viernes, 14 de febrero de 2014

Navarra



          Navarra es la fruta apetecida por la parte más radical del independentismo vasco, me refiero a ETA y sus múltiples franquicias, entre ella la denominada Bildu. La Constitución en su disposición transitoria cuarta prevé que Navarra pueda incorporarse al régimen autonómico vasco y que dicha iniciativa corresponde al Órgano Foral -Parlamento-, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen; sigue diciendo la Constitución que para que dicha iniciativa sea válida será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por la mayoría de los votos emitidos. Esta disposición transitoria, refrendada más tarde, en el Estatuto de Garnica llevó al diputado de UCD, Pedro Pegenaute, a abandonar las filas del partido centrista.

            Mientras se discute con mayor o menor acaloramiento sobre el ya famoso “derecho a decidir” de los ciudadanos catalanes, se abre en la actualidad una contrapuerta para que en Navarra, aquello que parecía imposible, alcance visos reales de poder llevarse a cabo; estoy refiriendo a la anexión de Navarra al País Vasco. Lógicamente es sólo una premonición que lleva visos de realizarse en un par de legislaturas como mucho; no sería por tanto una locura que los partidos mayoritarios se presten a cambiar la Constitución en este aspecto concreto.

            Y es que por razones de una presunta corrupción en la Hacienda Foral, el PSN solicita de la presidencia que dimita o convoque elecciones, en caso contrario presentarían una moción de censura contra la presidenta Barcina que solamente podría prosperar con los votos de Bildu, o sea, con los amiguetes de ETA.

            El nerviosismo ha cundido en las filas del PSOE, de tal forma que su candidata a las Elecciones Europeas ha afirmado que: “El PSOE -PSN- no irá con Bildu ni a la vuelta de la esquina”, entre otras cosas por temor a perder una buena parte de sus posibles votantes; a lo que el secretario general de los socialistas navarros ha declarado que el PSOE en Navarra es él, y no Elena Valenciano.

            El lío está servido, desde el escondite que no sé dónde tienen los del hacha y la serpiente existe, según presiento, un frotar de manos.



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