domingo, 9 de marzo de 2014

Sin ánimo de polémica




            No es mi ánimo polemizar con un colega de columnas, pero la última escrita por un “compi” del periódico decano de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, sobre la celositis, de Sevilla, la ciudad que se basta a sí misma, hacia nuestra querida plaza mayor en la autopista de la Costa del Sol me ha hecho reflexionar sobre el espíritu cainita que sobrevuela por nuestra amada Andalucía, espíritu que es uno de nuestros grandes problemas y que no se dan en otras regiones y/o nacionalidades de España como pueden ser Cataluña, País Vasco, Galicia, Extremadura, etc.

            Pues claro que Málaga jamás será como Sevilla y viceversa, y ello nos salva a los habitantes de una y otra hermosa ciudad; una bañada por el Mediterráneo y la otra regada por el Guadalquivir, la nuestra con un gran alcalde y la otra por un alcalde; la de nuestros hermanos sevillanos con un par de equipos en 1ª división y con su liga particular, y la nuestra con el Málaga de Schuster y el honorable El Palo que está dando auténticas sorpresas; la Malagueta y la Maestranza son dos plazas de toros bien distintas; nosotros con nuestra feria de agosto y ellos, con la de abril; ellos con los pasos y nosotros, con nuestros tronos, etc., y así podríamos hablar de grandes o pequeñas diferencias y de una señal de identidad que nos debe de unir: una bandera, un himno y una misma manera de entender la vida: la que se desprende de una historia milenaria que nos hace, o deber hacer, colocar la fraternidad por encima de unas banalidades política; ya sabes, querido Recio, que si Juanma Moreno Bonilla, malagueño de adopción, le ha arrebatado la presidencia del PP-A al señor Zoido, o que si la Presidencia de la Confederación de Empresarios Andaluces recae ahora en un malagueño que no sé si aliviará el paro que padecemos. Para qué hablar de Museos, Picasso, Giralda o Catedrales, fangal en el que se introduce el colega.

            Todo ello nada más que logra enturbiar el cauce que nos debe llevar a conseguir una mejor Andalucía. Y además creo que a Sevilla le importa tres puñetas todo lo que relaciona adulando a una ciudad y zurrando, aunque no en demasía, a la otra.

            Nos salva que Rajoy no es de Málaga.

            Con respeto

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