lunes, 30 de diciembre de 2013

Extraño cotillón


         Toda esta mandanga de tiempo que los sabios han dado en llamar año va a doblar esta noche o mañana la esquina para zambullirse en un nuevo invento de temporalidad. Se nos va la vida entre uvas y cotillones. Y lo celebramos. Así somos para gozo de nosotros mismos. No hay quien de más por menos.

            Hace años, más de medio siglo, era el padre que puesto en pie anunciaba a la familia los cuartos del reloj de la Puerta del Sol; todos los miembros del clan estábamos pendientes del gesto paterno. Todo era jolgorio: la abuela, la madre, los hermanos, el anís, el coñac, el taponazo de la sidra o del cava, las peladillas y el turrón de almendras o jijona. ¡Ahora!, decía el patriarca, y una a una, o de dos en dos, o con una atragantera de mucho cuidado, las uvas, debidamente escamondadas, se convertían en lazo que unía a toda la familia.

            El trascurrir de la vida, la existencia, va enterrando a unos y dispersando a otros. Estos, o sea, los otros, van formando nuevas familias. Es ley de vida. Y la ley se cumple, pero en la actualidad no es el padre el que marca el principio del nuevo año. El padre y la madre miran a derecha e izquierda y ven solamente las campanitas del árbol de navidad.

            Recomponen la mirada y se observan el uno al otro, estudian el paso del tiempo en sus rostros, las arrugas que nacieron al unísono y, con parsimonia, sin atragantarse y tragándose alguna lágrima de vida, las uvas, al compás de cualquier cadena  televisiva, realizan su rítmico caminar de una en una; y los padres, ya abuelos, se aman de forma distinta: para siempre.

            Es ley de vida. Y la ley se cumple. Me queda, quiero creer, vivir más fiestas de fin de año o de principio de otro. Cada año, cuestión de artritis, nos costará más alzar la copa y tragar las uvas, cuestión de diabetes, pero seguiremos juntos hasta que la ley de la vida, o sea, la muerte, nos separe.

            Va por ti, mujer. Por ti, Rosi.



            

viernes, 27 de diciembre de 2013

Uno mismo


        Ya se sabe lo de la botella medio llena o medio vacía según quien la observe, ya saben, optimista o pesimista. A un poco más de la mitad de la legislatura de Mariano Rajoy le ocurre exactamente igual, pero con matices, a saber: aprobado por los pelos o calabazas al máximo exponente.

            No sé ustedes, y siendo sincero tampoco me importa en demasía, pero un servidor dice y escribe lo que le da la real gana; quiero decir que en este aspecto soy y, muy especialmente, me siento libre y ello es de agradecer; pero a quién agradecerlo: ¿al director de estos papeles? ¿a las autoridades autonómicas? ¿a las estatales? ¿al régimen de libertades que nos dimos a la muerte del dictador Franco?... y yo que sé; pues eso es lo que quiero decir en el día de hoy: lo digo y lo confirmo con mi experiencia: los populares de don Mariano no han ninguneado mi libertad, de manera que toda tarascada al respecto es una suculenta tarascada de idiotez.

            Dicho lo esencial, o sea, la permanencia de la libertad, el resto es discutible. La jodida crisis económica y la tormenta de la palabra recorte, el coste de una gobernabilidad en permanente pacto con los nacionalismos, la promesa de fácil pronunciamiento y la realidad de su difuminación, el temor a una España demasiado “españolista” y el perfil de una pluralidad multicolor, el instalamiento en el protagonismo de los de siempre y el relevo de una juventud que intenta empujar son las constantes eternas.

            Charles Maurice de Talleyrand, estadista francés, dijo: “la oposición es el arte de estar en contra, tan hábilmente, que, luego, se pueda estar a favor”. Observen si no: hoy en contra del medicamentazo, ayer a favor, mañana también; hoy, en contra de la congelación de las pensiones, ayer a favor, mañana también; hoy en contra del pacto con los nacionalismos, ayer a favor, mañana también; hoy denuncian las promesas incumplidas, ayer las predicaban, mañana también; hoy poder, mañana oposición, ayer poder u oposición, siempre igual.

            En el fondo creo que no existe mejor barómetro que uno mismo. El resto ya se sabe; palabras, promesas y alguna pequeña realidad: la más importante la que nos dimos todos hace treinta y cinco años: lo dicho: la libertad, la que hace que dentro de poco podamos volver a votar, aunque quizá para evitar depresiones habría que hacerlo como decía Ramsay: “vota al hombre o mujer que promete menos. Será el que menos te decepcione”, pero ¿dónde está que no lo veo?

            Mientras tanto: lo busco.


jueves, 26 de diciembre de 2013

Una ocasión perdida, Majestad



A S.M. Juan Carlos I, Rey de España y demás títulos que ostenta:

Con el mayor de los respetos, me atrevo a deciros que en su discurso navideño de este año ha perdido la oportunidad de recuperar buena parte del aprecio perdido por los ciudadanos españoles.

Cuando en el año 1981 las tropas golpistas, al mando de Teniente Coronel Tejero, secuestraron a los representantes de la soberanía popular y al Gobierno legítimo de la Nación Española, y el Teniente General Milans del Boscha sacó los tanques a las calles de Valencia y la División Acorazada Brunete marchó sobre Madrid, los españoles esperaron durante horas a que SM hablara al pueblo para asegurarnos que España seguiría viviendo en paz y democracia. Pasadas algunas horas, se dirigió usted a la ciudadanía para decirnos que nada iba a enturbiar el proceso democrático que la gran mayoría de los españoles decidimos democráticamente en las urnas y que SM refrendó.

Corren tiempos difíciles Majestad; la crisis económica se ha instalado en España y el pueblo trabajador lo pasa mal, muy mal. La corrupción se ha enseñoreado de algunas de nuestras instituciones y la ciudadanía aguanta lo indecible, mientras los corruptos y corruptores, en buena medida, andan a sus anchas con alguna que otra excepción.

El siempre eterno problema del separatismo catalán se encuentra en unos de sus momentos candentes. Las autoridades autonómicas de Cataluña, pueblo al que no le niego su singularidad propia y su dignidad, andan jugando a violar la Constitución que nos dimos los españoles y que SM refrendó.

Dicen, no me lo creo, que los trabajadores de la cadena televisiva más importante del antiguo Condado de Cataluña han efectuado una huelga de media hora coincidiendo con las palabras que SM dirigía a la ciudadanía nacional, de la que forma parte la catalana. No me lo creo Majestad, no me puedo creer que un grupo de trabajadores “sabotee” por propia voluntad al Monarca de esta Nación.

