jueves, 13 de febrero de 2014

Romance blanco



Besó el suelo tu vestido
y amaneciste alba y fresca,
diosa ardiente en el espacio,
yo, navegante sin rumbo,
Recogidos tus cabellos,
desanudé el terciopelo
de la cinta color malva
y cayeron desplomados
sobre tus hombros turgentes.
Temblaban tus frescos labios
compases entremezclados
de temores y deseos,
y un hálito suave cálido
quebrantó nuestra distancia
y sucumbiste en el beso.
Navegué en tu limpio cuerpo
-dulce baqueo de amor-
el periplo de los dioses
alrededor de tu brújula.
Tomé el sol de tus estrellas
punteadas de pezones
y lloré lágrimas blancas.

(Inédito de José García Pérez)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada