lunes, 10 de febrero de 2014

El numerito de los Goya


Si la sinceridad entre escritor y lector brilla por su ausencia no hay posibilidad de comunicación; es por ello que de principio quería dedicar este “copo” a doña Elena Valenciano, agraciada con el eurobono que la va a convertir de nuevo en europarlamentaria y ¡viva la vida!

            Pero como ya ha dicho la dama que con su designación como primera del listado el PSOE va a echar “toda la carne en el asador” no será un servidor el que eche un trozo de carbón más, no sea que se achicharre el invento.

            Es por ello que me paso al numerito de los Goya sabiendo que puedo abrasarme entre tanto glamour de izquierda y martingala de la llamada intelectualidad del celuloide.

            Al principio de este batiburrillo de palabras, mencionaba la sinceridad, y debo confesar que a mí, salvo raras excepciones, el cine español no me gusta nada; ya sé que ese es mi problema, pero es tan sólo uno más de los muchos que padezco.

            Veo muy requetebién que el denostado ministro Wert no haya asomado sus narices por la gala de la contradicción ideológica insaciable con los euros públicos y cabreada como cualquier hijo de vecino, por ejemplo los poetas provinciales, con un IVA que espachurra parte de la delicada economía de la ciudadanía intelectual, jajaja.

            Ya es de cabrón redomado saber que te van a putear y asistir impasible al regodeo de un mitin cinematográfico pagado por los contribuyentes de derechas e izquierdas en la pantalla de TV1, o sea, la del partido que sustenta al PP.

            Está próxima la hora, aunque todavía falta cierto tiempo, de hablar de las excelencias de la LOMCE, exceptuando que la Religión sea considerada como una asignatura puntuable.

Actores y actrices los hay a porrillo en este páramo de silencio intelectual, pero artista, lo que se dice artista, es el que recibiendo una limosna de 400 o 500 euros es capaz de dar de comer a sus churumbeles; ellos sí que nos están dando una gran lección de vida, aunque demasiado sumisa.

Ese es nuestro verdadero cine: el drama de millones de españoles, pero la parodia de los Goya es una auténtica vergüenza y escándalo para los tiempos que corren.



            

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