Más bien creo que la orden ha partido de los que desean burlar la soberanía nacional que reside en el pueblo español según nuestra-vuestra Constitución, o sea, la clase política nacional-independentista de Cataluña.

SM perdió la ocasión de hablar claro a los que intentan desgajar España con proclamas desfasadas e ilegales.

Lo que se prepara en Cataluña es preocupante y solamente desde la firmeza en las convicciones democráticas que nos dimos los españoles pueden ser superadas.

Cambiemos la Constitución si es necesario, pero nunca Majestad para que la desigualdad, ya latente en esta España, tome carta de ciudadanía.

Lo siento Majestad, pero con el máximo respeto le digo que a mí, al menos, me defraudó.

José García Pérez
Miembro de la Orden del Mérito Constitucional

Yo soy la luz



LA PALABRA

Seas quien seas,pasa
y acomódate en mí.

Yo soy el poeta,
no un hacedor de versos,
sino torcedor de palabras
que creo y destruyo.

El verbo es Dios.
La eternidad, su tiempo.
El cielo y el infierno una risa de su llanto.

La palabra es mi aliada.
No la pido, la exijo.
No la busco, me encuentra.
No la llamo, se adentra por mis huesos
a manera de tuétano
que salva o mortifica
según le dé.

A Dios le dio el milagro del “hágase la luz”.
La luz fue la palabra.
-la palabra será siempre del poeta,
también la luz-
después llegaron los pronombres, los adjetivos,
el hombre, la mujer y la serpiente,
el deseo y la voz.

Has llegado en la noche
disfrazada de sol,
pero sé de tu sombra.

Eres hija del frío
y del mal y del bien.
No conoces pudor
y desatas tu lengua
cuando sabes que frágil
goza el hombre en tu coito;
esclavo ya de ti,
arrodilla su cuerpo
y exclama que eres carne de su carne.
¡Hágase en mí!:
solicita el poeta.

Y te regalas o vendes,
pero siempre tú vences a la puesta
del astrodiós que habita en el hombre.

(De José García Pérez)


lunes, 23 de diciembre de 2013

La mejor de todas



Algunos andan engolfados en cambiar el belén por el árbol y la zambomba por el CD. Otros han mandado a los infiernos el anís y le han dado una larga cambiada por el vodka acaramelado, y los hay empeñados en descabalgar al rico mantecado por el melocotón en almíbar. Allá ellos. Sé que el progreso se impone en forma de productos congelados de un color rosa suave, desplazando de las esquinas el aroma de un buen pavo; pero yo, por una noche, la de mañana, llevo de mi mano a los míos sin posibilidad de escape. Lo tengo dicho: “si no hay zambomba, estrella y portal os desheredo”.

            La de mañana es la más buena de las noches que podemos vivir. Unos, los menos, por fe, otros por querer ser. Siempre hay quien pide más y nos dice que Navidad es todos los días, pero yo me conformo con uno. Si hay dos, mejor, pero si al menos durante veinticuatro horas nuestro corazón deja de ser de piedra y se convierte en carne que late, sabremos gozar de ser humanos, no más, sencillamente humanos, personas.

            Siempre canto el mismo villancico; después echo el rato entre tangos y corridos mexicanos, pero aquel que aprendí entre las grietas de los pezones de la señora Antonia no hay “progre” que me lo birle: “Por lo caminos del cielo/ se pasea una doncella/ se llamaba Encarnación/ porque Dios se encarnó en ella”. Si lo prueban lo repiten, me congratulo en afirmarlo.

            Y además, para escarnio del schnapps de avellana o el manzana verde o la crema catalana azucarada, alzo la copa de anís con polvorón incorporado y brindo por la paz y por la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, esta pluralidad de gente libre que musita al regazo del monte y de la mar.

            Por la paz, algo bastante más delicado que la tediosa tranquilidad; por la paz que desprenden la libertad y la tolerancia; por la paz que se perpetúa en la sonrisa y no en la ridícula carcajada de lo grosero; por la paz que quiero y deseo, la que viene de la mano de la justicia.

            Y brindo por Málaga, la ciudad que me acoge hace más de cincuenta años; la que me hace y me deshace; por su torbellino de ciudad libre, abierta al mar del asombro y al mar que besa de sal las entrañas de sus hijos.

            Es Navidad. Alzo el anís, suena el pandero. Felicidad es el nombre que a todos nos cubra.


domingo, 22 de diciembre de 2013

La suerte de compartir



         Un bombo dando vueltas con cien mil bolitas numeradas en su interior y que se extraiga el número que lleva uno, y además con otro bombo con las bolitas de los premios y que coincida con nuestro décimo es pura suerte o azar; pero bueno, la gran mayoría de los españoles confía en que es potrosa y se juega sus euros, cada uno según sus posibilidades, para ver si su número es el agraciado.

            Pasado el primer soponcio nos fijamos en las tres cifras finales, después en las dos últimas y por fin en la terminación a secas, en este caso en el número 6; finalizado el sorteo -donde el que más se embolsa es papá Estado- comenzamos a rastrear en la asquerosa pedrea, pero nada de nada sino que a lo más te pueden devolver una participación de dos euros de una Cofradía por la que has pagado tres machacantes, y como tienes que trasladarte al Santo Entierro para realizar la cobranza, lo dejas y punto.

            Bienaventurados los afortunados porque de ellos será durante un tiempo una parte de lo que llamamos felicidad; y más bienaventurados los que lo cuentan y transmiten su alegría, y algo, si no somos envidiosos, nos alegramos; porque los hay que trincan y no dicen nada, bien por no repartir entre familiares o bien por miedo a no sé qué; estos últimos no son felices porque no comparten su alegría.

            Y es que el quid de la cuestión es compartir sea bueno o malo, alegre o triste, con el otro; todo el que no comparte es un auténtico pobretón de mucho cuidado, pues quedarte sin hacerte uno con el otro -se supone que todo lo que voy escribiendo es aplicable al llamado género “débil- es vivir en la desgracia.

            Hoy he recibido un mensaje privado de una buena amiga en el que me cuenta luces y sombras de su vida, y un servidor le ha contestado lo que ha podido que, más o menos, ha sido intentar transmitirle ánimo al tiempo que la he hecho partícipe de mis sombras y luces; y saben lo que les digo, pues que creo que nos conocemos algo mejor y que, un poquito para acá y otro poquito para allá, nos queremos algo más.

            Que no otra cosa es la vida sino convivir, a saber: “vivir con” el otro u otra; lo demás sería conformar un archipiélago inmenso de islas, de seres aislados, extraños que no desean que nadie les estropee o alegre el día.

