lunes, 26 de mayo de 2014

Convulsión electoral








            Es dificilísimo hacer un análisis electoral de lo ocurrido ayer en España y Europa. Saber exactamente la causa de la abstención, igual más o menos, a la de hace cinco años tal vez sea más sencilla de realizar: el ciudadano nunca le ha dado a estos comicios la importancia que tienen, bien porque no se entera de la misma o simplemente porque pasan de ella, esta segunda postura vendría a significar un cierto euroescepticismo.

            El PP europeo ha ganado las elecciones y buscará con la socialdemocracia (PSOE en España) una gran coalición para gobernar Europa; es por ello que el bipartidismo en Europa no ha sido destruido aunque hayan surgido sorpresas de votantes que ha otorgado sus votos a la extrema derecha, caso de Francia especialmente, o a partidos contrarios a la Europa de los Estados, esencialmente en los países nórdicos e Inglaterra.

            El análisis, pues, habría que hacerlo sobre Europa, pero los españoles tan dado a creernos el ombligo del mundo colocamos los prismáticos al revés y nos fijamos en nuestro pequeño ombligo, España, nuestra Comunidad Autónoma, la ciudad en que vivimos, nuestro pueblo o el mismísimo barrio en el que pasamos nuestro tiempo.

            La noticia hoy es que una incipiente formación de extrema izquierda, Podemos, ha conseguido 5 escaños en el europarlamento con una corta existencia de cinco meses y con un líder, Pablo Iglesias, que ha sido capaz de aglutinar a más de un millón de votantes en torno a los indignados del 15-M y a los que han mantenido una lucha en la calle sabiéndose nutrir, se supone, de un electorado joven, urbano y universitario; en Madrid, por ejemplo, ha vencido a Izquierda Unida y se ha convertido en la tercera fuerza política.

            Con “Podemos”, suben UPyD, IU, Ciudadanos y un sinfín de ínfimas formaciones que han picados votos en los graneros de PP y PSOE. Los más agoreros afirman que el bipartidismo está herido de muerte; yo no lo creo, aunque está herido de verdad, pero no de muerte.

            Si extrapolamos estas elecciones a una posibles generales, en la provincia de Málaga, lugar donde paso el tiempo que me queda por vivir el resultado hubiese sido el siguiente: PSOE (4 escaños), PP (3 escaños), IU (1 escaño), UPyD (1 escaño) y Podemos (1 escaño); o sea, que aún en su peor momento, el bipartidismo sigue vivo, pero cojeando.







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