martes, 24 de junio de 2014

Aforados









              Nos salva que no todos somos iguales, o sea, seres clónicos o fotocopias andantes que piensan y sienten de la misma manera; en la diferencia estriba nuestra grandeza, pues si no apañados íbamos.

            Existen millones de españoles que no votaron la Constitución de 1978 que institucionalizó la Monarquía Parlamentaria y abogan por un referéndum nacional para comprobar en las urnas si somos monárquicos o republicanos; al igual que hay, más millones de españoles, toda España incluida un servidor, que nunca hemos votado la República, lo que puede parecer a simple vista que los más tiene más razón que los menos, que tampoco es así, pero bueno.

            Sé que en España, este país que hoy se mueve en la zozobra del muchacho de la coleta y del camarero que tiene a su mujer en Venezuela, la cosa está al rojo vivo porque en poco tiempo don Juan Carlos I, la ex reina Sofía y la Princesita de Asturias van a ser aforados legalmente por el Congreso de los Diputados por la mayoría absoluta del PP no sea que un mangurrino cualquiera o un señor de alta alcurnia demande en un juzgado de guardia al Borbón que ha reinado un rato largo este país.

            Como el aforamiento se ha convertido en España en algo normal, ya que existen unos pocos de miles de aforados por todos sus rincones, a mí no me parece mal que al que liquidó el elefante se le afore igual que a Cayo Lara, Artur Mas, Madina, Rosa de España, Rajoy, Griñán, don Diego o a los pelotaris de Amaiur, entre tantos otros y otras gentes de la “casta” que se han acogido al primer párrafo de este polémico “copo”.

            Los catalanistas de CiU, con el señor Lleida a la cabeza, han decidido no ser carne o pescado sino caracoles y, por ello, se han apuntado a lo más facilón: llámese tibieza y, por ello, se abstendrán. El resto, incluido los pelotaris, votarán en contra, o sea, lo mismo que Cayo o Rosa; y el PSOE hará lo mismo pero a causa de la forma establecida, importante es cierto, y no por el fondo de la cuestión con el que dicen estar de acuerdo, vamos: la repera.

            Se sabe, no creo que nadie lo ignore, que desde el PP hacia la izquierda todos temen al señor Iglesias del Ritz que, como siga prometiendo un sueldo para todos los españoles y la jubilación a los sesenta tacos, se convierta en el chupóptero de gran parte de los votos de izquierdas, salvo los de los nacionalistas vascos y catalanes que llevan en esa misión, la de chupópteros, un buen pellizco de tempo.

            Y claro, como el PSOE anda a la greña democrática entre ellos con eso de las primarias y no pueden dar una imagen de cierta moderación no sea que don Pablo se los engulla, ha optado por la abstención, que es igual que votar que sí, pero no o votar no, pero sí.

            Permitan que los últimos años del campechano Juan Carlos I los pase medio bien, aunque no mate más paquidermos y que si alguna vez metió la pata, que puede ser y casi no lo dudo, sea juzgado por el Tribunal Supremo y no, pongamos por caso, por el juez Elpidio Silva, con perdón de usía.



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