jueves, 31 de octubre de 2013

¿Juicio público a mi persona?


          El hecho de que se haya enviado, no sé a quién y cuántas personas, una lista con los nombres y cargos de las personas que, probablemente, ocuparán los puestos de responsabilidad en la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, me parece lógico ante la apetencia y el deseo, por lo que se ve, de que un servidor deje el cargo de Presidente de dicha entidad que, aunque por poco tiempo, todavía conservo pues creo que los días están contados; y el detalle es que nadie ha pedido mi dimisión.

            Y es que resulta que, exceptuando dos o tres nombres que omito: uno por fallecimiento, otro por estar bastante enfermo y otro porque sí, o sea, porque no ha sido informado por nadie, todos los integrantes de la actual Junta Directiva de ACE-A repiten, algunos de ellos y ellas ascendiendo por los méritos contraídos, y un buen amigo no sé por qué, aunque se lo merece.

            Todo esto forma parte de una operación que no termina aquí, sino que culminará con la formación de otra Asociación o Movimiento en poco más de un trimestre, en la que los mismos, mezclados entre sí, con alguna incorporación nueva, formarán un trípode con el que creen podrán alcanzar el poder de facto en el mundo de las letras, cuando la verdad es que el poder no otorga el don del buen escribir.

            Decía al principio de este penoso escrito que se ha enviado, por parte del actual Secretario de ACE-A, un email (a mí desde luego que no, lo que huele a una falta de humanismo solidario) con el listado de los futuros a no sé quién; en el que, presten atención, se lee: “No importa, en principio, si no eres miembro de ACE-A, pues sólo se trata de una primera toma de contacto para dar a conocer esta iniciativa y recabar tu respaldo moral a la misma.” Fin de la cita, como dijera Rajoy.

            De buscar el voto entre los asociados, cosa lícita, o de saber, pongamos por caso (pues desconozco los destinatarios), de comprobar si algún cargo o consejería o vecino del bloque donde vivo, si apoyan moralmente esa lista de candidatos, va un abismo y dejaría claro, implícitamente, que José García Pérez, un servidor de la verdad, no tiene ninguna moralidad.

            Oh Dios, cuánto debió sufrir Julio César cuando su amigo Bruto le hizo un torniquete en las entrañas con la daga, porque los otros, Cassio, Trebonio, etc., ni caso.





miércoles, 30 de octubre de 2013

El PSOE, uf



         En las dos primeras legislaturas democráticas (1977-79 y 1979-82) en el Congreso de los Diputados existían dos grupos parlamentarios socialistas, a saber: PSOE y PSC. Cuando Felipe González obtuvo la mayoría absoluta, su primo hermano por aquel entonces, Alfonso Guerra, pronunció aquella frase, hoy célebre: “el que se mueva no sale en la foto”. Eran los tiempos del dúo Felipe-Alfonso que un día se fue al traste y se inició el tormento para el primero; es curioso que anteriormente había ocurrido lo mismo con el tándem Suárez-Abril Martorell.

            Volviendo al principio, Guerra con su mano de hierro finiquitó al grupo parlamentario del PSC y todo quedó sobre su mando; había mucho que repartir pues eran los tiempos dorados del PSOE.

            Hace un par de días, con la agudeza que le caracteriza, Rosa Díez, a la que no se le escapa algo que pueda darle algún voto de no sé que talego, ha llevado una pregunta sobre el sobado “derecho a decidir en Cataluña” y, lógicamente, han votado en contra UPyD, un navarro y un asturiano que andan por el surrealista Grupo Mixto, PP y parte del los diputados del PSOE, y digo parte porque sus señorías socialistas catalanes se han abstenido.

            Antes de la votación hubo un subir y bajar de escaleras y trompicones de veteranos socialistas, Guerra y Benegas entre ellos, para que los diputados catalanes del PSOE no rompieran la disciplina de voto; pero nada de nada, quiero decir que Guerra pinta lo que yo en un lugar que silencio (para que no se me tache de pesado) y los catalanosocialistas votaron lo que le habían indicado desde Cataluña.

            Ojo al dato, porque el desbarajuste socialista puede ir a mayores, quiero decir a un mayor desastre electoral tanto por tierras del Barça como por el resto de la liga española que parece no comulgan con la idea secesionista de Mas.

            Entre ese detalle y el hecho de que Alfredo P. Rubalcaba desea cambiar la Constitución Española para, según parece, dotar a Cataluña de mayor singularidad, o para entendernos mejor, de mayor cantidad de euros, el PSOE, si Susana, oh Susana, no lo remedia puede pagar en votos un precio demasiado alto.

            Y yo me pregunto: ¿no existen bemoles para que se cumpla lo que está recogido en la Constitución?, pues miren que en la II República, tan añorada por tantos, suspendió en el año 1934 la autonomía de Cataluña.

