viernes, 29 de noviembre de 2013

Dimitió FF



           Algo es algo, dimitió Francisco Fernández, a partir de ahora FF porque no merece mucho más espacio en estas escuetas líneas, aunque FF sea el Secretario General, ya ex, de la muy poderosa federación andaluza de la UGT que comanda a nivel nacional el perpetuo Cándido Méndez, compañero en cuerpo, alma y mariscos del citado FF.

            Me achacan algunos amigos míos que no soy diplomático, absolutamente nada, a la hora de escribir y criticar a diestra y siniestra a los que engullan mis dineros y los de usted en forma y manera de blancas gambas o rojos bogavantes, y la verdad es que llevan muchísima razón porque nunca estudié diplomacia, sino que toda mi envergadura intelectual, mucha o poca, siempre fue encaminada, como buen maestro escuela, a dejar claro, pero que muy claro, el teorema de Pitágoras y las cuatro verdades del barquero, verdades que nunca he llegado a saber las que son.

            FF dimite por el bendito periodismo de investigación, ese que no entiende de derechas o izquierdas, sino aquel que va repartiendo leña de la buena al que ose vivir demasiado bien a costa de lo nuestro, ya saben, de los míseros euros que, en forma de impuestos, endiñamos a nuestro protector papá Gobierno, sea éste central o feudal, porque la verdad, con perdón, sea dicha abonamos a centralistas y periféricos para que vivan en esa nube desconocida a la que llaman vidorra.

            Ha dimitido el señor FF avergonzado por el comportamiento de los suyos, que no nuestros, que elevaron a categoría de mariscos los dineros que la Junta de Andalucía -alegre ella como nadie, ole el Rocío, Chaves, Griñán, Susana y la Feria de abril- recaudaba de los depauperados bolsillos de nosotros los andaluces.

            Pero la “cosa” -derroche y rapiña- de algunos liberados sindicalistas ugetistas no puede quedar en una simplona dimisión, hay que ir a más: a ser posible a su entrada en chirona con buenas dosis de bicarbonato y omeprazol, y junto a ellos los “generosos” gerifaltes de la Junta: presidentes, consejeros y acólitos de los mismos que, sin ton ni son, endiñaban nuestros contados euros a tantos borrachines y vividores del dinero público, dinero que Carmencita Calvo, ministra de ZP, decía que no era de nadie.

            No mucha, pero sí la suficiente Justicia para poner a cada uno o una en el sitio que se merece. Tan sólo eso: justicia.


            

jueves, 28 de noviembre de 2013

El Técnico y el Papa



            Los pongo a los dos con mayúsculas, porque tan importante es que un Técnico en televisión como un Papa en evangelio sean fieles a sus clientelas, pues a los dos les mueve la misma finalidad, o sea, hacer felices a sus feligreses.

            Resulta que la “pastora” y un servidor, ya pasados de moda, no estamos realmente adaptados al mundo contemporáneo; vean ustedes: estamos alojados en Aguadulce en un gran hotel, cuyo nombre silencio para vergüenza de nosotros, me refiero a mi esposa Rosa Pastor, mi “pastora” para  los íntimos y, en especial, para mí, cuando después de comer unas bagatelas, ya saben: que si una pizca de ensalada tropical, algo de solomillo, unas peregrinas gratinadas y, un servidor, algo de merluza recién rescatada de la mar, que ella, mi madre, esposa, hija o hermana, un incesto si me atrevo a hacer a algo más de lo permitido, me dijo, “mira Pepe, yo me voy al hotel y allí te espero”, y así fue, mientras yo bebía, a pesar de los consejos de Mary Manito, una cariñosa mujer de raza de los mineros onubenses, un par de güisquis con parsimonia y fumándome dos malboros light exquisitos; pero ocurrió que tras hacer efectiva la “dolorosa”, la factura, busqué el hotel fantasmagórico y llegué a la 925 desde la que se atisbaba toda la belleza del Mediterráneo en un sinfín de tonalidades muy difícil de describir.

            Con cierta dificultad, ya saben, introduje la tarjeta en la ranura de la puerta que daba acceso a la habitación citada y, plaf, encontré a la “pastora” triste porque no podía ver la “tele”; intenté lo posible e imposible por acceder a la imagen, pero no hubo manera y, en un momento de riesgo, intenté ponerme en contacto para dar cuenta del problema en cuestión; apliqué un clic para encender una luz: tarea imposible. Fue por ello que me puse en manos de la operadora, la cual, con una elegancia, extraña hoy en día a este mundo, me comunicó que enviaba al técnico para dar solución al extraño problema; fue en ese momento cuando caí en la cuenta de que no habíamos colocado la tarjeta en su ranura correspondiente, hecho que hice al momento: y fue la luz, la imagen y la posibilidad de ver el Sevilla-Estoril, por lo que mi alma quedó sana de maléficos fantasmas.

            Ahora nos viene el Papa Francisco con una exhortación de nombre Evangeli Gaudium, o sea, “los gozos del evangelio” a decirnos que la Iglesia tiene que ocuparse y preocuparse de los pobres del mundo, algo que ya sabíamos algunos pero que ha tenido que venir un técnico en la materia, un jesuita, a recordarnos esa humanitaria obligación.

            Demos gracias, porque  con algo de luz ni siquiera es necesaria la presencia de técnicos religiosos o laicos.

martes, 26 de noviembre de 2013

Ruta poética



            Durante tres días voy a desligarme de estos asuntos triviales que no tienen solución, a saber: política, corrupción y traición. Encamino mis pasos acompañado de la poesía, oh la poesía: “esa bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada y que se contiene en los límites de la discreción más alta; es amiga fiel de la soledad; las fuentes la entretienen, los prados la contemplan, los árboles la despojan, las flores la alegran y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican”, como dijera Miguel de Cervantes.

            Y es que mañana, por hoy, salgo camino de Almúñécar (Granada) para acompañar como acólito al poeta y Premio Nacional de Poesía Antonio Carvajal, ese poeta no perteneciente a grupos y estirpes que hace de la poesía lo que debe ser: música, sinfonía de versos agrupados que, como alegre o triste cascada, se enseñorea de los oídos de los asistentes y penetra sus sentidos con la poca cosa que las cosas son pero que, con su maestría, las convierte en auténtico milagro.

            El jueves día de asueto para saborear Salobreña y degustar algo de marisco, no demasiado, en Motril; y acto seguido rumbo a Roquetas del Mar con dormida en Aguadulce (el nombre lo dice todo). Tal vez, no me atrevo a asegurarlo, visitaré las chinas negras de las playas de Carboneras, el pueblo natal de la señora Antonia, la de los grises ojos, la madre de la que supe aprovechar sus pezones para que en mí quedase incrustado, además de su ADN, ese tatuaje de leche que nadie podrá borrar.

