viernes, 7 de febrero de 2014

El crítico solitario


           Me encantan las columnas de mi amigo Paco Morales; las leo con la seguridad de saber que me voy a encontrar con una joya literaria escrita con sinceridad y parsimonia, y además con la suerte para él de tener un cierto tiempo entre columna y columna para realizarla con total maestría, y no como este voluntarioso columnista que ha colocado en el frontispicio de su mente el escribir casi a diario, y eso no debe ser.

            Su último escrito publicado en www.diariolatorre.es , bajo el título de “El intelectual dormido”, es un serio aldabonazo en la conciencia de los intelectuales ante la enorme siesta que disfrutan para no zarandear la conciencia de la ciudadanía por la crisis económica y de valores a la que estamos abocados de forma irremediable; ellos, los intelectuales siestean, el pueblo los acompaña y los de siempre, los “despiertos” y vivos, viven a expensas de todos.

            No se levantan voces críticas ante el poder, sea éste el que sea; los críticos se achantan y arrodillan ante el poderío de la mediocridad instalada en las poltronas de los que manejan el parné.

            No soy un intelectual, eso lo sabe muy bien mi amigo Paco, igual que estoy seguro que sería capaz de afirmar que soy crítico con el poder, proceda de donde proceda, y que este “copo” nuestro de cada día da pequeños mandobles a unos y otros de tal forma que hoy nadie está capacitado, ni yo mismo, para ubicarme en una determinada secta política.

            De eso puede dar cuenta una serie de sucesos personales que me están ocurriendo desde principios del pasado noviembre hasta el día de la fecha. Fuera de aquí, te vomito de allí, quedas tachado del carguillo que tenías y, sin darte cuenta, o sí, vives la soledad del lobo que ha sido expulsado de la manada.

            Pero te sientes bien contigo mismo que es lo importante, es por ello que, aunque me encanten los escritos de mi amigo Paco, disiento de él en la rara existencia del crítico solitario, no porque desee estar solo sino porque las queridas compañías lo han dejado aullando desde sus 350 palabras.


            

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