            No digo que se llegue a tanto, pero se están poniendo muy pesados con el tema.

Perdonen una confesión



             Estimo que una persona se encuentra instalada en la vida pública cuando su vida está expuesta a toda clase de críticas, sean estas verdaderas, falsas o una mezcla de ambas; y se pertenece a ese gremio cuando se ejercen cargos públicos.

            Tuve, y me queda un poquito todavía de vida pública, un hálito, una pequeña puñalada más y me retiro del todo para iniciar el camino al sarcófago, lugar al que por cierto iremos todos y todas.

            Todo empezó cuando, tras la muerte del dictador Franco, por una serie de carambolas, no es el caso de contarla, me encontré con un acta de Diputado Nacional y marché a Madrid con ganas de “comerme el mundo”; falsa ilusión óptica. No tardé más de tres años en irme de UCD -lugar donde no me largaron- sino que me fui por voluntad propia al no estar de acuerdo con la política autonómica del partido de Suárez respecto a proceso autonómico de Andalucía.

            Estuve un tiempo militando en el antiguo PSA y hasta ejercí la osadía de dejarme, porque me dejé, presentar para Alcalde de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia; eran tiempos en que los andalucistas atravesábamos el desierto con el camello a cuestas. También abandoné dicho colectivo porque no me dejaron sus líderes defender en un Congreso del partido una enmienda en la que  apostaba para que dicho partido se llamase Partido Nacionalista Andaluz.

            Aunque la política es un venenillo que se lleva dentro y uno la sigue manteniendo, fue cuando me eché de bruces en columnas y escritos para, por qué no decirlo, ir día a día echando una gota de opinión al exterior.

            Así que sin merecérmelo, no es falsa modestia, un grupo de compañeros y amigos escritores me invitaron a que presentara una candidatura para ser Presidente de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía (caigo en la cuenta que debo a Andalucía buena parte de mis alegrías y gran parte de mis problemas). De la noche a la mañana, aunque uno por viejo ya había percibido el silbo de la guillotina camino de mi cuello, aquellos mismos que pensaron que era una persona válida para ostentar dicho cargo han pensado -a excepción de un santo varón al que han tratado como a un objeto- que ya está bien, Pepe, que a la puta calle.

            Aducen para ello que no soy diplomático (y llevan razón), que mis columnas no son atinadas (y llevan razón), que critico demasiado a la política cultural de la Junta de Andalucía (y llevan razón) y que soy un dictador (ahí no llevan ni un ápice de razón), y van de un lado para otro con reuniones secretas diciendo verdades a media, que son las mentiras más grandes, para decapitarme.

            Aunque un servidor no ponga la cabeza, lo van a conseguir; lo que nunca conseguirán es cambiarme y, cuando llegue la hora, que llegará, de tirar de papeles y nombres, lo haré. Algunos se encuentran en este chorro de columnistas, pero no se preocupen que todo se hará público.







lunes, 28 de octubre de 2013

Me espían



          A nivel, llamémosle periodístico, siempre he tenido la impresión de ser espiado más que leído; esta creencia de un servidor, que con toda seguridad es equivocada, consigue que me sienta persona importante.

            Últimamente esta sensación va en aumento. Me vigilan desde el bloque de enfrente al “Gran Vía” si paso demasiado tiempo en su interior golpeándome el hígado, intentan definirme como hombre de izquierdas o derechas por el texto de mis columnas, desean averiguar mi forma de ser y el valor que doy a la amistad, y sobre ésta, la amistad, hacen algunos y algunas unos juicios “exprés” de muy escaso valor.

            Ahora resulta que el Nobel de la Paz, señor Obama, el hombre que vino a sustituir al denostado Bush y a rizar de paz las guerras del tejano, parece que se dedica a espiar a medio mundo y nadie, de la diestra o la siniestra, alza una voz contundente contra este atropello a la intimidad personal y a los secretos de Estado de muchos países.

            Sí, es cierto que las grandes rotativas dan la noticia, pero ahí queda la cosa esa tan fea de hurgar en las entrañas de países que, digamos, parecen tener parentesco con el Orwell auténtico; sin embargo, el personal avezado en estas lides, partidos y sindicatos, no sale a la calle en forma y manera de manifestantes indignados o cabreados.

            Da igual, todo da igual. A mí, pobre enclenque de la escritura, que deposito a diario mi forma de pensar sobre esto o aquello, me sitúan, igual que a otros muchos, delante del paredón y disparan a mansalva contra mi pequeño honor; afirman que manipulo a los demás con mi torpe forma de escribir, y da la casualidad que lo afirman de forma sutil porque lo publican a los cuatro vientos sin tener la gallardía de escribir mi nombre. A tales personajes, si puedo, los borro ipso facto de mi memoria y, a renglón seguido, me encasqueto un gin-tonic que me haga olvidar el agravio.