            Y después, por fin, por primera vez en mi vida, tras haber publicado a unos y otros una buena cantidad de libros, el Ayuntamiento de Roquetas del Mar, gracias a la escritora Pilar Quirosa, ha tenido el detalle que nunca olvidaré de publicarme un cuaderno de la colección Aula de Literatura y que lleva por título “Mar adentro”, una pequeña muestra de algunos poemas de mi autoría, y en el que en uno de ellos retrato la entrada majestuosa de mi santa madre en la mar que la envolvió durante toda su vida, mar de mares, sí, y mar de amor, dedicación y de miradas tras los visillos de la ventana para ver la marcha de sus hijos hacia un incierto destino.

            Este “copo” no es política, quiere ser poesía: por favor no dejen de publicarlo.



             

lunes, 25 de noviembre de 2013

El verbo dimitir


           Vaya por delante que me aplico el cuento del verbo dimitir. A bote pronto, que un servidor recuerde, los dos únicos políticos serios que han dimitido en este país fueron Adolfo Suárez, nada más y nada menos que de Presidente del Gobierno de España, y el que fuese ministro de Interior del gobierno de Felipe González, el señor Antoni Asunción.

            Del último se sabe las causa: la fuga del que fuese Director General de la Guardia Civil, el pillo de Luis Roldán; del primero existen diversas teorías, pero ya todas permanecen en la niebla del alzehimer que padece el presidente más criticado en su tiempo y más alabado, cuando no se entera, en la actualidad; así son las cosas.

            Ahora que recuerdo también dimitió Demetrio Madrid, Presidente de Castilla-León, por un conflictivo asunto laboral en una empresa de su propiedad, aunque años después fue absuelto; este hecho le vino como anillo al dedo a José María Aznar que accedió a dicha Presidencia y de ahí dio el salto a gobernar el PP y España.

            Y creo que ahí queda la cosa, o sea: que por propia voluntad ni el secretario local del PP, PSOE, IU… del pueblo más pequeño de la Serranía de Ronda haya dado semejante paso al precipicio de la normalidad.

            Acabo de leer con cierta sorpresa que Cándido Méndez, el eterno secretario de UGT ha tenido un pronto de dignidad y ha pasado por su mente la posibilidad de dimitir del ingrato cargo que lleva ostentando desde tiempos inmemoriales, y todo ello por el presunto mal uso de los ya famosos cursos de formación de su organización sindical tanto en nuestro territorio o a nivel internacional por tierras del Caribe donde todo parece indicar que sus camaradas han pasado “de las barricadas a las mariscadas
en un santiamén, todo ello sin contar las gambas y rebujitos que por sevillanas han sido engullidas en la “ciudad, Sevilla, que se basta a sí misma”.

            Pero parece que ha sido un sueño propio de una buena siesta de otoño y que, al despertar del soponcio, se ha amarrado los machos y tira para adelante como buen sindicalista.

            Y es que existe poca, pero que muy poca experiencia española a la hora de conjugar el verbo dimitir.

www.josegarciaperez.es

domingo, 24 de noviembre de 2013

La berza y Susana



          El sábado fui invitado por la Peña Puerta Blanca de Málaga a una berza malagueña que estaba de rechupete, y, tras digerirla, cante del bueno,  ya saben, por soleares y cosas del estilo.

            Todo ello por diez euros, una pura bagatela; tan mayúsculo fue el éxito que mi amigo Cristóbal, presidente de la citada peña, tuvo que salir al estrado para recibir el aplauso unánime de todos los presentes por la berza, la ensalada anterior, el postre, la barra libre, el pellizco del quejío y el rasgar de la guitarra del Califa de Córdoba.

            Esta un servidor tan conmocionado por la fiesta que no sentí la vibración del samsung, hasta que, en un ataque de fumador, salí a la terraza, miré el cacharro y comprobé que tenía una llamada perdida de un buen amigo cuyo nombre silencio; me llamaba el chavó desde el Congreso Extraordinario del PSOE-A, y me comentaba que me estaba perdiendo la resurrección del socialismo andaluz y que sentía muchísimo que hubiese hecho caso omiso a su invitación a asistir al mismo.

            En ese instante una duda abarcó mi persona, una duda como la de Hamlet con su maldito “ser o no ser”, a saber: ¿había hecho lo normal en cambiar la berza por Susana, oh Susana?

            Y ya nada fue igual, algo así como una nube envolvente me decía machaconamente refiriéndose a Susana: “esta es mi hija muy amada en la que tengo puestas todas mis complacencias desde que fue catequista del barrio de Triana”; eso, y yo mientras tanto peca que te peca con la pringá y todo su colesterol.

            A las 24 horas de esta tormentosa cuestión, destrozado por las secuelas de la berza y posteriores ingestiones, he leído el éxito absoluto de Susana, he contemplado su poderío, me he postrado ante la posible autora de hacer realidad aquella frase de Alfredo P.: “el PSOE ha vuelto”.

            Susana tiene en sus manos el poder absoluto no ya del socialismo andaluz, sino de toda España; ella, oh Susana, es el árbitro -no debo decir todavía la árbitra- de todo lo que pueda suceder en las próximas primarias, a ella deberán rendir culto de hiperdulía Chacón, Paxti, Page, etc.

            Y todo ello, lo que son las cosas, sin nombrar la palabra maldita: EREs.




viernes, 22 de noviembre de 2013

Más largo que un día sin pan


           Se dice que un buen lector tiene asegurada una vida entretenida; es cierto, pero no tanto. Y también es voz de pueblo que un día sin pan no tiene fin. Sin embargo, lo mejor que he escuchado en mi vida se lo debo a un muy antiguo mío que si hay cielo allí está con toda seguridad, y que se llamaba Antonio Checa que aseguraba que todo jubilado que le gustara el juego del dominó el día se le pasaba en un abrir y cerrar de ojos.

            Bien, pues hoy me ha dado por escribir sobre las veinticuatro horas que tiene ese espacio de tiempo al que llamamos día. De usted para mí, y sin que se nadie se entere, le susurro al oído que un servidor se aburre de lo lindo al igual que los niños, y es que en el fondo, muy en el fondo de mi “almario” soy un niño como la copa de un pino.

            Y lo que son las cosas, cuando niño-niño nunca conocí el tedio porque sentado en un baúl, de aquella casita verde del Barrio Obrero de Melilla, me convertía en Caballo Loco y con mis manos, con invisibles colts del 45, mataba y mataba, una y otra vez, a todos los soldados del General Custer.

            Ahora, cuando ha pasado un montón de años de mis epopeyas infantiles, el maldito tedio se apodera de mí, bien porque no mato indios o soldados, bien porque me aburre oír hablar tanto de corrupción, bien porque algunos amigos -si es que fueron- toman derroteros de enemigos, bien porque hay pocas cosas que me asombran, bien porque casi todo está ya vivido y lo que queda por vivir lo veo ciertamente oscuro o bien, seguro que es por lo que voy a decir, porque mi madre me parió así.

