jueves, 26 de junio de 2014

El ciudadano Iglesias



           El ciudadano Pablo Iglesias ha irrumpido en la vida política como un tsunami capaz de llevarse por delante a toda la izquierda de este país. Ya se publican libros sobre su aventura de “Podemos”, se venden camisetas al estilo del Che y es odiado por muchos, temido por otros tantos y adorado por buena parte del pueblo sencillo y amojamado que desea ver en él un nuevo Mesías con capacidad para que desde el cielo baje el maná para los pobres de España.

            Las cuadras mediáticas -sean escritas, radiofónicas o televisivas, a excepción de “La Cuatro” y “La Sexta”- andan desorientadas porque no saben qué hacer con semejante ciudadano, si ignorarlo o darle caña porque se haga lo que se haga todo redunda en su beneficio; y los políticos de “la casta” andan como un pulpo en un gallinero.

            Algunos dicen que es un demagogo, o sea que anda por ahí diciendo lo que el personal indignado desea escuchar, como si Rajoy no hubiese prometido bajar los impuestos en la última campaña o los nuevos socialistas que andan a la greña no estén de nuevo con la mandanga de romper los acuerdos con la Iglesia o Cayo Lara no haya pedido la cabeza de Meyer por algo de hace un porrón de años o el Parlamento de Cataluña no haya aprobado una resolución para celebrar un referéndum sobre Monarquía o República en el que se han abstenido CiU y Ciudadanos ante la posible irrupción del ciudadano Iglesias en Las Ramblas en las próximas elecciones autonómicas, etc.

            Los políticos son todos demagogos, no hay uno que se escape y además, mentirosos a carta cabal; esto lo dijo el siglo pasado el profesor Tierno Galván cuando afirmó que: “Las promesas en políticas de dicen para no cumplirlas.

            Lo del ciudadano Iglesias se ha convertido en una bola de nieve que va en aumento hasta que se convierta en la misma “casta” que él denuncia; ya, por ejemplo, ha accedido a presentarse a Presidente del Parlamento de Europa aunque sepa que no va a ser votado, pero lo curioso es que ha logrado convencer a buena parte de lo más izquierdoso de esa bicoca, incluida Izquierda Unida, para pegar un bocinazo de los suyos en toda Europa.

            Nos encontramos ante un ciudadano singular, bien preparado, con grandes dotes pedagógicas, hábil orador y con deseos de poder.

            De sus intenciones profundas no me atrevo a pronunciarme, pero que ha agitado la plácida siesta de los políticos españoles es una verdad como un templo.

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