lunes, 6 de enero de 2014

El Matadero




          En el antiguo Matadero de Durango se reunieron hace unas pocas de horas, no más de cincuenta de ellas, el grupo de ex presos de ETA ya liberados, la mayoría de ellos por la sentencia del Tribunal de Estrasburgo en contra de la ya tristemente famosa doctrina Parot.

            Mira por donde no tuvieron otro lugar para arroparse que en el citado Matadero, lugar que como su nombre indica se sacrificaban a toda clase de animales para alimento humano.

            Los allí reunidos, verdugos en realidad, habían sacrificado, entre niños y adultos, a 309 personas inocentes. No sé si llegaron a oler, sentir, pensar o pesar la cantidad de inocencia que en sus años de asesinos habían ido rociando desde Málaga al País Vasco o si un silencio de muerte les acompañó mientras se reunían diciendo: aquí estamos, aquí seguimos.

            Tan extraña como la citada reunión fue la intervención de la Fiscalía y del juez Pedraz, juez que visto y no visto, tuvo que echar mano de las redes sociales para twitear que él no pudo impedir tal acto porque se trataba de una reunión entre amigos, y el derecho de reunión está consagrado en la Constitución Española.

            Aunque “el silencio de los corderos” debía de haber roto la frialdad de sus ejecutores no fue así, sino que perdieron una oportunidad de oro para solicitar perdón por los destripamientos, las bombas lapas y los tiros en las nucas. Más aún, volvieron a pedir el derecho a decidir y la liberación de otros asesinos que siguen rociados por las prisiones españolas.

            Un acto tal vez legal, pero no justo; lo legal queda la mayoría de las veces a años luz de la auténtica justicia. Ignoro si en Estrasburgo estarán alegres con su sentencia, igual que desconozco si existe algún partido político que anteponga el twiter del señor Pedraz a la decencia democrática; desconozco todo, pero aseguro a nivel personal que ese acto celebrado en el antiguo Matadero de Durango rompe todos los moldes de la democracia.



3 comentarios:

  1. ¡Qué decir de esta infamia, qué decir...!

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  2. Expulsaron al único periodista que se atrevió a preguntar si no iban a pedir perdón. Las leyes no van siempre de la mano de la justicia.

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