martes, 28 de enero de 2014

Los papeles del Ayuntamiento de Málaga


                Todo comenzó cuando me diagnosticaron hace ahora diez años un cáncer de próstata; ya saben: una serie de pruebas para el preoperatorio y, plaf, aparecieron unas manchas que indicaban una posible metástasis. Lógicamente me alarmé, y conmigo un grupo de amigos todos escritores que encabezados por Pepe Sarria iniciaron un expediente ante el Ayuntamiento para que un servidor fuese nombrado Hijo Adoptivo de la Ciudad de Málaga, una forma elegante para que en caso de que la diñara, el paso a lo ignoto estuviese adornado con orlas y medallas; dicho expediente, con sus correspondientes firmas de apoyo, fue presentado, según  consta, en noviembre de 2.004.

            Aunque mis noticias, nada evita que pudiera estar “ennortado”, es que dicho expediente está aprobado por el Área de Cultura que gestiona el concejal Damián Caneda, existe un silencio sobre el resultado final que, no sé bien, tal vez pueda depender del alcalde Francisco de la Torre.

            No es que me preocupe mucho el tema, sí lo justo, pero como ayer tarde mientras sorbía un crema en el bar de mis amores, ya saben, el Gran Vía, repasaba las letras de la prensa malagueña una de sus noticias me llamó la atención; en ella se informaba que el Ayuntamiento había presupuestado la cantidad de 16.000 euros para que una empresa realizara una criba y limpieza entre el montón de papeles que el señor alcalde de la Villa tiene en su despacho y en otras dependencias municipales para separar el trigo de la cizaña, y ésta vaciarla en contenedores me mosqueé.

            No me agradaría absolutamente nada que esos papeles que considero míos, aunque son de amigos, vayan a parar dado el tiempo ya pasado a cualquier basurero de esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, algunos comprenderán ahora el por qué de la coletilla del silencio.

            Y es que entre los firmantes, además del grupo de escritores amigos que citaba anteriormente, se encuentran entre cientos los de Manuel Alcántara, Premio Nacional de Literatura, Celia Villalobos, Vicepresidenta 1ª del Congreso, Braulio Medel, Presidente de Unicaja, Francisco Gutiérrez, ex Secretario General de CCOO y ex Defensor del Ciudadano, Mª Victoria Atencia, Premio Nacional de Literatura, Andrés García Maldonado, Presidente de la Asociación de la Prensa de Málaga, Fernando Jiménez Villarejo, sacerdote ya fallecido,  Francisco Moreno Ortega, pintor, Luis Alberto de Cuenca, escritor y ex Secretario de Estado de Cultura, Antonio Hernández, Premio de las Letras Andaluzas “Elio Antonio de Nebrija”, Ángel García López, Académico y Premio Nacional de Literatura, Margarit Matitiahu, Presidenta de la Asociación Israelí de escritores en Lengua Castellana, Juan José Téllez, Director del Centro Andaluz de las Letras, más personas del pueblo llano y de la llamada elite malagueña y para colmo Damián Caneda, cuando ejercía de Vicepresidente del Senado y hoy, toma ya, Concejal de Cultura “La Casona del Parque”, o sea, del actual Ayuntamiento.

            Es por ellos y ellas que no me gustaría que esos papeles fuesen tomados por cizaña y arrojados al infierno del silencio.

            Lo suyo, digo yo, es decir “sí” o “no”, pero definirse.



            

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