            A mi amiga y a un servidor nos ha tocado hoy el gordo sin necesidad de jugar a la lotería.


sábado, 21 de diciembre de 2013

Y dejo de ser yo



Resisto en tu palabra
que suena a caracola.
Es hervidero de amarillos trinos,
de tu verbo que arrulla
y mantiene mi vida.
Escondida garganta,
entre mares de amor
gorgoteas tu aliento.
No, no te fuiste,
en mis sueños te asientas jubilosa.

Te aposentas en mí,
tiendes tu lona rosa
y fruto de la noche, al alba naces.
Ya instalada,
invades mis tejidos
y dejo de ser yo
para contigo ser.

Laboreas mi tierra
que surcas entre cantos
de granos esparcidos,
y mi cuerpo te acoge.
Mi simiente
-beso entregado en noche de aceitunas,
esquilmo por septiembre recogido-
se adentra en tus entrañas.


HOY

Todos se han ido
recogiendo sus alas de silencio


(De Inacabada ausencia de José García Pérez)


viernes, 20 de diciembre de 2013

La tropa



              Una cosa es la tropa, y otra muy diferente las tropas. La primera es un batiburrillo de personas de distinto calibre que persiguen una finalidad; en realidad no les une nada, sino una serie de intereses  distintos que, mañana sin ir más lejos, pueden considerarse antagónicos.

            Las tropas, por el contrario, son un grupo de personas obedientes que, sin beberla ni comerla, obedecen al superior inmediato; digamos que pueden conformar lo que se conoce por Ejército o Fuerzas de Seguridad.

            Ayer, estas últimas, las tropas, han obedecido a su superior y, sean ellas de izquierdas o derechas, han cumplido los objetivos para las que han sido requeridas; a unas, valga el ejemplo, les han encomendado marchar sobre la sede del PP y, sin más, o sea, diciendo a sus órdenes, han ocupado durante una noche entera las entretelas del ejército de Rajoy para intentar descubrir sus vergüenzas. Y por ahí andan las cosas. A otras, les han mandado registrar despachos, se supone que de izquierdas, y ellas, las tropas, han registrado los vericuetos de la UGT de Córdoba en busca de posibles mariscadas digeridas con dinero público.

            Las tropas han obedecido fielmente y ha cumplido los objetivos encomendados por la superioridad. Después está la tropa, la tropa a secas, a saber los políticos del PP gaditano que han desayunado en la paz del Señor con papillas del Banco de Alimentos habilitado para personas que lo pasan canutas; pues bien, cogidos in fraganti, los ricos peperos afinan que ha sido un error de los que ellos no tienen culpa y prometen, y yo me los creo, pues si no sería para escopetearlos, que van a dar caritativamente cien kilogramos de alimentos a necesitados.

            Oh la tropa, a la tropa la conozco a la primera de cambio; la llamada tropa, omito nombres para que no se molesten, es la que ha obedecido al Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, para que mi cabeza, quiero decir la Presidencia de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, le sea entregada en bandeja de plata porque critico al personal de los EREs. Y es cierto que los critico, como también lo es que lo hago con la derecha que se zampa los alimentos del Banco de Alimentos y lo que sea.

            Pues bien, la tropa me ha dejado sin cabeza honorífica. Cuánto honor, oh Dios, por ser lo que soy,  a saber: una persona que no se vende por nada ni nadie.

            Bendita mi madre que me parió así: con dignidad.

El milagro de Berta



             El verano lo paso desde hace cuarenta años en una esquina de España llamada La Antilla (Lepe), una playa de antología donde los guiris todavía no han llegado; la historia de por qué un malagueño nacido en Melilla pasa dos meses entre coquinas, arenas finas, marismas y dunas tiene su pequeña explicación.

            Por allí iba a veranear mi pequeña hermana Nati que vive en Sevilla, y con ella, la chati de la familia, mis padres; mi hermano Fernando, el mayor de los tres, que le dio por morirse hace tres años un día de Nochebuena, compró un apartamento en el mismo bloque donde residía Nati, y yo, copión de toda la vida, hice lo mismo.

            Los años y sus avatares hicieron que mis hermanos vendieran sus viejos apartamentos, mientras un servidor, no sé la causa, seguí allí delante de mi ficus y al arrullo de muchísimas vivencias, muy especialmente las largas conversaciones con mi madre en una vieja terraza intentando que me contase cosas de pescadores, almadrabas e historias de su infancia; en realidad lo que buscaba era aligerar su demencia senil.

            Creo que es por ello por lo que sigo viendo al sol esconderse a poniente por Ayamonte; seguro que no es por eso en exclusiva, sino también porque por allí tengo algunos amigos a los que quiero en el silencio de la distancia; uno de ellos, Rafa Toscano, ha tenido la inmensa suerte de ser padre de una preciosa niña, parida por Annabel, a la que han bautizado con el nombre de Berta.

            En sí da la sensación que es una noticia normal y sencilla, pero no porque eso de traer al mundo una nueva criatura es muchísimo más importante que contratar, como hace Rafa desde el Club Vera de Mar de La Antilla, a Paco Lucía, Rafael o preparar unos guisos que saben a gloria y mar.

            Mi muy querido amigo, desde aquí, desde esta Málaga que todo lo acoge y todo lo silencia, te mando un villancico para que de aquí a nada se lo cantes a tu milagrillo. Ahí va: “Dicen de Dios muchas cosas/ que no puedo comprender/ miro los ojos de Berta/ y ya todas me las sé”.

            Ahora le pones música, que para eso eres único. Disfruta con ella hasta reventar de alegría.



            

martes, 17 de diciembre de 2013

Luces y sombras



            Ahora nos llega el ministro Soria y de forma socarrona nos avisa que el recibo de la luz aumentará un 2% a partir de enero; y es que el personal mandamás del PP no tiene corazón y nos quiere amargar las fiestas de Navidad que ya, sin remisión alguna, las tenemos entre nosotros al compás de panderos y zambombas.

            Tal como están las limosnas de las nóminas, cualquier putadilla sobrevenida de riesgo nos lleva, de momento, a recordar a vivos y difuntos de la familia gubernamental; esta es una de ellas. Sin embargo, ocurre que al ser un pueblo cornudo y consentido, el cabreo dura lo mínimo y no ha dios humano que sea capaz de aguarnos el arbolito navideño del que colgamos bombillitas de todos los colores.

            Claro es que teniendo en cuenta que los hay quisquillosos y ramplones que miran por todo y disfrutan comparando los costes de un año y otro, no es de extrañar que al ministro canario se le vayan cayendo cosa tras cosa de las manos de tanto nombrarlo.

            El gran objetivo de este Gobierno, también de otros, es cargarse al gran ejército de los jubilados, auténtico sostén de los extinguidos mileuristas; la técnica usada a poco que ustedes pongan la mollera a pensar salta a la vista del menos avispado.

