martes, 4 de febrero de 2014

El recambio del PP andaluz


Menudo papelón tiene la “gaviota azul andaluza”, llámese PP-A, para presentar batalla a Susana, oh Sunana, en las próximas elecciones a celebrar en Andalucía; un papelón que puede llevar a los chicos y chicas del señor Zoido, fugaz alcalde que va a ser de Sevilla, la ciudad que se basta a sí misma, que con gran astucia se ha quitado el “muerto” de encima con sumo placer. Y es que Susana va a barrer, lo digo con alguna posibilidad de equivocarme, en los comicios andaluces.

            “Javi” Arenas dinamitó toda posibilidad de recambio; dónde encontrar otro candidato con tez morena y atractivo, aunque se está convirtiendo en un peso pesado, que ha recorrido multitud de veces la geografía de la tierra de María Santísima para cosechar derrota tras derrota, aunque en la última ganase con una mayoría minoritaria a pesar de encontrarse con un PSOE entonando el yo pecador de la crisis económica.

            Los y las líderes hay que fabricarlos día a día y, de pronto y porque sí se buscan a un tal Sanz, conocido, pero no admitido, en el aparato del PP-A y en la calle mayor de un pueblo sevillano donde ejerce de alcalde. Y el hombre tiene ganas de ser candidato y no va a aportar ni los votos que entre las alas pueda llevar la gaviota.

            Los populares andaluces se han dedicado a echarse una siesta política de tres años que les va a salir cara, pero que muy cara. Hay algunos que hablan del bueno de Moreno Bonilla, pero ni siquiera es conocido por tierras malacitanas y su nido, las juventudes del PP, pasan ya de él. Otros desean colocar a Fátima, tal vez por tener nombre de Virgen, pero la ministra tiene el lastre de la reforma laboral y eso, aunque UGT la aplique a sus trabajadores, resta votos por estos lares. El ministro Cañete, buena persona, pudiera estar llamado a otros menesteres europeos, pero obediente al máximo sabe que no tiene que hacer nada ante la “catequista de Triana”. Se la podía haber jugado el PP con la economista Carolina España si le hubiese hecho un buen marketing, pero ella, con gran sabiduría emigró para los madriles con su acta de Diputada.

            Yo le echaba un par al asunto y bajaba a Celia Villalobos al ruedo para que armara un revuelo de mucho cuidado con las manos en jarra y diciendo que ella es más roja y menos religiosa que Susana, oh Susana, y ello arreglaría el futurible desaguisado o al menos nos íbamos a reír de lo lindo.

            En fin, no le den vueltas al asunto, o fichan ustedes a la juez Alaya o ya se pueden dar por jodidos.


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