sábado, 12 de abril de 2014

Las bambalinas del poder andaluz


              La corrala “Utopía” de Sevilla, repleta de “okupas”, fue desalojada hace dos o tres días por la policía. Sus integrantes fueron a establecer su acampada en Plaza Nueva, frente al Ayuntamiento de Sevilla. Apareció por allí Diego Cañamero, líder del SAT, para prestar su apoyo a los desalojados y, de rebote, a chupar algo de cámara. Entre los desalojados, los había con curro en lo público y militancia en Izquierda Unida, y, tal vez, algún ciudadano corriente.

            La consejera de Fomento, Elena Cortés Jiménez, miembro de IU y militante del Partido Comunista, la muy pícara, ordenó rápidamente, en  uso de las atribuciones que tiene conferidas, que se habilitaran viviendas para buena parte de los desalojados, mientra otros miles de sevillanos esperan pacientemente en la fila de la esperanza una vivienda social.

            A Susana, presidenta de la Junta de Andalucía, no le pareció de recibo lo realizado por la tal Elena. Y sin pensar lo que tiene detrás de ella, dictó un decreto por el que derogaba las atribuciones de la consejera Cortés en todo lo relativo a la concesión de viviendas, e Izquierda Unida montó en cólera y avisó con romper el pacto de izquierdas en Andalucía.

            Ya se pueden imaginar la que se armó: unos consejeros echando cadenas a sus poltronas y otros blindándolas en serio. Chaves y Griñán, que están bajo el punto de mira de los EREs fraudulentos, avisaron rápidamente, los muy pícaros, que había que sentarse a dialogar. Y así fue.

            Susana se reunió con los suyos y los otros, y tras una tensa reunión de la que nadie sabrá jamás de las amenazas de Izquierda Unida, la señora Presidenta, la muy pícara, derogó el decreto de la derogación que hacía veinticuatro horas había publicado.

            Y la paz voló sobre el nido del cuco y de la cuca; y quitaron las cadenas que adornaban las poltronas; y la niña Elena, la que afirma que la bandera constitucional de España es un “trapito con colorines”, me imagino que igual dirá de la republicana, respiró tranquila, y todos contentos y contentas se van a pasar una Semana Santa maravillosa.

            Todo esta historia de pícaros puede demostrar algunas cosas: 1) que el PP está el limbo. 2) Que Susana se ha bajado los pantalones porque no tiene la mayoría absoluta asegurada o porque el hedor de los EREs lo siente en la nuca. 3) Que IU ama a los suyos como Dios manda, aunque algunos sean ateos. 4) Lo más lamentable, que si usted o yo no pertenecemos a un colectivo político somos puros huérfanos.

            Ah¡ y soy pícaro, ellos y ellas son otra cosa.



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