            Veamos, primero viene el dios del viento, nuestro querido Zapatero, y congela la paga de los pensionistas o jugadores de dominó; más tarde el rácano de Rajoy nos libera de morir helados y nos coloca en la nevera pero muy cerca del congelador y, de forma perversa, nos va castigando con la subida de impuestos directos, indirectos y circunstanciales y sin caer en la cuenta, y otros dando gracias al supremo ser de las arqueadas cejas, nuestros pequeños ingresos cada día mes sufren una merma que repercute en nuestros hijos y nietos que son los que lo sienten, porque nosotros con una pobretona, pero riquísima sopa de ajos tenemos suficiente.

            Vienen a por nosotros, no lo olviden, queridos colegas jubilados, pero tenemos que aguantar hasta el límite: apaguemos luces, televisores sectarios, volvamos a la hornilla, saquemos las bufandas, encasquetémonos bien nuestras gorras, bebamos coñac, usemos linternas, hagamos el sexo a oscuras y a tientas (por si las moscas), frotemos nuestras manos o usemos guantes, cubramos nuestras camas con más ropa, hagamos frente a nuestro exterminio porque, no lo olviden, el papeo de nuestras familias depende de nosotros, tan sólo de nosotros.


            

lunes, 16 de diciembre de 2013

Y dejo de ser yo



Resisto en tu palabra
que suena a caracola.
Es hervidero de amarillos trinos,
de tu verbo que arrulla
y mantiene mi vida.
Escondida garganta,
entre mares de amor
gorgoteas tu aliento.
No, no te fuiste,
en mis sueños te asientas jubilosa.

Te aposentas en mí,
tiendes tu lona rosa
y fruto de la noche, al alba naces.
Ya instalada,
invades mis tejidos
y dejo de ser yo
para contigo ser.

Laboreas mi tierra
que surcas entre cantos
de granos esparcidos,
y mi cuerpo te acoge.
Mi simiente
-beso entregado en noche de aceitunas,
esquilmo por septiembre recogido-
se adentra en tus entrañas.


HOY

Todos se han ido
recogiendo sus alas de silencio.

(De Inacabada ausencia, de José García Pérez)

Ser "diplomático" en la actualidad



               Más o menos el Gran Judío, Jesús de Nazaret, vino a decir a los suyos que en este mundo tenían que ser “cándidos como palomas y astutos como serpientes”, y los  dejó.

            El otro día una sobrina me preguntaba que, ante las injusticias que se daban en su mundo más próximo -el de usted y el mío- qué se podía hacer; la amé desde la distancia y le respondí: levantarse, o sea, revolucionarse para revolucionar a otros. Medité la respuesta, y retrocedí en mi atrevimiento no sé si por la poca edad que me queda en este mundo o por los consejos de algunos que fueron amigos y me han acusado de no ser “diplomático”; el hecho es que volví a ponerme en contacto con la hija de mi hermana y ya, más suavón, le dije: “tú, tranquila; deja lo que te  he dicho para los más jóvenes”.

            Ese hecho sin importancia que acabo de relatar consiguió que realizara un ejercicio de introspección en el que quise analizar si durante el tiempo que ya he vivido he sido o no “diplomático”, o sea, sagaz o hábil con los poderosos. Y sin más tribunal que el conformado por mí y mis hechos he llegado a la conclusión de que sido cualquier cosa menos diplomático, o sea, que me han zurrado de lo lindo por todas y en todas las partes, incluidas “mis partes”.

            Tal vez este “copo” les interese a ustedes menos que un pimiento, pero la verdad sea dicha, sin ánimo de ofender, me siento feliz y en paz con mi conciencia de haber sido fiel a lo que algunos llaman mi ADN.

            Y claro, si he sido feliz no “casándome” nada más que mi “pastora”, para lo poco que me queda prometo, a mí mismo, seguir siendo y actuando como hasta ahora aunque ya en extrema soledad y, tal vez, escuchando a unos y otra esa horrorosa frase de “no le hagáis caso, es que está chocheando”, palabras que me hacen agarrarme la bartola para no partirme de risa.

            Y es que la revolución, la verdad, porque la revolución es sencillamente la verdad, no entiende de edades sino de actitudes; y aunque ya no se encuentra uno para realizar demasiados actos, sin embargo este acto de escribir, que no requiere de grandes esfuerzos físicos, puede y deber ser la antesala de pronunciar al injusto e hipócrita mundo que nos rodea y desea que seamos “diplomáticos”.

            Vamos, mudos y cobardes ante la injusticia que nos aprisiona. Rectifico sobrina: hay que levantarse.



            

domingo, 15 de diciembre de 2013

Contenedores de muerte


          Tiene un servidor escrito un romance de nombre “Del pobre niño pobre” que se podría definir como el camino que se inicia en el gueto y conduce a la muerte, pues bien en un momento de ese macabro recorrido escribo, refiriéndome a la sociedad de consumo, lo siguiente: “… la de cocas y refrescos,/ la de grandes almacenes,/ la de viejos cartoneros/ besando contenedores/ buscando cartones viejo…”.

            La vida ha cambiado de tal forma que, además de cartones, lo que se busca hoy en contenedores son alimentos para aliviar el maldito baile de las tripas cuando se tiene hambre; como producto de esa búsqueda o de haber ido a unos grandes almacenes para buscar productos caducados o en el límite de la maldita fecha que avisa del mal estado del alimento, tres miembros de una familia sevillana han muerto por ingerir pescado en adobo en malas condiciones.

            Adobar el pescado en buen estado con rociadas de vinagre produce un plato de buen sabor que en esta tierra malagueña es muy típico, pero el vinagre tiene el problema de disimular si el pescado está en malas condiciones, caso de trío mortal que se ha producido en la “ciudad que se basta a sí misma”.

            El mundo gira y gira, la sociedad calla y calla, el paro sigue y sigue y el pueblo, oh el pueblo, aguanta y aguanta lo escrito y lo que está por escribir.

            Nos guste o no, queramos o no, todos somos cómplices de los múltiples asesinatos que se dan en la actualidad; para ello no es necesario apretar el gatillo de un revólver sino que con un simple encogimiento de hombros nos convertimos en asesinos por omisión y, por tanto, en cómplices de los mismos.

            O esto, la sociedad actual, cambia como cuando se da la vuelta a un calcetín, o sea, cuando intentamos cambiar nuestra mentalidad, o alguien intentará por las buenas o las malas, que tal vez resulten ser las buenas, a este conjunto de personas aisladas -salvo contadas excepciones- que malviven a nuestro alrededor.

