domingo, 9 de febrero de 2014

Cables cruzados y ciclogénesis expolsiva


         Existen tres “cables” que posibilitan que las personas sean normales, a saber: los de la lógica, dependencia y seguridad. A través de ellos, hombres y mujeres viven su desierto vital gracias a que dichos cables no se cruzan entre sí.

            El de la lógica nos hace no extremar nuestros deseos, es por ello el que coarta todo impulso de mostrarnos ante los demás como somos; ella, la lógica, establece matemáticamente sus preferencias hacia lo conocido y arremete, eso sí, lógicamente contra todo aquello que suponga riesgo o aventura hacia lo desconocido.

            Existe un segundo cable que la gran mayoría de las personas tenemos conectado con nuestro entorno; es el de la dependencia, y lo poseemos por ser hombres/mujeres proyectos, pero no realizados. Nos agrada el vuelo imaginario de la libertad, pero nos acurrucamos ante la decisión de optar por lo nuevo; hay dependencias familiares, económicas, religiosas, ideológicas, etc., todas ellas consiguen que nunca descubramos al ser que llevamos escondido en nuestro interior.

            Y por último poseemos el de la seguridad. Queremos estar seguros y para gozar de ello necesitamos fundamentalmente ahorrar; y así ahorramos dinero, cariño, amor, energía, vitalidad, etc. Es por ello que nacen las sociedades de seguros, de responsabilidad civil, a todo riesgo, de jubilación personal, incendio, robo, secuestro, casas… todo. Lo realmente peligroso no son las sociedades sino los agentes de seguro, los eternamente preocupados para que tú estés bies, o sea, seguro.

            Pero de vez en cuando los cables se cruzan y saltan chispas, nace entonces la “ciclogénesis explosiva humana”. En mí, a pesar de los años o a causa de ellos, están saltando chispas de todos colores, desde el rojo al negro y todo se convierte en un amanecer anocheciendo. Y aunque algun@s me encuentren mal, estoy bien.

            Y como tengo los cables cruzados os digo a tod@s, a l@s que decís quererme, a l@s que me queréis y a l@s indiferentes que deseo vivir el tiempo que me quede echando chispas y sabiendo que vivo mi particular ciclogénesis explosiva.




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