jueves, 30 de enero de 2014

Pedro J. Ramírez



            Los entendidos en periodismo, entre los que no me encuentro, afirman que la misión de un periódico es crear opinión, o sea, establecer una corriente de la misma que impulse al ciudadano a adquirir ese manojo de papeles que es acorde con su forma de pensar, de tal forma es así que casi se podría adivinar la ideología del comprador por el periódico que lleva en la mano; esa es su principal tarea y para ello cuenta con dos buenas herramientas: lo que se cono por la “primera” (portada) y el editorial, que por regla general, está pensada y, a veces, escrita por el director.

            No llega a ser un refrán, pero si un dicho periodístico este que transcribo: “es más difícil cambiar de periódico que de mujer”, digamos también que de hombre para no ser tildado de machista. Entre las páginas del periódico, se encuentran los columnistas u opinadores, diferentes por completo a los informadores aunque hoy existe demasiada pseudoinformación que es una forma disimulada de opinar.

            La noticia en este momento en que escribo el “copo” nuestro de cada día, buena para unos y mala para otros, ha sido la destitución de Pedro J. Ramírez como director de El Mundo, periódico amado y odiado a contrapelo, y estaría por asegurar que no tiene un comprador fiel sino que a su adquisición en el quiosco se acerca el comprador según que la portada atice a la izquierda o a la derecha.

            Federico Jiménez Losantos, otro hombre dedicado al periodismo al que se le ama u odia, aquí no existe término medio, ha declarado que a su amigo Pedrojota se lo han “cargado” el Rey, el gobierno, el PP y la oposición, o sea, todo dios menos él; y si tal hecho fuese cierto no tendría más remedio que darle gracias al universo porque se ha llevado la morterada damnificadora de veinte millones de euros, eso sí, bajo la promesa de no ejercer más aventuras periodísticas durante dos años al menos, eso al menos es lo que se lee por internet.

            Es cierto que Pedrojota ha animado el plácido estanque de cisnes por el que se desliza el periodismo actualmente, pero no lo es menos que ha perdigoneado a mansalva tanto al cisne negro, al cantor, al trompetero o al ánsar, y eso se paga.

            Ah, en numerosas ocasiones compré ejemplares de El Mundo.



           
            

2 comentarios:

  1. La verdad en un caso como este suele ser subjetiva. Y como la letra pequeña no solemos leerla, la sorpresa nos deja boquiabiertos.
    Pedrojota es un cazador a cielo abierto y eso, hoy en día ya no se lleva. Esperemos que las portadas nos sigan haciendo comprar algún que otro ejemplar. Hecho este que suele ser habitual con cualquier periódico hoy en día. Las directrices de simpatía, ya desaparecieron hace tiempo.
    Buena reflexión Don José la que manifiesta.

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