            Del día me sobran seis o siete horas y por eso es por lo se me hace más largo que un día sin pan. A esta edad, a la mía me refiero, somos escoria aunque existan los viajes del INEM, la telebasura, la tdt y los recortes de todas clases.

            Y ello a pesar de que escribo una columna diaria, coordino una revista literaria, ando escribiendo un par de libros y paso un buen rato en Fb; pues bien: me sobran horas. Tan sólo me salva que allá en el horizonte vislumbro una luz maravillosa que me llama una y otra vez: es ella.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Servicios mínimos



          La huelga es un derecho constitucional que se ejerce cuando los trabajadores estiman que están siendo perjudicados por éste o aquél motivo, además la misma se realiza donde más duele, o sea, en esas fechas que se hacen sentir de una manera ostensible; jamás ha existido, que yo sepa, una huelga de profesores en agosto, y las de transportes públicos se realizan en el momento más inoportuno para los viajeros y el más chachi para los currantes.

            Es cierto que existe ya un reglamento, no sé si ley, para pactar sindicatos y afectados (gobierno, empresarios, entidades, etc) unos servicios mínimos que garanticen que la ciudadanía, la no culpable del conflicto laboral, las pase canutas los días del desaguisado; pero no es menos cierto, lo sabemos por experiencia, que no siempre se cumplen esos servicios.

            Es por ello que me alegro, sin complejos por mi parte, que el señor Rajoy haya anunciado que se va a trabajar una ley que regule de verdad dichos servicios; y creo que por más que determinados grupos mediáticos arremetan contra el notario, una buena parte de la ciudadanía estará contenta con tal medida si es que va en serio.

            Un gobierno democrático, si lo es, y éste lo es porque nació de la libre voluntad depositada en las urnas por millones de personas, por más que pese a numerosos ciudadanos, debe buscar el equilibrio entre libertad y seguridad, eterno debate de todas las democracias del mundo.

            Lo del “basurero” madrileño ha sido una vergüenza nacional impropia de una nación civilizada; que sí, que sé que tenemos derecho a realizar huelgas de limpieza, pero también lo tenemos a respirar a aire puro; y es de ese choque de derechos desde donde emerge que exista un “mínimo” de responsabilidad que garantice que las ratas no se  apoderen del  suelo que pisamos.

            Más que mínimos, diría los servicios “necesarios” para que, sin perder los afectados por una injusticia su derecho a la huelga, no tengamos que padecer otro problema añadido, pues todos tenemos los nuestros.

            Lo dicho: no me parece mal que pongamos ciertos cotos a lo realmente indispensable para vivir con normalidad.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Solbes



            Tengo material de sobra para escribir las “Memorias de Juan el de Cartajima”, buen amigo del que se podría decir que pasó al mundo de lo desconocido, o sea: que no existe dios que lo conozca a pesar de su dilatada vida, sus sabios consejos y su dulce recogimiento en ese pueblo, Cartajima, de la bella Serranía de Ronda; pero jolines decir toda la verdad que me ha contado, al calor de una chimenea al tiempo que tomábamos café de pucherete puede poner colorado a más de uno, incluido al mismo Juan.

            Los políticos, y más si han sido presidentes de Gobierno o ministros de él, son muy dados a escribir sus vivencias, y no sé por qué a no ser que porque tienen el éxito asegurado ya que sus fieles hacen filas en los Grandes Almacenes para la compra y posterior rúbrica de su dios terrícola.

            El que fuese ministro de Economía, señor Solbes, ha publicado una especie de recordatorio de su paso por las cercanías de José Luis Rodríguez Zapatero, y se ha armado un poco de revuelo.

            Dicho revuelo viene dado porque el economista data en su libro que entregó un papelito a ZP en el que le anunciaba las medidas drásticas que había que tomar ante la miseria que se nos venía encima; el hombre que fue pieza viva de una constelación interplanetaria junto al gran espía Obama, ha asegurado que no le consta la entrega de la “papela”; y ahora nos toca a nosotros y vosotras, pobres parias de la vida, averiguar quién miente.

            Como soy un vicioso de la política, pero no un vividor de ella, recuerdo aquel debate televisado entre un tal señor Pizarro (PP) y el eterno Pedro Solbes con motivo de una campaña electoral; por activa y pasiva, y con cara impasible, mucha cara, el autor de las Memorias negaba una y otra vez la crisis que se nos venía, quiero creer que porque él no la iba a sufrir en sus melifluas carnes. Mintió, y no es ponga una pica en Flandes por el hombre que ascendió a la “miembra” a altas cotas de poder, pero creo que Solbes es un cuentista que no merece ser leído.

            Me decía mi amigo Juan: “La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge”, creo que en Solbes se dan los dos hechos.

martes, 19 de noviembre de 2013

Pasar página



No tod@s escribimos un libro, pero sí tod@s tenemos un libro: el de la propia vida de cada uno de nosotros, del cual somos autor y protagonista; de cómo lo escribamos -vivamos- depende nuestra felicidad.

            Llevo un mes releyendo mi última página, o sea, un mes perdiendo un tiempo precioso que he dejado de vivir, y ayer en un momento de lucidez suprema caí en la cuenta de mi inmenso error, de manera que he pasado página y, oh milagro, me he encontrado con un maravilloso día en que los fantasmas, reales o imaginarios, han desaparecido.

            No son demasiados los años o meses que me quedan por vivir -escribir- mi vida y, sin embargo, durante un mes he detenido todo un caudal de emociones y vivencias que ya no disfrutaré jamás; de manera que, a partir de ahora, no miraré hacia atrás sino que mi vista se detendrá en el maravilloso presente o el apasionante futuro; ruego, pues, me perdonen a los que durante los últimos treinta días haya podido ofender y, principalmente, me absuelvo a mí mismo.

            Lo que no haré es arrancar la página a la que he dedicado tanto tiempo, alguna pequeña ironía y demasiado rencor; y digo que no la arrancaré porque forma parte de mi vida, de mi mejor libro, del que está por escribir con la vivencia del día a día.

            Este error que hoy confieso, sin problemas de ninguna clase, está instalado en el corazón de numerosas personas; en ti, hombre o mujer, en que la persona que amabas y que un día, no sabes por qué, te dejó no merece que le dediques un tiempo que es tuyo y no de él o de ella, porque la vida no se detiene, sigue imparablemente su transcurso y no podemos permitirnos el lujo de perder un solo segundo de ella por aquello que fue y ya no es; aquella marcha definitiva del ser querido hacia lo desconocido merece de nuestro recuerdo, pero no de nuestro presente y futuro.

            Tengo amigos y amigas instalados en el 18 de julio de 1936, en las cunetas de la muerte, en los asesinatos a mansalva y en la posible venganza o justicia que los asesinos merecen; no los critico, pero es tanto la permanencia en la misma página de su vida que, objetivamente, habría que analizar si ha valido la pena.

