martes, 21 de enero de 2014

Hundo mi pie




Ando como descalzo.
Son mis pasos, deslices,
andadura en silencio por la noche nevada.

Hundo mi pie desnudo,
es pisar deslizante con extremo cuidado.
Que no despierte nadie,
que el mundo siga el sueño
con bellos cobertores que lo calienten todo.

(¿Y si despiertan todos
y la nieve corre los caminos de la mar
con risas de amapolas rojas y blancos lirios?)

Cuando me quedo estático
un helor fúnebre
toma mi cuerpo
y ya nada percibo.

Me sumerjo,
y desde la cama del iceberg miro al pie
que inerte ya
está abrazado a la vida que duerme.

Por ello me levanto y prosigo mi camino
y hundo el pie, me hundo todo.

Ay qué dicha sentir escalofríos.


(Nota: Poema dedicado a José Ruiz Segura, “caminante del mundo”, muerto de frío en el Recinto “Eduardo Ocón” una madrugada de invierno)

(De José García Pérez)

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