lunes, 24 de febrero de 2014

El otro Tejerazo



         Desde la primera secuencia de “Operación Palace” rodada por el Orson Welles español, señor Évole, supe que estaba ante una broma de muy mal gusto, pero no les engaño si les digo que me la tragué entera.

            Yo sé bien, pero que muy bien, que la ironía es el máximo de los humores concebido para personas de inteligencia y formación; por ello al instante recordé a conocidos míos que podían tragarse la bola de tan lamentable suceso, el retransmitido por la “sexta”.

            Puede ser, y es lo más seguro, que ello se deba a que fui testigo directo del intento de Golpe de Estado del 23-F y que durante unos minutos lo pasé tirado por el suelo cuando la balacera comenzó a tropezar con la bóveda sagrada de la democracia.

            Al contemplar tranquilamente la payasada creada por “el follonero” sentí vergüenza de los míos, y llamo míos a los que conmigo participaron en aquella I Legislatura y pasaron dieciocho horas con Tejero y compañía, besaron el santo suelo, y pusieron su jeta para tan lamentable espectáculo que, aunque original, bien pudiera tildarse como otro “tejerazo” para esta España tan discutida como discutible, tal como dijera el bobalicón de Zapatero que a la misma hora, pero en otra cadena, mentía como un bellaco al afirmar que él nunca había negado la crisis económica.

            Que los Alcaraz, Leguina, Mayor Zaragoza, Anasagasti, oh Anasagasti, y algún diputado más que no recuerde, se prestaran al juego de ridiculizar, no ya la historia, sino a hombres como Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado, este último fallecido y el primero hundido en ese mundo que no conocemos, me parece una especie de crimen de lesa humanidad.

            Y tras la farsa, una tertulia de verdad para ver la forma, en especial un par de tertulian@s con el follonero agitando el soplillo para intentar convencernos de que la Transición del franquismo a la democracia fue un “pegote” y sin entender que la Constitución es la ley de leyes, leyes que deberían poner en marcha los que gobiernan o han gobernado este país desde Felipe a Rajoy.

            Bien montado, el teatrillo tendrá los que lo aplaudan o pataleen; por estas letras comprenderán que me encuentro entre los últimos: y a mucha honra.



           

            

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