            No arranquemos páginas de nuestra vida, de nuestro libro, pero pasemos aquellas que nos impidan vivir felizmente.


lunes, 18 de noviembre de 2013

La alegría



            Ha llegado el frío y veo al personal algo más triste, que ya es decir; y es que hoy, porque sí, estoy intentando desprenderme de las escamas que cubren mi yo, y ando estudiando si tengo motivos para sentirme alegre. Y en una especie de andar con los pies fríos como témpanos, no me fijo en si tengo cubiertas mis necesidades vitales, que las tengo, sino en sí estoy alegre o triste; sé que estas disquisiciones importan un bledo en un mundo de indignados e indignadas, y casi llegar a ser una blasfemia cuando la hambruna hace estragos no ya por el tercer mundo, sino hasta por esta tierra que pisamos, la nuestra.

            Pero hoy, en un intento de paseo, vi una sencilla florecilla azul tirada en el suelo a punto de se pisoteada por cualquiera de los aburridos hombres que, con las manos en los bolsillos, se dedican o nos dedicamos a “matar” el tiempo dando un pequeño paseo; pasé de largo de la delicada florecilla y, no sé por qué, sentí un escalofrío no natural, de manera que detuve el paso e incliné mi cuerpo hacia ella, la tomé entre mis manos y la guardé en unos de los bolsillos de las guayabera. Seguí caminando y noté algo así como si un ser vivo estuviese saltando dentro del bolsillo, introduje la mano y sentí un palpitar de la flor que, no sé la causa, se había hecho algo mayor. Detuve un taxi y regresé a casa al tiempo que el bolsillo de la guayabera no dejaba de palpitar por lo que me sentí obligado a cerrarlo con cremallera.

            Ya en casa, encendí este bendito ordenador, abrí un cajón de la mesa y con sumo mimo encerré a la flor en él y eché la llave. Me dispuse a escribir sobre las miserias y mentiras de nuestra sociedad, ya saben, pero no deseo embadurnar este bendito “copo”; estaba en la tarea cuando percibí que la mesa se movía y unos golpes, desde el interior de la misma impedían que pudiese escribir.

            Abrí el cajón, y allí estaba ella, la flor palpitando y creciendo de tal forma que la posé en mis manos y saltaba y saltaba y crecía y crecía. Y no sabiendo que hacer con ella, la introduje en mi boca y me la comí; comencé a escribir, pero ya no era yo el que lo hacía porque me sentí crecer. De repente estallé, y mil pétalos azules danzaban a mí alrededor; a pesar del frío reinante, abrí las ventanas de par en par y en una especie de torbellino alado las azules laminitas surcaron su camino hacia otros lugares.

            Caí en la cuenta que estaba más alegre que el sonar de un timbal, alegre porque sí, por vivir, escribir y amar. Ojalá usted, cuando vea una florecilla azul, tiene que ser azul, la recoja y viva la alegría.



           

domingo, 17 de noviembre de 2013

El ecuador del PP



         Dos años han pasado de aquel 20-N en que el Partido Popular, con Rajoy como candidato a la Presidencia del Gobierno, obtuvo una amplísima mayoría absoluta que le permitió tomar el timón el destino de España para llevarla a buen puerto o embarrancarla en la miseria total.

            Dos años de recortes, ajustes, manifestaciones, huelgas al por mayor y medidas, acertadas unas y desacertadas otras, parece ser están consiguiendo que algunos brotes verdes se estén convirtiendo en realidades en todo lo concerniente a cifras macroeconómicas pero que, por ahora, no descienden a auténticas realidades en la economía familiar y en el devenir de las pequeñas empresas.

            Según sondeos parece que el PP, aunque con una gran fuga de votos, aguanta el desgaste de determinadas medidas impopulares y mantiene el tipo siendo el partido más votado, entre otras causas porque el PSOE, hasta el día de hoy, no termina de levantar cabeza y, lo que es peor, el resultado de su pasada Conferencia Política parece elaborado para competir con Izquierda Unida en lugar de hacerlo con el PP.

            Un test muy importante, sin sondeos de por medio, lo vamos a tener en el próximo mes de mayo con el resultado de las Elecciones Europeas, donde se va a palpar realmente el grado de fidelidad de los votantes a sus respectivos colectivos políticos.

            Por otra parte, y mientras PSOE y PSC debaten qué hacer con el ya famoso “derecho a decidir” que propugnan los partidos nacionalistas e independentistas catalanes sobre la soberanía de Cataluña, si el PP le echa arrestos a tal asunto con la defensa a ultranza de la unidad indisoluble de España que proclama nuestra Constitución su electorado, y parte de otro, pueden otorgarle una vez más la confianza.

            UPyD, que juega a todas las bazas populistas, podría ser el caladero de parte de ese voto llamado de centro derecha y centro izquierda que, cansado de votar lo mismo, podría optar por el cambio; personalmente no creo que ocurra en demasía.

            Así las cosas, a título personal, o sea, mojándome, creo que hoy por hoy tiene más posibilidades el PP de seguir en La Moncloa a que ésta cambie de inquilino.


            

sábado, 16 de noviembre de 2013

Me sumerjo en las sábanas



Llegó la noche
con luz de soledad.
Me sumerjo en las sábanas
arrugadas de ayer.
Hace o tengo frío de ti.
Tu leve voz de buena nuit no vale
porque suena como otras,
ya sabes, sin tus labios arrullando los míos.

Deslicé lento
mi cuerpo por el tuyo:
pero no estabas, tan sólo tu ausencia
y en ella me cubrí.

(De José García Pérez)

Para ti después de las 0:00 horas


No son los cinco güisquis JB,
qué va, ya sabes, los bebo como el agua.
Tampoco es por tu ausencia,
acostumbrado ya como dormir
todos los días.
¿Quieres saber la verdad
de este desliz nocturno
de cada día?,
¿lo quieres saber? ¿sí?:
escucha atentamente:
todo empezó la noche
que hurté la comisura de tus labios
en la noche alocada
que, queriendo o sin querer, nos hicimos
cómplices del placer de lo furtivo,
de lo que llaman
prohibido, de saber que tu locura
pertenecía tan sólo a mí, amor.
Después, ya sabes, nos despedimos:
tú por allí, y yo aquí,
en silencio, esperando.

(De José García Pérez)

viernes, 15 de noviembre de 2013

Por mi culpa


        Me arrepiento, no en demasía, que ayer agarré una cogorza de mucho cuidado; creo que no es malo reconocer la pecata minuta de uno mismo, pero un servidor es capaz de hacerlo, y no pasa nada, pues tal vez mañana, según como venga el día, pueda hacer algo exactamente igual.