            Ayer y hoy se hablará y escribirá de las tres personas que han muerto por injerir alimentos en mal estado; cuando la noche nos cubra, discutiremos acaloradamente de fútbol o de  cualquier otra chuminada. Y la sociedad, y nosotros con ella, seguiremos siendo cómplices de asesinatos aunque creamos que no.

www.josegarciaperez.es 

sábado, 14 de diciembre de 2013

El atontamiento del PP de Andalucía


Al tiempo que Susana Díez, oh Susana, ascendida a la cumbre de la gloria política gracias a Griñán, entre otros, el PP andaluz anda cono una enorme lupa buscando quién lo va a representar como candidato en las próximas elecciones autonómicas de esta tierra de María Santísima, lugar donde a los hombres y mujeres del partido que lidera el gallego Rajoy les espera un enorme batacazo electoral.

            Por ahí andan en plan de zafarrancho de combate una tal Nieto, alcalde de Córdoba por el PP y el señor Sanz; que ostenta un cargo importante en el limbo del PP de Andalucía; ocurre sin embargo que si usted va por ahí preguntando, con excepción de Córdoba, quién es el tal Nieto se llevaría la sorpresa de que es un desconocido para el ejército de los votantes; no digamos nada del  señor Sanz, el cual es confundido con otro Sanz, Antonio, delfín del desaparecido Arenas Bocanegra; camine usted aldeas, plazuelas, veredas, llanos, montañas y grandes capitales preguntando por Susanita o Susana y comprobarán que es la gran conocida, no ya en Andalucía sino en toda España. Ese fenómeno tiene por nombre “marketing electoral”, algo de lo que el PP no tiene pajolera idea.

            Pero como no tienen bastante con semejante ignorancia, últimamente el PP de Andalucía se dedica, eso si lo hace muy bien, a enfrentar una ciudad con otra -y de paso al vecindario-gracias al potencial de capitales que posee, para no cansarles enumeremos Granada, Córdoba, Sevilla y Málaga sin que desmerezcan el resto; en Cataluña no tienen ese problema, porque ese territorio está formado por Barcelona y el resto.

            Entre la ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia y Sevilla, la ciudad que se basta a sí misma, las dos con alcaldes del PP,  De la Torre y Zoido, andan a la greña por unas declaraciones del sevillano en las que afirma que su pueblo es mejor que el mío, y claro las autoridades de Málaga han entrado al capote, y ahí andan en plan corralero diciendo una serie de idioteces que tienen a la ciudadanía compungida al tiempo que cabreada.

            Y como yo creo que son incomparables, lo que no quiere decir que una sea más guapa que la otra, sino que no se pueden comparar porque son totalmente distintas, a Susana, oh Susana, le están poniendo en bandeja ganarse la presidencia de la Junta por goleada.

            Y es que la derecha andaluza no tiene remedio.

jueves, 12 de diciembre de 2013

El simposio, la repregunta y las bolsitas crujientes


         Ciertamente que las mujeres son más inteligentes que los hombres; lo digo porque hablando esta mañana con una buena amiga sobre mi preocupación por escribir algo que sepa a columna, al “copo” me refiero, me comentó que esperara a que “el copo” viniese a mí, y no al contrario.

            Dicho y hecho, con una mañana agradable como pocas de este diciembre que se encamina a la matalahúva a pasos agigantados, salí a comprobar si mi cuerpo aguantaba a mis pies, y viceversa. Y así, llegué algo cansado a la Plaza del Teatro Cervantes, lugar donde me dije: fin de la caminata y a reponer las calorías perdidas. Pudo ser en otro sitio, pero me aventuré, tras despojarme de la chamarreta, a acomodarme en un restaurante de nombre “Vino mío Cervantes”.

            Pedí de primero unas bolsitas crujientes rellenas de gambas y verduras, acompañadas con mermelada de tomate y orégano que, por cierto, estaban sabrosísimas por lo que las recomiendo a toda persona de buena voluntad; a la espera del segundo milagro estuve hablando con mi buen amigo el galaxy III para comprobar qué pasaba por el mundo, y fue en ese intervalo de tiempo donde quedé enterado de que por tierras del Barça ya se había acordado la famosa pregunta que la Generalitat hará a los ciudadanos que viven en Cataluña, ya saben: ¿Desea que Cataluña sea un Estado?, para a continuación, si es positiva la respuesta, repreguntar: ¿Independiente?.

            Todo ello ocurría con la apertura del “Simposio” sobre Cataluña, una especie de memoria prehistórica que pretende analizar las putadas que desde los tiempos de Isabel y Fernando hasta llegar a Mariano, España le ha hecho al condado catalán perteneciente al reino de Aragón; pero he aquí, que en la trifulca intelectual para ir construyendo mi “copo” de cada día, apareció Susan con un filete tierno de bacalao gratinado al horno, servido con pimientos del piquillo rellenos de espárragos y crema de queso, patatas y salsa de cava y cebollino.

            En ese instante comprendí perfectamente el consejo de la amiga, cuyo nombre silencio, y me dije: el “copo” ha llegado, disfrutemos de él. Y eso hice y eso escribo; ya mañana, ahondaremos en el tema. Por ahora, un sencillo consejo: si vienen por Málaga no dejen de visitar el restaurante “Vino mío Cervantes”, pues es un estado perfecto para sentirse independiente.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Y con música


          Por esta tierra andaluza de María Santísima y de UGT van a pasar a la historia aquellas carrerillas menudas, agitadas y nerviosas de ciertos ciudadanos que, acuciados por el retortijón, acudía a la primera cafetería  y preguntaba al barman: ¿el servicio, por favor?; a continuación, ya saben, la entrega de llave con el taco de madera incorporado, la rápida entrada en el excusado, la limpieza de la taza y su recubrimiento con papel higiénico, la búsqueda del interruptor y el pellizco en el estómago.

            Y es que por distintas avenidas de esta urbe se van a colocar un par de docenas de quioscos de necesidad de superlujo y con hilo musical incorporado, en los que por una módica cantidad de calderilla podremos disfrutar de la teoría de Freud sobre la asociación entre funciones corporales, relación interpersonal y sexualidad, y en la que en la zona erógena predominante es el ano, en  relación, entiéndase bien, con las funciones de excreción.

            Y todo ello al ritmo de bolero; personalmente prefiero aquel de Lucho Gatica: “Reloj, detén tu camino”, por aquello de que el plazo máximo de estancia en el quiosco es de diez minutos, tiempo suficiente según la Organización Mundial de la Salud para hacerlo en condiciones, pero no el óptimo para los que necesitan de una cierta concentración mental, es mi caso.

