miércoles, 12 de febrero de 2014

Moreno Bonilla



          El PP ya ha encontrado al aspirante a pelear por la Presidencia de la Junta de Andalucía frente a Susana, oh Susana; sus apellidos son Moreno Bonilla y llega avalado, dicen, por Mariano Rajoy.

            Un tal Mario, el hombre duro del PSOE-A, ha comenzado a talar su proyección política tildándolo de vicario del señor Registrador Presidente de España, y el PP calla y, por tanto, otorga. Los populares son incapaces de mantener una comunicación didáctica y rompedora contra sus adversarios socialistas pues se achantan a la primera de turno.

            Haría falta que el PP-A fichara a alguna persona parecida a mi amigo Luis Bravo, vecino del lugar donde el Valle del Azahar se adelgaza, para que les impartiera unas clases particulares y enseñarles la manera de cantarles las cuarenta a los adictos a Susana, oh Susana; por ejemplo decirles que para vicaria, aunque haya sido catequista de Triana, nadie como ella, la asunta al poder por el dedo, tal vez inmaculado, no se sabe por ahora, del ex presidente Griñán, ya saben, el que tomó las de villa diego para encerrarse en la Cámara Alta, léase Senado.

            Como uno es un ex de todo, tomen nota: de la Presidencia de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, de la Presidencia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, de la Vocalía Adjunta a la Presidencia de Críticos Literarios de Andalucía o del acta de Diputado ganada en dos ocasiones históricas, entre otros carguillos de mera representación, tiene posibilidad, por el último “ex” reseñado de entrar al Congreso de los Diputados.

            Pues bien, un día no sé la causa, penetré sus puertas y almorcé con la “dama roja” del PP, léase Celia Villalobos, y con Moreno Bonilla; aunque el menú lo pagó un servidor, la verdad es que pasé un rato delicioso con las salidas de Celia y el sonrojo de Moreno. Se llevan bien, pues no hay que olvidar que la trayectoria política del posible candidato a presidir la Junta debe su carrera política a la que hoy ostenta, guste o no, la Vicepresidencia 1ª del Congreso, así como tampoco es baladí que su esposo, para lo bueno o malo, es Pedro Arriola asesor de las campañas electorales de Aznar y Mariano.

            No me extraña nada que en un momento de desvarío de amor, Celia susurrara en el eficaz oído de Arriola el nombre de Moreno Bonilla, y el marido de la ex alcaldesa de Málaga se lo soplara a Rajoy.

            Quiero decir, por si no se me entiende bien, que la asunción de Moreno Bonilla al estrellato andaluz, sea estrellado o no, se debe a Celia Villalobos y no al zombi de Javier Arenas.

            Toma ya.


No hay comentarios:

Publicar un comentario