            Sin darme cuenta y sin saber el porqué llevo unos días desvariando más de la cuenta, y claro ocurre que tan sólo en el alcohol busco el lógico acomodo ante tanto desvarío que ocurre a mi alrededor; así pues, a mi edad, que es demasiada, no me avergüenzo en decir que, de vez en cuando, en especial cuando la noche comienza su transitar por mi cuerpo, no importa si es de día, porque la noche para mí es un ocultamiento de la verdad y la mentira que me persiguen sin cesar, me acodo en la barra de un bar y brindo por lo que fue, o sea, por aquello que ya no es, a saber: la amistad que a nadie importa y por la poesía prostituida, aquella que nada dice a nadie; y ya, acodado pido uno, luego otro y al tercero, siempre güisqui, ya me da igual todo y mi amigo Antonio, el propietario de mi nueva parroquia, “El gran Vía”, con amor que llega a lo más hondo me va llenando uno tras otro nuevos vasos con miajas de sorbos que vienen, dicha sea la verdad, a ser una insignificancia.

            No es que sean los de la UGT de Andalucía con sus rebujitos que paga un servidor, también usted, los que me conducen a tal estado etílico; tampoco que el señor Lopera, el salvador del Betis -no lo olviden- se niegue a declarar ante la excelsa juez Alaya, a la que casi amo, presuntamente, en silencio; menos todavía que toneladas de basura se acumulen en la ciudad libertaria de Madrid  que comanda la esposa del esaborío del señor Aznar; no, no es nada de eso lo que me conduce hacia el vaso ancho y corto donde Antonio, con exquisita delicadeza, escancia unos besos de güisqui; no, no es nada de eso que, aunque siendo importante, lo que me empuja al alcohol, no, tampoco la chica de Granada que me decía con infinito cariño “Presi” y que, más tarde, para escalar la miseria, atravesó mis entrañas con el navajeo de la traición.

            Nada de eso es, tan sólo que no me acomodo a esta sociedad servil y cornuda que aguanta y permite todo. Es por ella, por esa sociedad, por la que brindo todas las tardenoches confiado en que puede cambiar, o al menos que ella no me cambie a mí.

            Ahora depende del “dire” de este medio de comunicación que se publique este “copo” que nada le dice, pero que a mí me golpea sin compasión.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Fabra, sin confundir


                 Fabra, no confundir con el Fabra de las gafas negras, es el primer Presidente de una Comunidad Autonómica, Valencia, que está teniendo la audacia, aunque muy discutida, de poner los primeros puntos sobre las íes al Estado de las Autonomías.

            Hace poco tiempo tomó una decisión muy controvertida que ignoro las consecuencias que, electoralmente pueda conllevar, me estoy refiriendo al cierre del Canal de Televisión de la propia Comunidad que  preside. Casi con toda seguridad, tal vez lo pudo hacer sin llevar a cabo la sangría laboral que ha producido su decisión, pero como decía el famoso pedagogo brasileño Paulo Freire: “A situaciones límites, hechos límites”.

            Dejemos por un momento las televisiones públicas autonómicas, y centremos la cuestión en las emisoras de radio y televisiones públicas de ayuntamientos esparcidas por todo el territorio español; pues bien, todas ellas, están al servicio del partido de turno que gobierna la localidad, y todas ellas son deficitarias y, lo más lamentable, todas las pagamos la ciudadanía y si no que ose levantar el dedo índice el o la responsable de una que dé dividendos.

            Por aquí, por el Sur, ya se ha cerrado Canal Sur 2 y mucho me temo que Canal Sur 1 sea totalmente deficitaria; me gustaría una barbaridad que alguien me explicase que pintan los reporteros esparcidos por todo el mundo para comunicarnos que es lo que pasa, pongamos por ejemplo, en Bruselas, cuando con las televisiones privadas nacionales y la pública por excelencia TV1 tenemos de sobra para saber de Wert y sus contradicciones.

            Pero es que Fabra, no confundir, va más lejos pues se está replanteando devolver al Gobierno central aquellas transferencias que no puede “digerir con eficacia” y, de paso, tiene la valentía de dar un aviso sobre el régimen económico, especial y privilegiado que gozan los regímenes fiscales de Navarra y País Vasco que contribuyen a la desigualdad real entre los españoles.

            Volvamos al Sur donde algunos lo pasan “chachi” televisando ocho días de Romería del Rocío; claro, digo cosillas así, y no me extraña que, según dicen algunos, Luciano Alonso haya pedido mi cabeza como Presidente de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, cabeza que, con sumo gusto por mi parte, será entregada en bandeja a la Consejería de Cultura Andaluza de aquí a nada. Ay Dios, ver para creer, y además que algún diputado popular, cuyo nombre silencio, acceda a ello.


martes, 12 de noviembre de 2013

La vuelta del PSOE



           Pues sí, sea dicha la verdad: el PSOE ha vuelto. Algunos tertulianos se toman a chufla esta afirmación repetida una y otra vez por Alfredo P. Rubalcaba, y sin embargo yo me la creo a rajatabla. Lo que no sé si ha vuelto demasiado tarde o es que ha estado disfrazado durante tres decenios de diversos ropajes.

            El PSOE ha vuelto a su vieja oratoria de 1977 para decirnos que solamente se es ciudadano libre desde la laicidad y el ecologismo, y que por ello hay que acabar con el Concordato de la Iglesia y con las centrales nucleares: vale, pero da la casualidad que tras catorce años de gobierno de Felipe González y ocho de José Luis Rodríguez Zapatero siguen existiendo el Concordato y la Centrales Nucleares, o sea, que el personal no está para creerse algo tan manido en teoría y tan desconocido en la práctica.

            El PSOE ha vuelto para decirnos que habrá que conseguir que los que más ganen sean los que más paguen, cosa distinta a que paguen más. Y lo que son la cosas, fue un ministro de UCD que en paz descanse, Fernández Ordóñez, el que llevando la responsabilidad del ministerio de  Hacienda instituyó la primera Reforma Fiscal con su IRPF (curioso que lleva el RIP entre esas cuatro letras) y, desde entonces, para machacar a las clases medias, auténtico sostén de la sociedad, al que se une hoy el ejército de abuelos, todo ha sido por parte de socialistas y peperos poner parches que han empeorado aquella ley.

            Sin igualdad, se refería a la que debe existir entre hombre y mujer, no se puede ser socialista, decía Alfredo, y da la puñetera casualidad que fue también Fernández Ordóñez, siendo ministro de Justicia por el partido centrista, el que puso en marcha la Ley del Divorcio tan denostada por aquellos que mecían la cuna del PP, me refiero a Alianza Popular.

            Y todo eso se hizo con sermones de la Iglesia más recalcitrante, con los asesinatos a mansalva de ETA, con la ley de Amnistía y con el continuo y reiterado ruido de sables que finalizó en aquel intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

            Pues sí, habrá vuelto el PSOE, pero, por favor, que Susana, oh Susana, arregle esto de los rebujitos, las gambas y cigalas, el jamón de pata negra y los EREs, oh los EREs, ni una sola palabra en la Conferencia política sobre la corrupción. Pues claro; ha vuelto el PSOE.