Este feliz acontecimiento de la instalación de lujosos cagódromos y meódromos puede ayudar a una posible recuperación comercial de las zonas donde se coloquen, pues no me extrañaría que en los primeros meses se diera una fuerte tendencia emigratoria desde la periferia al Centro a fin de “largar” en las misteriosas tazas musicales, donde el previsible “cloc” pueda quedar amortiguado por una melodía.

Existe un problema a combatir: el de los “okupas”. Pues sin ir más lejos, algunos de ellos ya se han hecho de los recintos donde están instalados los cajeros automáticos diseminados por nuestras calles, ya que parece tener más morbo el fumarse los canutos en los estercoleros de las tarjetas de crédito que en los jardines de Picasso, porgamos por ejemplo.

Nuestra sincera gratitud, sin que huela a pelotilleo, a todas nuestras autoridades sean de izquierdas o derechas, pues en esto del buen cagar, con perdón, no caben exclusiones.


Y yo quedo sin ti




Todo eres tú:
la tormenta, amasijo
de nuestros vivos cuerpos
construyendo el amor,
y ese remanso
donde bebo entre brotes
el néctar de tu savia que destella energía.

Y ahora me abandonas,
huyes viajando a lomos de la noche
creyendo hacerme bien,
y yo quedo sin ti,
sin Dios, sin mí, sin tiempo.
¿Tú crees que el amor muere
en el adiós que vivo?
En el adiós quedó nuestro futuro
construido para siempre.
Tú, allí lejos. Y yo, también contigo,
en el tiempo de nada
edifico
la presencia alargada de tu ausencia.
No te has ido. Estás.

Mira mi mano
que busca en el montículo de dioses
la huella de tu camino.
Es abierta plegaria,
ha vencido a la mísera materia.
Crea deseos de presencias tuyas
y toca con sus versos
pálpitos de tu espíritu,
y ríe en su contacto.
Y la beso y te beso.

(De Inacabada Ausencia, de José García Pérez)

martes, 10 de diciembre de 2013

Los olores


               Cuando una algarabía de españoles nos apiñábamos para vivir un clásico del fútbol, un sabio, cuyo nombre omito, se dedicaba a controlar el flujo vaginal de determinadas mujeres. Fue dando a las damas una variada gama de alimentos para que fuese husmeada por ellas: mojama, vino tinto, arroz chino, champiñones al ajillo y un largo etcétera.

            Comprobó el controlador de flujos que estos aumentaban un 13% más de lo normal cuando penetraba por las pituitarias el aroma de pepinillos, caramelos y polvo de talco, y que la cosa iba camino de la sequía, cuando las señoras olían cerezas, la carne hecha en la barbacoa y, ojo al dato porque se aproxima el Día de los Reyes Magos, las colonias masculinas.

            Resulta que este buen hombre realizó algo parecido con la estirpe varonil y ha llegado a la conclusión que los hombres prefieren el pastel de calabazas, con lo que por fin se ha descubierto la causa de aquel dicho: “le han dado calabazas”. Y es que cuando una mujer dice no a un hombre, éste se arrepanchiga en su amor y llega a la pasión.

            En el chivateo que nos traslada el sabio en cuestión se nos da una serie de datos que pueden ayudarnos a desarrollar una sana y prolífica relación sexual. El más importante de todos es el que nos alerta sobre la pérdida de olfato; si tal carencia llega a un 30% dese usted por impotente sexual, o sea, finiquitado. Mi pobre experiencia me dice que el de los caramelos es un rollo macabeo, pues a veces he ofrecido algunos de ellos a determinadas amigas y mi ofrecimiento nunca ha sido aceptado con un “me encantan”; a lo más he sido inquirido para que aclarase si tenían o no azúcar.

            Vuelve, pues, el tema de los feronomas a debate, ya saben, los olores que determinadas personas desprenden a su paso y que pueden ser percibidos por el resto de la ciudadanía. Sé, y es lo que me importa, que mis paseos de mañana y tarde, aunque muy cortitos, no producen siquiera una mínima emanación feromonal, pues las féminas que circulan por mi alrededor no demuestran ningún gracejo hacia mi figura.

            Eso sí, dado que los caramelos, según experiencia propia, no dan resultado alguno y por otro lado, tampoco vamos a ir por la calle espolvoreando talco por doquier, no queda más remedio que agarrarse al pepinillo. Dicho de otra forma, la solución es el pepinillo: como siempre.

www.josegarciaperez.es 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Divinidad latente



Quiero dormir ya siempre
en mi sueño de nada,
con los ojos cerrados
sabiendo que me miras
y sintiendo que te amo.
Y dormir. Sí, dormir.

Te lo decía cansado
tras ser tan sólo cuerpo
y alma los dos: “Nada espero
solo quiero morirme”.
Inmóvil nada esperaba,
todo lo esperado fue
y permaneció contigo.
Qué dicha querer la muerte
cuando se siente el amor
que no acaba, no termina,
continúa sosegado
como plaza de tus besos.
Es.

¿No lo recuerdas?
En el comienzo fue lento sigilo
disimuladamente hurté tus labios.
Te dejaste robar; si, lo sé.
Quedóse tu tesoro:
la perla, el reino, el dracma, la alba oveja,
y el grano de mostaza elevóse árbol
y anidaron los pájaros
en sus ramas sensibles,
campanario feliz de nueva vida
y ya nada fue igual:
Lo desértico, oasis.
La sequedad, follaje.
El fuerte viento, peregrina brisa.
Tú encuentro, sacramento.

Es tanto lo vivido
que el tiempo ha sido trance.
Suspensa la cordura,
alaba el alma susurrando en éxtasis:
eres mi dios, mi amada”.
Divinidad latente
que asoma sin rubor
tu mezcla de alma y carne.
Ya no sé si te adoro
en mi delirio lúcido
o por el beso que tomé de ti,
que sin quererlo quise
y quedó para siempre
siseando en mi boca.

Has quebrado mi muerte.
Ya vivo siempre vivo.
Eres antorcha donde lento muero
y me consumo y nazco
siempre entre lenguas rojas
que mantienen ardiendo
mi deseo de ti.

(De Inacabada ausencia de José García Pérez)

Sevillista hasta la muerte



           Soy, sin duda alguna, un tipo extraño; un día Antonio Hernández, joya de la corona poética de Andalucía, publicó en El Mundo una columna sobre mi librito 18 horas con Tejero, y encabezaba la misma con las siguientes palabras: “José García Pérez, malagueño nacido en Melilla…”; me agradó tanto lo que escribió el último Premio de las Letras Andaluza “Elio Antonio de Nebrija” que lo incorporé a mi biografía.