            Sí, nos espían por orden del señor Obama, eso parece ser un hecho cierto, pero los y las hay, ciudadan@s normales que toman la lupa de Holmes para dejarse llevar por la opinión de quien va diciendo que presumo de mártir, para, lo que son las cosas, convertirme de verdad en uno de ellos.

            Vosotros y vosotras a lo vuestro que, gracias a los avatares de la vida, no es lo mío; porque lo mío es saber que soy espiado y tengo la fama, buena o mala, a punto de ser machacada no por Obama, que ello me convertiría en héroe, sino por cuatro o cinco personajillos de feria; y eso me fastidia un rato largo.


domingo, 27 de octubre de 2013

Víctimas


         Las víctimas de los asesinos terroristas y de los que sin ser terroristas son asesinos se han manifestado hoy en Madrid en contra del Tribunal de los Derechos Humanos de Europa, con sede en Estrasburgo, por la sentencia pronunciada por sus componentes contra la “doctrina Parot” que aprobaron el Tribunal Supremo de Justicia y el Tribunal Constitucional del Reino de España.

            Si tal sentencia se ajusta a derecho no me toca a mí dictaminar, pero sí afirmo que, a pesar de que el Estado español firmó en su día el acatamiento a dicho tribunal europeo, hemos perdido buena parte de nuestra soberanía, al tiempo que nuestros máximos tribunales han quedado en pelotas ante tal hecho.

            Que sí, no se preocupen los que entienden de leyes, que la acato (ya he quedado bien), pero no la aplaudo, la defiendo y la voto como el juez español Luis López Guerra; que no, que hasta ahí no llego en mi ceguera ante la justicia.

            Las víctimas españolas de los asesinos son gente educada y buena, pues a ninguna de ellas que yo sepa, y conozco de tú a tú a algunas, le dio en su día, en aquel día que descerebraron de un maldito tiro en la nuca a un familiar o saltaron por los aires las entrañas de sus hijos, por realizar una vendetta personal y rociar una balacera allí donde pudiera hacer daño.

            Vivieron su dolor, dolor que se reaviva cuando se perdona a los viles asesinos, con gran majestuosidad y con implacable celo para que nunca la sociedad olvidase a todos los inocentes que pagaron con el don más preciado que se tiene, la vida, el fanatismo de muchos.

            Sé que por diplomacia y por respeto al ordenamiento jurídico internacional, el Presidente del gobierno y sus ministros no debían de estar presentes en esta concentración de dolor e indignación que hoy, por ayer, se ha celebrado; también acato ese hecho, pero con una miaja de vergüenza.

            Ahora  bien, a excepción de algunos dirigentes del PP que, aunque abucheados y tildados de traidores, han asistido al acto, el resto de la clase política dirigente ha sido el gran ausente; mejor no calificarlos de amantes de la justicia, ell@s solit@s se han definido con un encogimiento de hombros.

sábado, 26 de octubre de 2013

El encuentro



Anoche vino a verme, a tener un encuentro conmigo, un joven médico amigo. Siempre es bonito encontrarse con alguien.

Anda sin encontrase. Venía de fuera, de la calle. Yo, sin encontrarme, estaba dentro de casa, no de mí.

Jugamos un momento al encuentro fugaz de ideas que nos unen y diferencian de otros.

No llegamos a encontrarnos. Descubrimos en minutos, hablando pausadamente, la inmensa soledad donde se debaten nuestros acercamientos al Misterio absoluto de la Libertad.

Quedamos en volver a encontrarnos; la próxima vez con más amigos. Será, por tanto, más difícil el encuentro.

No existen encuentros con otros sin el hallazgo de uno mismo; sin embargo, nadie, por sí, se deja buscar; siempre existen escapes amañados.

Hace poco comentaba que estaba en crisis; todo lo que me rodea se encuentra en crisis. Tendré que restaurarme, aunque sea un largo y duro proceso.

Pero hoy no es el día, porque es maravilloso: hace un día para huir de mí y entregarme al placer de la brisa. Si soy capaz de aprehender un puñadito de ella, te la envío si me das tu dirección postal.

viernes, 25 de octubre de 2013

¿Dónde estará su carro?



        Pues resulta que la noticia de ayer no ha sido el resultado de la EPA, sino la muerte de Manolo Escobar; lo digo por la cantidad de minutaje televisivo que se ha llevado aquél que, en aquella determinada época, nos hizo tatarear alguna vez aquello de “que Viva España” y puso de moda llevar las patillas largas.

            No entiendo demasiado de cantes, coplas y la sublime ópera, pero el pasodoble era un baile que me pirraba, y este hombre que se nos ha ido los cantaba bien, hacía  bailar y cantar al personal y sacaba de nosotr@s ese don, tan escaso hoy en día, de la alegría.

