miércoles, 19 de febrero de 2014

El "enchufe" de la UGT



         Que la UGT se ha puesto de moda en estos últimos tiempos no hay quien lo dude. Cada par de días aparece una gran noticia y/o un fogonazo que cortocircuitan o ponen en duda el hecho de ser un sindicato de la clase trabajadora para convertirse en un complejo mundo de vivales en su cúpula, sin que el angelillo de ella, Cándido Méndez, se dé por aludido o el más suave de los sonrojos se pose en sus mejillas.

            Es cierto que su campo de acción o patio de vecinos en el que se siente a gusto es en esta tierra de promisión llamada Andalucía, pues es aquí donde algunos astutos ugetistas han instalado, a través de los EREs, sus tiendas de campaña para hacer alguna que otra barrabasada que les puede llevar, junto a algunos altos mandos de la Junta de Susana, oh Susana, y otros delicados pillos, a pasar una temporada en el trullo si es que la juez Alaya termina de una puñetera vez el expediente que parece no tener fin.

            Mientras Cándido trabaja por Europa la futura proyección social que el sindicalismo tendrá en la zona euro, van saltando chispas del deterioro de la UGT por otros puntos de la madre patria española, clara enemiga del imperio catalán que Artur sigue empecinado en forjar a golpe del derecho a decidir.

            El último chispazo ugetista, ocurrido en Alicante, tiene mucho de pícaro y muy poco de vergüenza. El hecho, con la importancia que cada quisque desee otorgarle, ha ocurrido en Elda.

            Se ha descubierto, ni más ni menos, que durante dieciocho años, el comité eldense del sindicato que creara Pablo Iglesias, ha estado sin pagar la luz de su local. Bien mirado, por aquello de lo carísimo que se está poniendo el complicado recibo de Endesa, habría que “alegrarse” de que alguien pueda torear a los espabilados empresarios eléctricos; ahora bien, lo que no es de recibo, y nunca mejor dicho, es que algún espabilado electricista de no sé que sector del sindicato haya enchufado su cable correspondiente al contador de la comunidad de vecinos donde está ubicada la sede ugetista, y hayan sido los pobres vecinos los paganinis del coste de luz de los “iluminados” seres que luchan por la libertad, la igualdad y la fraternidad.

            Eso es tener cara, y lo demás son tonterías.

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