domingo, 1 de junio de 2014

La autonomía generatriz



           De Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza según consta en el Estatuto de Autonomía de Andalucía, muy pocos ciudadanos andaluces han sido capaces de leer su obra “Ideal Andaluz”, libro de difícil lectura y en muchos de sus aspectos, no en lo esencial, algo trasnochado por ser hijo de una época y de unos ideales que en la actualidad podría afirmarse que están fuera de la modernidad, pero sin embargo enraizado en el ser andaluz; nadie como Blas Infante supo ahondar en el alma del jornalero andaluz y penetrar en la tierra para, sin azada, mostrarnos que en ella, o sea, en su distribución se encontraba buena parte de la problemática de Andalucía de finales del siglo XIX y principios del XX, y que, sin ánimo de trifulcas, sigue asolando en este XXI.

            Hoy quisiera pararme en lo que él entendía como “Autonomía generatriz”, o sea, aquella autonomía que no se alcanza, por imposible, de arriba hacia abajo -la que tenemos en la actualidad-, sino de abajo hacia arriba impregnando la conciencia colectiva de un pueblo.

            Escribía Blas Infante que “la generalidad de los municipios andaluces, mucho más tienen de manadas de hombres que de sociedades conscientes. El cacique es el pastor, resultado inevitable de la existencia del rebaño sumiso; el cual surge con el fin que todos los pastores persiguen: vivir de la explotación de sus bestias”, duro análisis sin duda alguna.

            Las circunstancias han cambiado, pero los hechos machaconamente se repiten, o sea, el municipio depende de otro nuevo cacique que reparte sus dádivas -que son nuestros impuestos- según convenga a sus intereses políticos, y así emergen intermediarios entre el poder supremo, Junta de Andalucía, y los pequeños municipios; de entre ellos, de los intermediarios, cabe distinguir las Diputaciones y las Mancomunidades de Municipios que obedecen a criterios sectarios de partidos políticos; y así resulta que según sea el color político de dichos intermediarios, azul o rojo, se verán más beneficiados por los nuevos “caciques” los pueblos que se encuentren, valga la expresión, en la misma onda.

            Eso que se conoce hoy por duplicidades tiene su razón de ser en estos organismos ilógicos y sectarios que deberían desaparecer, y con ellos las legiones de “amparados” por el nuevo hecho caciquil.

            De la Junta al Municipio para que en el camino no se quede una gran “morterada” de euros que dejan de percibir los pueblos más necesitados mientras se alimentan las arcas privadas de los adictos al nuevo régimen.

            Creo, tal vez llevado por mi utopía, que podemos saltar ese costoso puente y que el río fluya con normalidad entre los cauces de los municipios; se hace urgente la desaparición de esos entes supramunicipales que más bien parecen secretarías de organización de los partidos políticos.

            En tareas como esta les espero; podemos conseguirlo.


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