La cruz de la Iglesia


           Se cuenta, vaya usted a saber si es verdad, que un par de periodistas estadounidenses visitaron un cierto habitáculo, algo así como una leprosería, para hacer un reportaje y allí vieron a una joven monja untando con la suavidad del amor una especie de algodón o gasa por las heridas de unos de los habitantes de aquel hospital. Uno de ellos pensó que ya tenían el reportaje y sin dilaciones ni cuento alguno desearon entrevistar a la monja en cuestión; ella, con el pudor que otorgan ciertos hábitos, se negó a ello, pero el periodista le confirmó que nada más le haría una pregunta; con cierto recato accedió la novicia, y digo novicia porque era una principiante, entonces, sin ser una pregunta, el periodista a modo de introducción le comentó: “Mire, hermana, eso que hace usted yo no lo haría ni por un millón de dólares”; dicen que la sor en cuestión lo observó complacida y contestó: “Ni yo tampoco”. Y punto, lo han comprendido?

            Pues eso, que en la Iglesia, sea católica o no, hay gentes de todas clases; la monja de la que estamos hablando, perdón, de la que estoy escribiendo, hacía aquello por un extraño amor imposible de definir, pero lo más importante es que esa en particular lo hacía por amor.

            Y ahora nos viene Alfredo Pérez Rubalcaba a decirnos, entre otras cuestiones dignas de ser comentadas en sucesivos “copos”, que no pongamos o que van a quitar, viene a ser igual, la cruz que algunos ponen, ponemos, en la declaración de Hacienda para otorgar una limosna a esa iglesia que desinfecta, no siempre, supuraciones de pus.

            Él, Alfredo P., no dice que va a suprimir las subvenciones a la OCDE, o sea, a los empresarios, o a la casta a la pertenece, o sea, a los partido políticos, o los que toman rebujitos al compás de cigalas y lonchas de jamón de pata negra, o sea, a los sindicatos; no, lo que dice el “químico” es anular que yo, por mi santa o pecadora voluntad, coloque una cruz allí donde me dé la real gana.

            Si ésta es la vuelta del PSOE mal empezamos; verá usted, hombre de Dios o del Demonio que desaparece y vuelve cuando le conviene, oiga usted, pero escuche bien: así no vamos a ningún sitio como no sea al limbo o seno de Abraham, lugar, por cierto, que parece ocupar en exclusiva.


            

domingo, 10 de noviembre de 2013

Conferencias



          Esta semana se cierra con la palabra mágica conferencia, si al término se añade “política” nos encontramos de lleno con la noticia más importante: Conferencia política del PSOE.

            Conferencia, concepto inútil en la vida del partido socialista, contrarrestada con la celebrada en Córdoba “Conferencia o reunión Interparlamentaria del PP”, concitada por unos y otros para ver si emerge un posible líder andaluz de la derecha que compita con Susana, oh Susana, en el aquelarre de las próximas elecciones andaluzas para hacerse con la mayoría en el Parlamento del Hospital de las Cinco Llagas; pero muy difícil lo tienen los discípulos de Rajoy para conseguir tal fin.

            Susana que apoyó, por orden del desaparecido Griñán, a Carmen Chacón para hacerse con las riendas del PSOE a través de la Secretaría General y a punto estuvo de que Alfredo P. Rubalcaba desapareciese del mundillo político, ha dado ahora un giro de 180º y le ha dado árnica al “químico” en todo lo referente a las futuras y suicidas primarias, y espérate, tú tranquilo, que ya veremos en que queda el cotarro. O sea, dicho de otra forma, nuestra Susana, catequista que fue del sevillano barrio de Triana, es la que manda ahora en el socialismo español y será ella, oh Susana, la que imponga la ley del más fuerte, pues no debemos olvidar que la agrupación socialista de Andalucía es la que pone y quita candidato a la Presidencia del Gobierno del Reino de España y/o Secretario General en el PSOE.

            Pero siendo estas Conferencias -las del PSOE y PP- importantes, la conferencia de pro es la que pronunció el juez Garzón, porque entonces era juez, por orden del avispero de Mercasevilla y por la que cobró don Baltasar seis mil euros, según noticia del periódico monárquico por excelencia, y en el que se dice por directo y hasta la bola que por dicha estocada no pagó el IRPF consiguiente y que todo el billetaje fue a parar a sus estuche particular, justamente cuando estaba investigando aquello del dinero “B” del caso Gurtel.

            Tanto es así que el personal de la derecha anda diciendo que la impenetrable juez Alaya requerirá su presencia en los juzgados sevillanos y, por si fuese cierto, el tal Baltasar no ha aparecido por la otra Conferencia, presencia que había anunciado.


           
            

sábado, 9 de noviembre de 2013

Quizá me amaste algún día



Quizá me amaste algún día,
tal vez por septiembre
Quizá pasaran las nubes
cerca de tu frente
o la blanca rosa abierta
sorprendida al verte
dejara con su fragancia
ansias de quererme.

Quizá todo fuera un sueño
de horizontes verdes
con arrullos de avellanos
y verdes cipreses
donde tus labios de lirio
en mis labios prenden
iluminarias que alumbran
sombras de lo que eres.

Quizá me amaste algún día,
yo te amaré siempre.

(De José García Pérez)

viernes, 8 de noviembre de 2013

Los presidentes


         Los Sacramentos, afirman los teólogos de la Iglesia, imprimen carácter, o seas, que si has sido sacerdote y, pongamos por caso, te casas, seguirás siéndolo ejerzas o no; y así con el resto. Algo parecido ocurre en la relación madre-hijo si el pequeño ha sido amamantado, dicen otros expertos que se incrusta una especie de “tatuaje de leche” en el pequeñete. También, en esos  términos, podríamos hablar del amor pues aunque parezca que ha desaparecido siempre queda un rescoldo que a poco que se avive puede volver a producir el fuego sagrado; hoy, por ejemplo, he leído en Fb una frase de una amiga en ese sentido, dice así: “ay, esa parte de ti que se empeña en quedarse conmigo”.

            Eso pasa con los que fueron presidentes del Gobierno del Reino de España; tanto es así que su tratamiento real sigue siendo el de Presidente sin el “ex” que nosotros le encasquetamos.

            Pues bien, en el mismo día, ayer mismo, Felipe González y José María Aznar han pasado a ser protagonistas de su paso por el Palacete de la Moncloa con la presentación de sendos libros que, quieran o no, son de memorias de su estancia como gobernantes, aunque el de Felipe adquiere una perspectiva de futuro.

            Tal vez, no me voy a inclinar a favor de ningunos de ellos, qué difícil es la objetividad en esto de escribir, tal vez, decía, los dos en general no lo hicieron mal, aunque ambos tuvieron sus luces y sombras quizá porque la perfección está por descubrir.

            Sin embargo la pareja no deja de aconsejar, por no decir criticar, a los actuales líderes del PSOE y PP; uno, Felipe, lo hace en una especie de criptograma que hay que saber interpretar y el otro, Aznar, a lo claro.