            Creo que sus tres grandes éxitos fueron el “El poropompón”, “Dónde estará mi carro?”  y su particular y única “Que viva España”, última ésta que fue cantada hasta por chinos, catalanes y vascos de su época; y además, un milagro en toda regla, nunca dio que hablar en esas tertulias del llamado corazón, o sea, que era normal que ya es decir.

            Fue un hombre de bien, simpático y que se llevaba a las clases populares de corrido, y es que era uno de ellos; tal vez los más finolis eran y son los famosos Raphael y Guardiola, y los forofos del cante y  de Lola Flores, Carmen Sevilla, etc; pero Manolo Escobar tenía una forma de tirar del carro que se llevaba de calle al pueblo.

            ¿Dónde estará su carro?, aquel que le robaron una noche de romería, y además era suyo, de su propiedad, pero alguien vino y se lo llevó mientras dormía.

            Ojalá que Manolo Escobar esté donde esté, si es que está en algún lugar desconocido, se suba a él y disfrute de lo lindo. Al igual que cuando uno pierde amigos, hoy se me ha ido uno llamado Manuel Urbano, siga escribiendo sus cosas, en especial, sus coplas en el ignoto mundo misterioso.

            Lo malo, lo indecible o innombrable es cuando uno por ser poco diplomático, no atinado en sus escritos, demasiado crítico con los corruptos, algo dictador -dicen que es mi caso- pierde, mientras dormía en la amistad y confianza, a quiénes creían amigos. Y además los pierde con cierta tristeza, o sea, para siempre.









jueves, 24 de octubre de 2013

Mezquindad


            Hoy me he encontrado con un “amigo”. Me ha dado dos besos y en su contacto he sentido repulsión.

            Lo primero que hizo fue hablarme de la muerte; me anunció el adiós definitivo de un común compañero de estudios.

            Me ha concedido pertinentes consejos: “Quítate la barba, pareces mayor”, “tú tranquilo, ya solamente te queda vivir de recuerdos”, o, “mira, haz como yo, veo una mierda por ahí y me voy por otro lado”.

            Cuando terminó de indicarme el “rumbo” de mi vida, volvió a darme otros dos besos.

            A la vuelta de la esquina, con rabia, limpié mi cara con el pañuelo. Quise borrar aquel hálito de mezquindad.

            Más tarde encontré a otro amigo sentado en un banco de un Banco. Envuelto en papeles de periódicos llevaba un buen montón de billetes. Buscaba -me comentó- el mayor interés posible. No comprendía su interés por el “interés”.

            ¿Cómo va el asunto de los marginados?, me preguntó. Creo que no era de interés para él.

            Ha pasado tiempo, mucho tiempo, pero sigo buscando amigos: ahora más que nunca, pues estoy solo, muy solo.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Ay Manuel, ay Manolo Montes



            No recuerdo con exactitud el día del pasado siglo que invité a un chaval llamado Manolo Montes a que me acompañase a intentar llevar la “buena nueva” a unos hombres de Coín (Málaga) dentro de lo que se llamaba “Cursillos de Cristiandad”, y así se sigue nombrando.

            Era yo el responsable del equipo que tenía la desfachatez de hablar de los “dichos y hechos” de un tal Jesús de Nazaret, y Manolo era el encargado de hablar de lo que podría definirse como “acción cristiana”; se puso a hablar y hablar del tema en cuestión y comprendí que en su jerga cristiana se saltaba a la torera mucho de la teoría católica y se introducía, bastante más, en los actos del tal Jesús, muy especialmente en todo lo concerniente a eso de cuando te den una bofetada en la mejilla pusiera con prisas la otra para que te la partieran de verdad, huyendo de la famosa máxima judaica del ojo por ojo y diente por diente.

            Con la rapidez que me caracteriza, a pesar de mis torpes extremidades inferiores, caí en la cuenta, conste que no es que me diera de bruces en el suelo, que aquel joven hombre, Manolo Montes, era un filón para ponerlo de ejemplo, cuesta tanto encontrar esta rara clase de diamantes de lo que debe ser un ejemplo de cristiano comprometido en el mundo de los desheredados, eso que en el argot eclesiástico se conoce por “compromiso temporal”.

            Tiene mi amigo Manuel la rara habilidad de publicar una columna semanal que tiene por título “La buena noticia”, en la que narra con estilo directo un par de cosas, a saber, la noticia mala y su contraria, y ello le lleva a sus contrarios, porque los contrarios existen, a hacer verdad aquel dicho del Gran Judío que anunció “por mi causa os perseguirán”; y así, por regla general, me encuentro y leo que sus comentarios sientan mal, pero que muy mal, a algunos de sus lectores, lo que quiere decir que el anuncio de los seguidores reales del nacido en Belén sigue escandalizando a muchos que no comprenden, o no quieren comprender, que la luz hay que colocarla encima del celemín, a pesar de que hay otra frase del que practicó un auténtico “humanismo solidario” en la que afirma de que lo que “haga tu mano izquierda no lo sepa la derecha”; pero lo que no saben los detractores de Montes, me agrada más escribir Manolo, es que éste es ambidiestro.

