miércoles, 22 de enero de 2014

El Evangelio en el Congreso



Alfredo P. Rubalcaba ha intentado durante el debate del Congreso de los Diputados “evangelizar” a sus señorías con una cita de los dichos y hechos de Jesús.

            El tema salió a colación por la maldita “prima de riesgo” que amenazaba, hace un par años, con llevarse por delante a toda la familia del euro. Y es que Rajoy, sacaba pecho porque la citada prima que engordaba de mala forma se encuentra en la actualidad saneada y reducida, tras una dieta inmejorable.

            El llamado líder del PSOE quiso, es su misión como opositor, restar importancia a la política económica del PP en el adelgazamiento de la prima, y no tuvo más ocurrencia que, basándose en el católico Pepe Bono, intentar decir que el médico homeópata ha sido Draghi cuando dijo “el euro es irreversible”, para ello añadió “una palabra suya bastará para sanarme”.

            “No, no, no es así”, gritaba la bancada democristiana de los populares; intentó el químico salvar la situación con dos o tres citas parecidas, pero se ve que el “evangelio de los pobres” no es su fuerte aunque al final dijo algo muy parecido a lo que había pasado en Cafarnaúm.

            ¿Y qué pasó en Cafarnaúm según los Evangelios?, pues que iba el Gran Judío paseando con los suyos y llegó un centurión -un gentil- que al parecer se había enterado de los poderes mágicos de Jesús y postrado ante el nacido en Belén le dijo: “Señor uno de mis criados se encuentra paralítico y enfermo”; “Iré y lo salvaré”, dijo Jesús. “Señor -balbuceó el militar romano- yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para salvarlo”. Cuenta el evangelista Mateo que Jesús le dijo: “ve a tu casa, tu siervo está sanado” y que mirando el Maestro a los suyos pronunció esta frase: “En verdad os digo que en todo Israel no he visto fe como la de este hombre”.

            Fe en la palabra, fe en el Parlamento -tabernáculo de la palabra social y política- es lo que no tenemos en la actualidad. Sería necesario que nuestros parlamentarios nos ofrecieran un cambio de mentalidad para que el pueblo, los gentiles, llegara creer en esas vacas sagradas que dicen representarnos.

            Se hace necesario evangelizar al Parlamento.


2 comentarios:

  1. Don José, aunque no pienso políticamente como Rubalcaba, pero sí tengo la misma ignorancia de los hechos de Jesús. Pero de lo poquísimo que sé, pienso que el Maestro tendría conocimiento de los pobres, como Rubalcaba, por oídas. Porque de pobre nada de nada. O cree Vd. que con un padre putativo dueño de una carpintería y el niño emancipándose, casi como hoy, a los treinta años, ¿eso es signo de pobreza? Estaba salvando los intereses de un gentil.

    ResponderEliminar
  2. Jajaja, la ironía es el mejor de los géneros literarios. Mi más cordial enhorabuena.
    Abrazos.

    ResponderEliminar