jueves, 13 de febrero de 2014

Que se besen, que se besen



Por aquello que se dice que hoy es el “día de los enamorados”, a saber, una fecha impuesta por los Grandes Almacenes para que el vecindario se sienta obligado, según edad, a regalar algo a la inquilina o inquilino con quien comparte colchón, bien sea un frasquito de perfume, unos calcetines de lana o un móvil en condiciones, me siento obligado a mi modo y manera de pedir que los antagonistas se besen; bien entendido que por antagonistas conceptúo como tales a los que no comparten rulos, palominos, calamares o la posibilidad de hacer algo por la madre patria, llámese, con perdón de los posibles lectores, España.

            Que dos personas se amen y se besen es algo lógico, pero que se besen hasta el frenesí de la locura es rancho aparte porque forma parte de la locura de amor. Oh locura, divina locura que tan sólo saborean los idos de la lógica para encontrarse en los parámetros del desvarío.

            Por ello, a vosotros políticos y políticas de todas las leches habidas y por haber, léase por orden de importancia en la actualidad los clásicos del PP, los incombustibles del PSOE, los designados por la divinidad de Izquierda Unida, los iluminados de UPyD, los vampiros y vampiras de los clásicos nacionalismo de CiU, PNV, proetarras, canarios y navarros, os pido que os beséis hasta el hartazgo por el bien de España, la única, la incomprendida, la indefinible según ZP, el dios del viento y de Bibiana.

            Besaros los adversarios, pues tal vez en el contacto del depósito e intercambio de vuestros microbios lleguéis a comprender el misterio del amor y entonces la convulsión se apoderará de vosotros y vosotras y otro mundo anidará en los espíritus de los humildes, o sea, en aquellos en los que un beso es un remanso de paz o de cotidianeidad.

            Eres tú Notario grande de España el que tiene que rebuscar en la boca del Químico de las primarias, o tu, oh Cayo, el que tienes que bucear en la comisura labial de Rosa de España, oh vosotros, vampiritos insaciables de euros e independencia los que tenéis que abrazaros, sin codos de por medio, con las dos Soraya de España.

            Está escrito. “amaos como yo os he amado”, pues será entonces cuando ese santo enamoradizo al que llaman Valentín tenga su razón de ser.

            Mientras, y a falta de que el milagro se consume, beso a todas mis amadas porque mi corazón es tan grande que en él cabéis todas, y también ellos, mis amigos, aunque no me comprendan.



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