            Es que si esto no lo digo, reviento: ¿saben por qué?, pues por que él, Manuel, aventajó a su maestro terrícola, un servidor, que se quedó en la pura teoría y él, a su estilo, es una de esas pocas personas que ejercita el amor al prójimo, pero no como mandato evangélico sino porque practica el bien como yo me fumo un cigarro, o sea, con total naturalidad, aunque le cueste las perras como a mí el malboro.

martes, 22 de octubre de 2013

Con tu sueño de luz





Te recuerdo dormida con tu sueño de luz.
La estancia perfumada de sándalo naranja.
La sombra de tus ojos con vuelcos de ternura
y un latido de sol, de amarilla su franja.

Ausencia de pasión en tus pechos de mimo
que lentos, dulces, se alzan y bajan sosegados.
Tu serena sonrisa mi lamento sostiene.
La almohada abarquilla tus cabellos volcados.

Te recuerdo dormida con tu cuerpo desnudo.
Tus manos acarician inconscientes la rosa
de tus muslos de plata. Son aspas del amor
que dormitan sumisas la fiesta deseosa.

Con tu sueño me quedo por las tardes de marzo.
Con las luces que arrojas en tu lecho de pino,
con tu aliento de diosa, con mi adiós que se queda
en la estancia contigo llorando su destino.

(De “Sílabas de marzo” de José García Pérez)


Démonos por jodid@s


             “Acojonaditos”, todos los miembros de la Audiencia, han otorgado un “sí buana” a sus compañeros de Estrasburgo y han excarcelado a la chica que asesina, o asesinaba guardias civiles por docena; ni siquiera uno de los togados nacionales, por aquello de disimular y quedar medio bien ante la opinión pública, ha emitido un voto contrario.

            Que las cosas son como son y no tienen posibilidad de cambio, lo ha dejado bien claro el polifacético político Manuel Chaves, y gran dialéctico, pues en las declaraciones que ha efectuado a la revista americana Vanity Fair lo ha dejado medianamente claro sin que su lengua se haya trabucado un solo instante; vamos, que lo ha expuesto bien clarito. Ahí va la perla que ha dejado caer don Manuel para orgullo de todos y todas: “Da igual los controles, si un Director General quiere robar, roba”; dice, rubrica y se queda tan pancho.

            El “bueno” de Chaves, que cuando habla sube la luz, ha colocado el listón de la decencia política en la emblemática figura del señor Director General; de ahí para abajo no existe dios que trinque dinero público (sin querer me viene a la memoria aquella sentencia que grabara en el frontispicio del Congreso de los Diputados la ministra socialista Carmen Calvo cuando afirmó con total solemnidad: “el dinero público no es de nadie”), ahora bien desde ese parámetro de director general hacia arriba todos y todas l@s que quieran robar pueden hacerlo con total impunidad. En una sola tacada de su brillante forma de concebir la política, el señor Chaves, ex Presidente de la Junta de Andalucía, se ha cepillado a Interventores, Jueces, Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía, al tiempo que ha dejado campo libre para que Directores Generales, Viceconsejeros, Subsecretarios de Estado, Consejeros, Ministros, Presidentes Autonómicos o del Gobierno Central puedan ponerse las botas y como decía aquél, no sé quién, mientras otros se ponen los cascos.

            Y así tenemos al pobre Subdirector General esperando año tras año que la diñe el superior inmediato para pasar a ser trincador oficial del Reino de España.

            Creo llegado el momento, si don Manuel no rectifica lo dicho y escrito, en que podemos asegurar que formamos parte de un pueblo de toros mansos incapaces de empitonar, pero con gran cornamenta.

            Solicito el perdón de ustedes.


           

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Cadena perpetua?



           Bueno, ya se sabe lo que dicen los políticos cuando la Justicia, en este  caso la de Estrasburgo, que para eso somos europeos, dicta sentencia: “la aceptamos, pero no la compartimos”; a lo claro para no andarnos por extraños vericuetos, se aguanta lo que se estima una cabronada, con perdón porque me quedo corto.

            Soportamos con estoicismo los recortes económicos que nos vienen dados desde Bruselas por aquello de que no entendemos demasiado de macroeconomía y pensamos que, aunque estropean las navidades, enguarran el sistema sanitario y merman las ganas de educar a la chavalería pudieran ser necesarios para salir de la crisis que soportan los de siempre, a saber: desde la jodida clase media hasta el desempleado, éste último, lógicamente, mucho más.

            Tampoco el pueblo español entiende mucho de justicia, aunque sí de injusticia porque la vive en sus propias carnes; pero, por ejemplo, de la llamada “doctrina Parot”, ni zorra idea. Hoy tomaba una cerveza al mediodía con un amigo perchelero de pura cepa y me preguntaba si el tal Parot era un abogado o un juez, lo miré con amor y le dije que era un terrorista.

