditos en el Puente de las Artes, aunque me inclino más porque los días de amor vividos entre ambos al inicio de la II Guerra Mundial quedó para siempre incrustado entre los que más tarde volvieron a verse en Casablanca, más en concreto en el mítico Rick’s Café Americam con Sam interpretando al piano la melodía “As time goes by” en circunstancias muy distintas.

            Lo cierto es que hoy se han desprendido del Puente de la Artes más de dos metros y medio de una de sus barandillas, se supone que por el peso de los candados del amor y que la alcaldesa parisina, de raíces españolas, Anne Hidalgo, ha encargado a su concejala de cultura que busque nuevas alternativas para no sé qué.

            Y digo para no sé qué porque el amor, ese néctar que muchas personas se van a morir sin haberlo conocido, no tiene más alternativa que vivirlo a tope durante el tiempo que dure, aunque ello lleve a la mayor de las locuras; pues no de otra forma, aparte del mísero peso, se entiende que  los que lo simbolizaron en un candado cerrado a cal y canto y hayan dejado de amarse son los provocadores de que los herméticos objetos han buscado en el cauce del Sena a los amantes para demostrarles que si al amor se le pone cerrojo y/o candado, éste, el amor, busca de nuevo a los que fueron amantes para echarles en cara su blasfemia.



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