            Creo que ambos, se equivoquen o no, deberían dejar esas críticas a un lado y aportar, si que sus múltiples ocupaciones, especialmente en conferencia bien pagadas se lo permiten; y digo que deberían dar un pase de pecho a esas críticas porque su tiempo de gobierno, no es el de los actuales líderes, aunque según las encuestas ese posible liderazgo se encuentra muy mermado según sondeos o encuestas.

            El tiempo es cambiante como la vida misma y las personas no son seres clónicos o fotocopiados. No digo que estén calladitos ya que tienen todo el derecho del mundo a opinar y escribir, pero debían hacer realidad aquella máxima de Marco Aurelio: “El tiempo es un río de acontecimientos, una corriente impetuosa”

            

jueves, 7 de noviembre de 2013

Porque sí



          Siendo todavía un chaval, una chica con la que salía para morrearme -que conste que después me confesaba- me espetó: “Pepe, tú me quieres”. La retiré un poco, la observé, no era guapa o fea, corriente podríamos decir, y le dije: “Pues sí, te quiero”. La fémina, tan curiosilla como todas, volvió a hacerme otra pregunta: “Por qué”. Hay filósofos que afirman que no existe persona que aguante tres preguntas seguidas, pero yo en la segunda quedé bloqueado, y no tuve otra salida que decirle “porque sí”.

            Un día de cualquier año, en una buenísima conversación que tuve con Antonio Gala por el Valle del Guadalhorce, no sé en que momento, afirmó, en una de sus siempre extrañas teorías que tan bien llegan al pueblo sencillo y llano, que el “porque sí” es una de la razones más importantes que existen porque atiende a los impulsos del corazón.

            Pues bien, ayer, recibí la llamada de un buen amigo -me quedan un par de ellos, lo lógico en esto de la amistad- que me invitó a pasar el día con él. “Mira -me comentó- te recojo, nos vamos a Fuengirola, echamos el día, charlamos de nuestras cosas, comemos, bebemos y te vuelvo a dejar en Málaga, ya sabes me dijo con sorna, la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia”.

            Pues me dije: un día es un día (no todo el mundo entiende esta frase que, a primera vista, da la sensación de corriente, y digo que no se entiende porque significa dejar la seguridad del “siempreigual” para hacer algo diferente). Y me fui con él. Lo pasamos, ya saben, de miedo por no decir de puta madre. Hablamos y hablamos, reímos y reímos, bebimos y bebimos, fumamos y fumamos y, lo que son las cosas, nos conocimos algo más.

            Además dio la casualidad que en Fuengirola, fielato de la pepera Esperanza Oña, se celebraba la “Ruta de la tapa erótica”, a saber: una serie de menudencias comestibles con nombres insinuantes como: “La abuela también tiene ganas”, “Pichoteo”, “Rabito picante”, “Alguien voló sobre el kiki desnudo” o “Mojando el churro”, entre otros muchos.

            Ya de vuelta, en el Gran Vía, con perdón, seguí con la parienta Rosa la jarana al tiempo que veía, es un decir, al Barça, y terminé con mis amigos Pepe el Pollo y Manuel “el bético” guardando nuestros cuerpos en alcohol por lo que pueda ocurrir.

            Un día es un día, un día sin escribir, uf, pero un día fenomenal gracias a un amigo que se acordó de mí. Gracias le sean dadas.



martes, 5 de noviembre de 2013

Ir a Madrid




        En aquella Melilla donde mi madre le dio por parirme, nada más se podía estudiar Magisterio o Comercio, me introduje en lo primero porque al ser el segundo de los hermanos, el mayor se largó a Madrid a estudiar Ayudante de Obras Públicas, lo que hoy se conoce con el pomposo nombre de Ingeniero Técnico de dichas obras; el curro de Fernando “el de la Imprenta”, el mío padre, no daba para más.

            En aquellos tiempos y posteriores, antes del Estado de las Autonomías, se iba con mucha frecuencia a Madrid para resolver problemas que hoy con un simple ordenador se resuelven a la primera de cambio. Y así, “el de la Imprenta”, se encasquetaba el sombrero y la gabardina de la época y se largaba a Madrid, decía él, para ver el asunto de las resmas de papeles que no llegaban a La Hispana, bonito nombre para una imprenta.

            Por esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, Málaga de mis amores y odios, anda revuelto el patio de vecinos de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía que, lo que son las cosas, todavía presido aunque de forma agónica; cuestión, creo yo, de un mes o a lo más de dos tiempos de treinta días.

            Pues bien, para informar o para aligerar el cambio, dos miembros de la actual directiva: el futuro “Presi” (así me llamaba cariñosamente la “chica” de Granada, hasta que se mosqueó conmigo sin que hubiese moscas de por medio) y el actual “Secre”, que repetirá en el cargo aunque juraba y perjuraba que nunca lo haría (lo tengo por escrito) han marchado a Madrid para entrevistarse con el Secretario General de ACE, o sea, de la de España.

            No sé lo que hablaron -tampoco me importa en demasía-, pero anda un servidor preguntándose estos días que si en esta España de Rajoy está casi todo transferido, incluida la miseria, porque no dan un paso de osados este par de personas, porque osados (es un piropo) son, y crean la sección realmente autónoma de los escritores de Andalucía.

            Ando dándole vueltas al tema en cuestión y estoy por buscar a seis o siete locos o locas (osad@s por supuesto) que me acompañasen en querer ser, a los andaluces me refiero, aquello que dice nuestro himno.

            Si alguien fuese capaz yo le echaría valor aunque perdiese; ya ven que Blas Infante perdió todas las elecciones a las que se presentó, y hoy dicen, aunque no me lo creo del todo, que es el Padre de la Patria Andaluza.



         

lunes, 4 de noviembre de 2013

De Maduro al PSOE, pasando por Garzón


          De todos los gobernantes que existen actualmente en el mundo, ninguno como el Presidente de Venezuela señor Maduro; y de todos los pueblos que conforman el planeta Tierra, ninguno más inocente e espiritual que el venezolano; lo anterior lo afirmo por las apariciones a que ve sometido el primero por el irresistible Hugo Chávez, que no muerto del todo se aparece a su sucesor en forma de frágil “pajarito” que revolotea a su alrededor o, últimamente, con su faz incrustada en un muro que Maduro ve y no ve.

            Que IU desea acabar con el maltrecho PSOE de Rubalcaba es algo que se ve venir desde hace tiempo; por ejemplo, ahí tienen ustedes para estos días la Conferencia Política de los socialista en la que dicen se va a marcar el camino de la España federal, con el permiso de Pere Navarro, con el consiguiente cambio de la Constitución Española.