            Pero el pueblo sí sabe, pero que muy requetebién que el que “la hace, la debe pagar”, y es por ello que en bares y tabernas no entienden muy bien lo que está ocurriendo. Se dice, entre copa y copa, que van a dejar en libertad a los terroristas asesinos, a los violadores hijos de puta y que, además, les tenemos que pagar una especie de indemnización; eso, cuidadín, señores y señoras de la justicia y política es lo que dice el currante de turno; y a continuación, ya se pueden imaginar lo que largan por la sin hueso.

            Alemania, Francia, Italia e Inglaterra -me abstengo de nombrar EEUU, China, los países árabes, Israel, etc.- tienen en su ordenamiento jurídico establecida la cadena perpetua, revisable en muchos casos; pero nosotros, demócratas de “toda la vida” y “progres” más que nadie, somos la pureza hecha nombre.

            Pregunten, amigos políticos, en las tabernas, peluquerías, mercados; pregunten a padres y madres, a las víctimas del terrorismo, a los que han sufrido metrallas y deshonra para pequeños, pregunten, no se arruguen, pregunten si desean tener “derecho a decidir”, no ya para lo de Cataluña y su lunática independencia, para instaurar en España la cadena perpetua revisable para delitos de sangre y comprobarán que el pueblo español entiende de justicia muchísimo más que los propios jueces.

www.josegarciaperez.es


Parto de luces



Alborotadas
las grises aguas
buscan sus azules de ayer.
Conmueven desde el fondo
a pargos y corales que las guardan.
Ya se ven transparentes las aguas de levante.
Avanzan lentas,
es azul expansión: parto de luces.
La borrasca remite su turbulencia plástica,
los juncos en su júbilo despiertan más esbeltos,
asoman caracolas sus doradas calizas
la paz envuelve cálida a la playa.

Las risas de las olas cambiando su figura
llegarán como locas.

(De “Sílabas de marzo” de José García Pérez)

domingo, 20 de octubre de 2013

Los "puentes rotos"



             En el Salón de los Espejos del  Ayuntamiento de Málaga tuvo lugar el pasado viernes el acto solemne de la imposición de la Medalla del Premio de las Letras Andaluzas “Elio Antonio de Nebrija” al gran poeta gaditano Antonio Hernández.

            El acto estuvo presidido por el Alcalde de Málaga, Francisco de la Torre Prados, que fue acompañado en la mesa presidencial por el Diputado Provincial de Cultura Juan Jesús Bernal, el director del CAL Juan José Téllez, Francisco Cañada, en representación de Fundación Unicaja -entidad que patrocinaba el evento- y el que escribe estas líneas en su calidad de Presidente de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, Asociación que es la responsable de la elección del galardonado.

            Se echó en falta, sin desmerecer al señor Téllez, la presencia del Consejero de Cultura, Luciano Alonso, o en su defecto de un@ Viceconsejer@ o de la Delegada Provincial de Cultura y Educación, Patricia Alba, o sea, una representación del PSOE o si lo prefieren de la Junta de Andalucía que, por cierto, no excusaron su presencia.

            A las veinticuatro horas, un buen amigo y mejor persona, comentando el hecho me anunció que la Consejería de Cultura había “roto los puentes” con la ACE-A mientras este columnista siga presidiendo dicha Asociación; algo así como un ataque “ad hominem” del más rancio estilo nazi.

            Deber ser, digo yo, que la causa de esa “fobia” personal es porque en alguna que otra ocasión deslizo determinadas críticas a la Junta de Andalucía por el famoso caso de los EREs fraudulentos, o por la huida del señor Griñán al Senado por si las moscas o vaya usted a saber por qué; claro que también lo hago Rajoy o con el mismísimo Papa Francisco.

            Quiero recordar, y sé que mis neuronas no fallan, que me desplacé como Presidente de ACE-A para mantener una entrevista con mi amigo Luciano Alonso, Consejero; hablamos de cultura y quedamos, según él, en concretar posibles realidades en una reunión en Málaga, reunión que jamás se ha producido.

            Si es cierta la información, no comprendo ese ataque “ad hominem” impropio de la democracia; pero en fin, tampoco hay que preocuparse en demasía porque en un breve plazo se van a convocar elecciones para renovar la Junta Directiva de ACE-A y dada mi edad, 77 tacos, no creo que me presente a la reelección, aunque eso, hasta el último momento, siempre será una incógnita.


            

jueves, 17 de octubre de 2013

El asqueroso Albert Pla



          No conocía un servidor de ustedes la vida y canciones del cantante catalán, también el muchacho habla y canta en catalán, Albert Pla, pero tras leer unas declaraciones suyas realizadas en el periódico “La nueva España” me he quedado cuajado; de tal forma ha sido el cuajo que rápidamente he pinchado en youtube para oír algunas de sus canciones y, por lo malo que es el chavó, he tenido que cerrar no fuera que el trasto se infectara de virus.

