domingo, 29 de junio de 2014

Aparquemos



           Aparquemos la política por una hora, y con la ella la insolidaridad, pobreza, crisis, corrupción y todos los jinetes que azotan a nuestra sociedad.

            Aparquemos todo lo que nos rodea y seamos por unos instantes lo que debiéramos ser toda la vida: amantes, o sea, dos seres envueltos y tejidos en los hilos del amor y la pasión.

            Digámonos nuestros sentimientos, vivamos nuestros placeres, seamos complacientes con nuestros deseos, dejemos que desboquen y recorran nuestro cuerpo para conseguir, durantes unos instantes la felicidad a la que tenemos derecho más allá de la reforma laboral, de los Presupuestos Generales del Estado y de la lucha por alcanzar el poder.

            Seamos humanos para gozar de la alegría de amarnos sin complejo alguno; no va a entrar en crisis esta sociedad porque esta tarde de domingo, cuando las calles se han convertido en un auténtico desierto, nosotros nos besemos en silencio hasta hacer brotar la semilla de una flor única que nos transforme en un solo ser.

            Aparquemos la existencia y gocemos en todo su esplendor la vida que nos ha sido regalada; ese derecho nadie nos lo puede arrebatar porque es personal e intransferible, es de nuestra exclusiva propiedad, y no está expuesto en programa alguno de partidos políticos ni sometido a la voluntad de las urnas.

            Si yo te amo y tú me amas, qué nos importa el resto que farfulla en tertulias programadas para obtener votos y poder; nosotros, tú y yo, tan sólo debemos estar expuestos a la sumisión mutua de hacer feliz al otro sin nada a cambio.

            No “más tarde”, mira que se nos va el tiempo entre bellas palabras de espera; ahora es el momento, cuando el poder duerme por los rayos de este sol que abrasa; ahora, a escondidas entre las sombras de nuestras luces que parpadean indecisas a la espera de que rasguemos el velo tenue del qué dirán.

            Nos esperan nuestros cinco sentidos: el gozo de verte como en realidad eres, oír tus susurros formando lazos con los míos mientras nos amamos, gustar de tus labios como cráter de un volcán en erupción, palpar tus latidos acompasados hasta conseguir la arritmia del amor y descubrir tu aroma de mujer en la visión de nuestro éxtasis profundo.

            Aparquemos todo esta tarde de domingo y seamos los dos.




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