            La parte díscola de IU que emana de Gaspar Llamazares, auténtico tabardillo para el diputado Cayo, ha firmado una carta-manifiesto de apoyo al PSOE para juntos “derrotar” a la derecha, no queda claro que sea para salvar a los españoles de la crisis económica y de la pérdida de soberanía ante Europa, sino exclusivamente para cargarse, sin sangre de por medio, a la huestes nacionales del señor Rajoy.

            Para tal tarea, el pío-pío del moribundo ex juez Garzón va a dar la vida si fuese necesario para tal misión, y con él otros entusiastas que se la tienen jurada a la derecha, entre ellos el señor Rector de la primera Universidad Pública, la Complutense, del Reino de España, que dice un servidor, con todo el riesgo de equivocarse, que debería dedicarse a los menesteres propios del puesto que ocupa y por el cobra la pasta  correspondiente.

            Aunque jugando al escondite, me dicen de fuentes bien informadas, que el señor Mayor Zaragoza está en la pomada, y aunque a primera vista no parece lógico, si podría serlo dado el brillante currículum del antiquísimo ministro de Educación de la extinta UCD.

            Don Felipe González, el humilde político que ha creado una Fundación que lleva su nombre para que se estudie su obra, se la tiene jurada al ex juez Garzón cuando este tachó su nombre con una “X” imborrable, y ya dijo en su día que cualquier amorío del PSOE con don Baltasar podía llevarle a romper su carnet de “Isidoro”.

            Vamos que todo este tinglado puede venirle a la derecha como anillo al dedo a no ser que Susana, oh Susana, ponga un cierto orden en el cotarro.

            Esperemos, pues, acontecimientos.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Es mentira esta canción



Aquella noche de enero,
cuando las hojas caían,
tus lágrimas me decían
lo poco que ya te quiero.

No detengas la mirada
al pasar tú por mi lado,
sigue tu paso sagrado
que por ti no siento nada.

No creas lo que te digo,
es mentira esta canción,
mi verdadera oración
es querer estar contigo.

Los besos que nos quemaron
cuando soñamos los dos
estar tan cerca de Dios,
en el vacío quedaron.

Son las cosas de la vida:
ayer manantial de sol
hoy apagado farol
mañana sólo una herida.

No creas lo que te digo,
es mentira esta canción,
mi verdadera oración
es querer estar contigo.

Se terminó la aventura
de aquella pasión de amor,
sólo nos queda el dolor
de nuestra santa locura.

Busca en tu vida la luz
no detengas tu camino
busca feliz tu destino,
yo me quedo con la cruz.

No creas lo que te digo,
es mentira esta canción,
mi verdadera oración
es querer estar contigo.

De José García Pérez 

Miquel Roca, independentista


            En las dos Legislaturas que viví a tope en el Congreso de los Diputados -se podrían denominar “la Constituyente y la del Golpe”­- hice cierta amistad con Miquel Roca, portavoz de CiU, de tal forma que durante años, después de mi vuelta a la enseñanza, tuvimos alguna relación epistolar. Y es que a un servidor, que anda escaso de conocimientos, le encanta la gente preparada, y Miquel, además de que era un parlamentario macizo y roqueño, sin fisuras quiero decir, era tremendamente listo; tanto lo es que ya ven, después de ser ornado como Padre de la Patria, goza de un status económico nada comparable al que vive de una pensión de maestro escuela, limosna oficial que cada día se ve mermada que por el aumento de impuestos.

            Y además, veía a Roca con una claridad de ideas digna de la mejor de las envidias, pues siendo catalán catalanista de pura cepa no era, o lo disimulaba muy bien, nacional nacionalista, o sea, independentista.

            Tan bien lo simulaba el muy pillo que un día de no sé qué año, tampoco importa demasiado la fecha -aunque fue en 1984-, fundó el Partido Reformista Democrático y colocó a don Florentino Pérez como Secretario General del mismo -el personal se codea de puta madre-  y se presentó como candidato a la Presidencia del Gobierno de España; la idea le salió mal, porque no obtuvo en el Reino de España, incluida Cataluña, ni un solo escaño. Vamos, que lo calaron de verdad y el equivocado era yo, como siempre, y si no que se lo pregunten a mis amigos literatos.

            Ahora, lo que son las cosas de la vidas y las del querer, este Padre de la Constitución, unos de los pocos baluartes de aquel consenso de 1978 y que un gran óleo de su genio y figura decora las paredes del Congreso de los Diputados se declara independentista, segregacionista y abomina de ser español; no es que me parezca bien, tampoco mal, sino que me da exactamente lo mismo pues todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión, aunque sean estupideces las que se larguen por la llamada “sinhueso” o lengua.

            Pero digo yo, porque no coge el Excmo. Sr. Presidente del Congreso de los Diputados una goma de borrar, preferiblemente de marca milán, y borra la firma de don Miquel de la Constitución y, de paso, retira su óleo de la Cámara Baja y lo introduce en el desván de los objetos inservibles.

            Ganaría España en dignidad, aunque eso parece importar poco al personal.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Difuntos


                Conmemora la Iglesia Católica el Día de Difuntos, una clásica forma de honrar a nuestros muertos con visitas a los cementerios, colocación en lass tumbas de flores, encendidos de lamparillas de aceite (antiguas mariposas), alguna oración y algo más que pueda escapárseme; es una tradición que puede entrar dentro del llamado conservadurismo, pero que tampoco, creo, hay que tirar por la borda del progresismo, pues son muchas las cosas a conservar por ahora.

            Después están los otros muertos, o sea, aquellos hombres y mujeres que han perdido toda esperanza de ser personas, las que existen aunque no vivan, las marionetas de los poderosos que las mueven a su antojo, las que han perdido la dignidad, los y las sumis@s al poder, etc., a estos y estas hay que azuzarles para que despierten a la vida de la honestidad, amistad y justicia.

            Después nos llega lo que se conoce como la resurrección de la carne que, dado a como se cotiza el metro cuadrado de terreno, habría que denominarla resurrección de las cenizas; pero vamos que puestos a elegir, entre los que fallecieron y los vivos que están muertos, apuesto más fuertemente por la resurrección de estos últimos.

            En realidad les confieso que no creo en la resurrección, pues todo, según mi punto de vista, se encuentra en este espacio de tiempo en el que vivimos que a veces es de por sí aburrido, a no ser que le pongamos una pizca de buen humor, un gin-tonic bebido y saboreado sin demasiada prisa, un buen libro para soñar y alguna aventura romántica, aparte, claro es, de ese apéndice insustituible que es la familia.

            Al no creer en la resurrección, tampoco puedo hacerlo en la inmortalidad; comprenderán ustedes que debe ser lo más aburrido del mundo estar por los siglos de los siglos con todo el mundo, o sea, con el mismo presidente de la Comunidad de Vecinos y con el actual Presidente del Gobierno, sin excluir al señor Rubalcaba y a Cayo Lara, pongamos por ejemplo.

            Por los siglos de los siglos no, por favor, día a día se aguanta todo, hasta a uno mismo, que ya es decir.