            Este amigo de follones -mal hago en darle cancha- ha dicho literalmente que “siempre le ha dado asco de ser español” y yo, la verdad, es que me sentido ofendido al tiempo que, agarrándome el bajo vientre, me desternillaba de risa.

            El hombre iba a actuar, dentro de una semana, en el teatro “Jovellanos” de Gijón y por lo que se ve y se lee ha intentado hacer una extraña pirueta para colocar el “no hay localidades”, pues no de otra forma se entiende un exabrupto de esas características; en Gijón han reaccionado de forma digna y prudente al suspender la tabarra del tal Albert, ya que en caso contrario se hubiese podido encontrar con la horma de sus pezuñas.

            Que haya dicho que “le gustaría que los catalanes fuéramos independientes”, cae normal dentro de río de murmullos que desde hace tiempo corre por Cataluña, o sea, que tiene un pase, pero que a continuación afirme el chiflado, que no de otra forma se puede tildar al payaso de Pla, que le agradaría que “en Gijón se estudiase el catalán por cojones”, desborda por goleada todas las tonterías que sobre el tema se puedan farfullar.

            Albert Pla se ha convertido en el abanderado y avanzadilla del nuevo imperio de Cataluña que busca, según él, instaurar por cojones el idioma de su tierra por otros lugares; tan sólo nos salva la duda de si en verdad tiene o no cataplines, pues pudiera ocurrir, cosa que no deseo, que esté capado o lo capen.

            Lo malo de todo esto es que el chaval se ha convertido de la noche a la mañana en el último héroe del nacionalismo catalán y paseará sus huevos por las calles de Barcelona en olor de multitudes; o tal vez sea bueno saber a qué atenernos cuando semejante becerro se convierte en la voz del independentismo catalán.

            Así nos va y así les va. Uf, qué asco.





·                                  

Cántaro vacío


Hoy, en el despacho de la Asociación “Marginados, Constitución y Cristianos”, se está bien en la soledad del Señor Jesús. ¡Qué bello es sentirse bien!

Es bueno pararse, algo distinto a estarse quieto; pararse es detenerse en el camino para seguir caminando.

En el silencio del desierto templo, ocupado por el Misterio del Amor, uno sabe que está como debe: sintiendo el vacío de uno mismo.

¡Sentirse en eterna oquedad! Siempre dispuesto a lo nuevo, sin miedos infantiles, es un estado que roza lo perfecto: la muerte deseada

Sentirse cántaro vacío, siempre entrando y renovando. ¡Frágil!, como la propia vasija, barro puro.

Ahora vendrán los hombres religiosos para hablar de diócesis y segunda evangelización al igual que otros años, cuando la primera de ellas, la del amor, está por estrenar.

Tendré que romper el vacío.

(De “Meditando en pecado”, de José García Pérez)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Tras la muerte de Concha


              En algo estaban todos, izquierdas y derechas, de acuerdo: en que Concha García Campoy era una mujer atractiva, risueña y que llevaba primorosamente la tertulia de no sé qué programa de una cadena de televisión, creo que era “la Cuatro”, hasta en su buen hacer con el tertuliano Arturo, el hombre del pelo blanco y que mariposeaba en la izquierda, lo introducía en una tela de araña que muy pocas, llamemos locutoras, podían realizar con eficacia.

            Un servidor era un asiduo a su programa porque a él, en uso de una auténtica pluralidad, introducía tertulianos de la siniestra y la diestra, entre los últimos al mismísimo Wert.

            Pero ya en los recalcitrantes cenáculos de la política era, la querida Concha, criticada por el ala derechona de la siempre España que atisba, ante el pluralismo, una incitación a salir del pensamiento único, una auténtica pena.

            Mas de pronto, cuando nadie se lo esperaba, Concha que era un guayabo que a todos agradaba, vio truncada su intrépida carrera como locutora por una malsana locura de enfermedad que, aunque  retirándola del plató, supo hacerle frente de frente -perdonen la redundancia- y luchó contra ella como una verdadera jabata, al modo con el que hacía del pluralismo político que concitaba una auténtica orquesta que ella llevaba con la batuta de la simpatía, serenidad y buen hacer.

            Al final, la leucemia maldita pudo con ella, y aunque hasta el último momento intentó trasladar a sus seguidores y detractores horizontes de esperanza, un día se nos fue.

            Ahora,, como ocurre casi siempre, el ministerio de Educación y Cultura le ha otorgado a título póstumo el Premio Nacional de Televisión, bien hecho, por cierto, aunque algo tarde, bastante tarde, pues no será ella la que vacíe su alegría entre nosotros, sino la empresa para la que trabajaba.