            Y es que terminado Magisterio, y tras seis años en Dos Hermanas (Sevilla), me asenté y elegí Málaga para vivir y morir, y en ello sigo; de manera que sin abjurar de mi tierra natal me siento más malagueño que melillense pues son muchos los años que llevo sufriendo y amando en esta esquina de España.

            Durante los años que pasé en Melilla era, como casi toda la chavalería melillense de Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza, o sea: del Atletic de Bilbao; pero los años que pasé en Dos Hermanas me marcaron futbolísticamente. Un servidor, como cualquier maestro de escuela de la época, pasaba algo de hambre; lo que son las cosas, ganaba al mes menos de cinco euros que traducidos en pesetas conformaban la ridícula cantidad de setecientas y pico de las antiguas rubias. Desayunar, comer y cenar en casa de Matilde, la portera del Colegio, me costaba cinco duros diarios, o sea, que iniciaba el mes con pérdida, y eso que dormía en un camastro que se encontraba almacenado en el Grupo Escolar; pero en fin, daba unas clases particulares que me ayudaban a ir tirando y comprar ideales, tabaco me refiero.

            Nunca había visto fútbol de 1ª División, pero la fortuna se hizo mi compañera porque en el Sevilla CF jugaban tres melillenses cuyos nombres eran Pepillo (vecino mío en Melilla), Payá (primo hermano de mi esposa) y Ramoní, los cuales me colaban de gorra a través de la llamada y sagrada “puerta de oficio” al antiguo Nervión, y por eso soy sevillista; me salvó que el trío en cuestión no jugaban en el Betis, por lo que no soy ahijado de don Manué.

            Un servidor ha visto jugar a Campanal, Romero, Valero, Ruiz Sosa, Achúcarro, Juanito Arza etc., he disfrutado como un cosaco viendo al Sevilla campeón de la Supercopa de Europa con un 3-0 que le endiñamos al Barça y he sufrido con el Sevilla de mi arma  en 2ª División, costumbre bética que puede repetir este año la beticada.

            Ser sevillista en Málaga encierra cierta dificultad, es por ello que he recibido hoy, por culpa del señor Del Nido, cientos de “emilios” carcajeándose de mí y yo, con ellos, porque el fútbol es una fiesta, un jolgorio y, como buen sevillista, bajaré al Gran Vía a dar la cara.

            Pero que nadie se equivoque, un servidor seguirá siendo sevillista hasta la muerte.



domingo, 8 de diciembre de 2013

Cursos de formación



              Destinado el que estas líneas escribe al encuentro de lo ignoto, que dijera Verlaine, en un plazo no superior a un quinquenio, yendo las cosas muy requetebién,  y no teniendo más patrón al que obedecer o temer, gozo de la inmensa alegría de poder decir lo que desee siempre que no ofenda a nadie, a no ser que alguien se dé por aludido o aludida.

            Con la premisa anterior, puedo decir y digo que si algo bueno ha realizado el gobierno del señor Rajoy ha sido reducir en más de un 30% las subvenciones que para cursos de formación reciben sindicatos y patronal, gran negocio de dichas instituciones que sirven para bien poco, por no asegurar que para nada a excepción de la poca pasta que se lleva los cursillistas, no confundir con los de cristiandad.

            Desde siempre, que un servidor recuerde, se ha dicho que la Formación Profesional es la gran cenicienta del sistema educativo, y lo es porque en realidad ha sido sustituida por CEOE, UGT y CCOO que son las que se llevan el pastel de los euros contantes y sonantes.

            El gobierno actual, criticado al máximo y seguro que con razón, ha puesto la lupa de la investigación en las organizaciones empresariales que reciben ese montón de bolsas -no sobres- de euros para preparar a los parados en la búsqueda de trabajo o la creación de la figura del emprendedor; y fíjense que he dicho “organizaciones empresariales” porque el mundo sindical se está convirtiendo en una gran empresa, en la que UGT, que sepamos de forma presunta, gestiona ochenta y una empresas y dos fundaciones con un total de 1.600 trabajadores a los que aplica la denostada Reforma Laboral.

            Habría que preguntar qué criterios se aplican a la hora de contratar y/o elegir a los monitores encargados de impartir los cursos, qué numero mínimo de alumnos es necesario para consolidar un grupo de formación y cuántas empresas giran hoy alrededor de esa panacea llamada “cursos de formación”.

            Sería conveniente que el gobierno, los gobiernos, los expertos, etc., realizaran una especie de informe “Pisa” para evaluar los progresos teóricos y prácticos de los alumnos que reciben los famosos cursos de formación; vamos, que nos íbamos a tronchar de risa que, por cierto, falta nos hace.

                 Perdón por el lapsus, todo el tinglado es con nuestros impuestos.

sábado, 7 de diciembre de 2013

¿Seré yo chino?



         Con esto del pasado “Día de la Constitución” tienen lugar una serie de actos más o menos importantes y protocolarios para, en la mayoría de los casos, enaltecer la efeméride; también es cierto que incrustado dicho día pegadito al de la Inmaculada, con un sábado por medio, y con el traslado de la festividad de la Señora sin mancha al lunes se establece un viaducto de cuatro a cincos días en que se suman a los cinco millones de parados otra buena millonada en la construcción de un puente que se convierte en viaducto; por ello, la “cosa” queda un tanto deslucida.

            En Madrid tuvo lugar la recepción que el Presidente del Congreso ofrece a la dignas autoridades del Estado; este año, como en anteriores, las minorías nacionalistas, las más beneficiadas por la construcción del Estado de las Autonomías, le pegan una larga cambiada al acto y no aparecen por él, pero este año el personal de Izquierda Unida, en uso de que cada uno hace lo que le la gana, ha aparecido por los alrededores donde se congregaban los periodistas para decirles que ellos no iban porque no creen en la actual Constitución, con lo cual se suman a todos l@s cabreado@s con la misma, bien porque no quieren tantas autonomías, bien porque quieren más autonomía, bien por una posible reforma electoral, bien porque aducen que no la votaron o por lo que sea, porque tod@s unos y otros, incluidas ellas, tienen una pequeña parte de razón que sumadas todas puede dar lugar a un desaguisado de enormes proporciones.

            Todavía recuerdo como si fuese ayer la visión de un joven sentado en calle Cuna (Sevilla) con un cartel en el que se leía el artº 35 de la Constitución, el que afirma: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo…”, y finalizaba con un ocurrente interrogante: “¿seré yo chino?”.

            Y es que la Constitución es una utopía, o si lo desean una Ley en tensión para conseguir hechos reales, pero que por sí sola no los puede conseguir sino que son los políticos los que deben legislar para que la citada tensión consiga sus efectos; pero la cuerda o si quieren el torniquete que debe tensarla puede romperse e irse todo al traste.

