miércoles, 8 de enero de 2014

De la imputación a los cascos azules



           Parece claro que los dos yernos de SM el Rey han salido demasiado espabilados aunque por razones diferentes; creo que el padre de las Infantas, por mor de dichos tipejos y de sus caderas lo está pasando francamente mal.

            El pasado día 6, durante la fiestecilla de la Pascua Militar, don Juan Carlos dio la impresión a la españolada de que no estaba del todo recuperado, no ya por su torpe andar sino por la lectura del discurso que se le atravesó; creo que no debe tener ninguna prisa a la hora de acudir a los actos oficiales, porque su presencia en los mismos es lastimosa.

            A nadie se le escapa que la Institución Monárquica, la Corona, no pasa por sus mejores momentos pues se encuentra en horas bajas; tal estado es para algunos motivo de alegría y para otros, creo yo, de preocupación ante un incierto futuro.

            Pienso en el disgusto que se habrán llevado los habitantes de la Casa Real cuando ayer el juez Castro imputó por segunda vez a la Infanta Cristina por cuestiones de euros; bien, aunque una imputación no es una condena, quede clara la cuestión, no es del gusto de nadie atravesar un pasillo acompañad@ de su abogad@ y someterse a un interrogatorio judicial.

            El grave problema que se pasea sutilmente por la cabeza de la Infanta es que ya está condenada por el pueblo y por una buena parte de los medios de comunicación y que, por tanto, la Corona sale trasquilada por ello.

            A todo esto, con perdón, el capullo de Artur Mas para “enfriar” el asunto va y nos recuerda la guerra civil española que casi todos deseamos olvidar y, aunque sin decirlo con absoluta claridad, hace ver que podemos estar en unos momentos similares a los previos del estilo cainita español.

            Esperemos, tranquilidad, sosiego, valium, el que la haga que la pague, pero por favor que no tengan que intervenir los cascos azules en nuestra extraña España.


             

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