            De manera que me atrevería a decir, con perdón: “piano, piano” o “cuidado, cuidado” si creemos que es la Constitución la panacea que va a solucionar toda la problemática existente.

Mar



Siento el murmullo llegar
desde el abismo profundo
de la inmensidad del mar.
En ese éxtasis, inundo
mi ser placenteramente.
Todo el mar está presente
en la caricia del alma:
silencios, olas, espumas,
sales, misterios y brumas
mientras avanza la calma

(De José García Pérez)

jueves, 5 de diciembre de 2013

Los arquitectos de la Constitución Española



Se ve uno obligado a escribir sobre la Constitución por ser el día en que se conmemora, pero lo hago con mucho cuidado ya que son numerosos los ciudadanos que desean  cambiarla, otros que desaparezca y algunos nostálgicos, yo entre ellos, que deseamos permanezca tal como está y que sea la ciudadanía y la clase política las que cambien.

            Después de que los llamados “padres” de ella finalizaran su dictamen, el borrador de la Carta Magna pasó a la Comisión Constitucional para su aprobación y posterior pase al Pleno del Congreso; dicha Comisión, al igual que todas, estaba formada por 35 miembros de los que 17 eran diputados de UCD, o sea, que era necesario uno más para que el partido centrista tuviese mayoría absoluta; necesitaba por ello usar de pactos con unos y otros para ir sacando adelante lo que sería el marco legal de convivencia de la ciudadanía.

            Así que unas veces pactando con la derecha (AP), otras con la izquierda (PSOE y PCE) y en ocasiones con la minoría nacionalistas (ERC, CiU y PNV), el texto aprobado iba sumando artículo tras artículo, hasta que llegó al 27, el que trata precisamente del tema candente hoy día, el que hace referencia a la educación.

            UCD pactó dicho artículo con AP, y se armó el fiasco pues el resto de las fuerzas políticas, encabezada por el PSOE se retiró de la Comisión y la Constitución quedó empantanada por unos días; había que dar solución al tema cuanto antes, y el hombre con la cabeza mejor amueblada que había en el hemiciclo, me refiero a Fernando Abril Martorell, habló del tema con Suárez, éste con Felipe que a su vez conversó con Alfonso Guerra, y quedaron los dos segundos espadas en hablar para sacar adelante el texto.

            A tal fin, Abril y Guerra, se vieron, cenaron, bebieron y hablaron en el restaurante madrileño de nombre José Luis, y allí, el lugar adecuado, pues todo se arregla con una buena cena y mejor vino, llegaron al acuerdo de construir una Constitución para todos, a la que llamaron del “consenso”, o sea, válida para las dos España.

            Nosotros los diputados de a pie, simples pardillos, obedecimos la orden de nuestros jefes de filas y uno a uno todos los artículos fueron aprobados por UCD y PSOE.

            Los honores se los llevaron los llamados “Padres”, pero los “Arquitectos”, no se olvide, fueron Fernando Abril y Alfonso Guerra; ésta, y no otra, es la verdadera historia de la elaboración de esta Constitución tan denostada hoy en día.

            Doy fe de ello.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

AQUELLAS VERDES ALGAS (Poema completo)



(Poema completo)

Son besos de quietud,
láminas alargadas de mares condensados.
Yacen por las arenas
como gotas de soledad.
Cambiaron sus entrañas de fresas sumergidas
por tapices plegados en ondas soleadas.
Lloran su fénix,
es un verde sendero de lágrimas cambiantes.
Nacen de lo profundo de mi tiempo.
Descansan en mi adentro, me taladran
asesinándome.
Pasto de sus llamadas, vomito convulsiones.
Decaigo sin lamento.
¡Si yo pudiese soñar el sol de la ribera
de aquellas verdes algas!

Sedimento cloacas de temores:
es el alma marchita de pecado.
Me lo decían desde la lejana tarima
y fueron incrustados en mis blancos corales.
Años de dioses y demonios negros.
Negros los dioses, negros los demonios,
el rojo era perverso,
campanada de escándalo el amor.
Yo, quieto y frágil,
mamando el opio de los pueblos
moría a la vida en mi infancia.
Cuánto miedo de su Dios en mi larga agonía,
el frío de mi cuerpo se extiende en su pobreza.
Estremezco en mi lecho.
¡Asesinos de niños,
quebranto de inocencia!
Yo también fui crucificado.


Abrasa un sol radiante,
cual los ojos azules
del niño que sisea calor en los pezones
abiertos de la madre.
Saborea la aldaba de mi vida
preludios de la Voz.
Rezuman aleluyas los cantos de los pájaros,
las arenas tropiezan entre sí,
los gritos de la historia golpean en mis sienes.
Utopía del amor, el universo tiembla,
las estrellas copulan a los mares:
es el Dios nuevo.
Ha sido una ilusión,
como aquella gaviota
que posó el vuelo en mi roja sandalia.
Una nube de sangre centellea en mis ojos:
un instante de Dios.
La lógica oscurece y amanece,
quiero estar loco y cuerdo.
Vuela un ave camino de la noche,
yo despertaré al sol de la mañana.


Han estallado en cien mil pedazos las promesas,
tiemblan las verdes algas su fría soledad.
Vuelve la Nada como reina esbelta,
la Tierra finge su dolor
se vuelve mustia.
La sangre se detiene:
prendo el fuego sagrado y arden los grises días.
Han llegado los tiempos del desorden:
ondean en mástiles cadáveres de niños,
mueren la madres
y de sus vientres cuelgan los hilos del amor.
Se masturban los dioses,
apocalipsis,
la cuna balancea solitaria a la nada.
Vencieron los de siempre.
Un latido de vida sostiene a los vencidos:
por levante navega la esperanza.


Los campos predicaron la noticia.
La buena nueva sorprendió a los hombres:
¡se puede ser feliz!
Bajaron los ancianos a los valles
¿cómo? se preguntaban.
Nos ha nacido un Dios extraño y libre
llama al hombre a ser hombre
y a la mujer, mujer.
No quiere más ni menos.
Los ancianos cogidos de las manos
subieron a los montes
entristecidos:
tarde había llegado la alegría de ser.
Uno de ellos detuvo su camino:
aún es posible,
un nuevo hombre brilló en la vida.

He roto el pacto,
una nueva alborada se aposenta en la Tierra,
ya se alza en plenitud su amanecer,
los cantos de victoria resuenan en los tímpanos,
ya caminan los hombres,
ya siempre serán verdes las algas de los mares.
Esclavos de las normas:
dejad paso a los libres,
caminamos desnudos, nuestro paso es ligero,
somos hijos del Dios que clama por la vida:
gozamos de la fiesta del amor.

(De José García Pérez)