            No sé, pero tal vez llegue un día en que a los profesionales de cabo a rabo, sean de aquí o de allí, se le reconozcan sus méritos en vida para que puedan disfrutarlo de verdad.

            Bienvenido sea el reconocimiento a Concha García Campoy, pero hay que estar ojo avizor para que hubiese sido otorgado cuando nos embelesaba con su enigmática sonrisa.

www.josegarciaperez.es


Ya no sé qué decir



Esta noche de negra borrasca desolada
ya no sé que decir. Me faltan las ideas,
las palabras se agotan, las dunas lloran solas,
la orilla es un crujir de olas que se lamentan.

He prendido la mirra y he llorado un instante.
Me refugio en mis labios que saben su destino.
Oh mar, siempre en silencio con tu verbo secreto.
El aroma de los reyes me sirve de castigo.

Arrecia la borrasca con su agria melodía
de vientos y granizos –qué será del ocaso
en esta larga mancha-. Se une la mirra al jazz,
parece que revientan estos tiempos de marzo.

Cadencias repetidas de silbidos de muerte.
Este mi tiempo azul, de cantos que se nublan
en negros torbellinos de asesinadas voces.
Sigue sonando el jazz: la mirra se derrumba.

(De “Sílabas de marzo” de José García Pérez)

No me dejo


  Salir y escapar con o sin maletas; dejarlo todo y que todo me deje.

  Soy un extraño en el mundo; pero no me siento un extraño en la vida.

  Tan sólo me encuentro en la lucha por los demás, pero los demás no luchan.

  Acompasan su existencia a la líricos alaridos de una sociedad de consumo que los consumen.

  Quisiera escapar de mi forma de ser; escapar para irme con los “otros”, y con ellos consumirme; pero no me dejo.

  Algo impulsa mi existencia hacia la vida; no deseo desprender aromas de vivo-muerto.

  Deseo morir viviendo.

(De “Meditando en pecado”, de José García Pérez)

martes, 15 de octubre de 2013

Perdón



A falta de problemas en la España de los brotes verdes, nace el viejo debate de la “alta sociedad” española: si la Iglesia debe o no pedir perdón por cooperar con Franco y sus “monaguillos”.

            En el fondo nadie lo vería mal, pues pedir perdón ennoblece y perdonar, mucho más; es por eso que se indulta y se pasa la mano a tanto desvarío acumulado. Creo que de aquella época, la de la dura dictadura, se salvan muy pocos de haber cooperado contra el “caudillo por la gracia de dios”. Excluyamos a algunos y sueltos anarquistas, un camisa azul mahón llamado Hedilla y el organigrama del PCE, instalado fuera de España, que se la tenía jurada; el resto de vacaciones, incluida la Iglesia y más, en ese más me encontraba, y la prensa y sus compuestos, concurrencia y cofradía: directores, reporteros y articulistas: todos juntos en unión salvando la bandera de la santa tradición y el cara al sol.

            Hemerotecas al canto y nos vamos a llevar cantidad de sorpresas de tanto premio añadido a currículum con el que en la actualidad se pavonea más de uno, convertido, y no lo dudo, a esto de las libertades. Qué hablar de la intelectualidad, adicta al régimen y juramentada con aquello tan raro y azul de los principios fundamentales del movimiento nacional. Los poetas, algunos, fueron hasta sonetistas del invicto guerrero del antifaz y del brazo con mano de la santa de Ávila. Y habíalos por estos lares, pero en silencio o por miedo o en asqueroso pelotilleo. Y después estaban las centurias y las escuadras, y casi todos, unos más y otros menos, disimuladamente encuadrado en las tales. El que esté libre de pecado azul en los tiempos de la “dura” que tire la primera piedra o lance la primera flecha con yugo incorporado.

            La iglesia sí debe entonar el “perdona a su pueblo”, y el pueblo el “perdona a tu iglesia, a tu prensa, a tus poetas, a tus intelectuales y a tus disimulados”. Perdón, Señor, perdón, que todos esperamos a que la diñara de natural y ya tarde y en la cama, siendo viejito, el que armó el cortejo fúnebre.

            Cuando llegaron los y las turistas (auténtica revolución que abrió nuestros ojos), la España sacra comenzó a cambiar, y los intelectuales y la prensa y los poetas y los disimulados; no mucho, pero sí algo.

            Y vino Tarancón y lo del paredón y los cristianos de la HOAC. Recuerdo las primeras minifaldas, qué primor de pecado. La Iglesia sí, y yo desde luego, y tal vez usted señor Cayo Lara: perdón.

www.josegarciaperez.com

¿Soy feliz?



   Lo afirmé con seriedad. Interrumpiendo el monótono ritmo del comer. Le imprimí a la afirmación cierta dosis de serenidad: ¡soy feliz!.

   Pareció que todos los fantasmas que pululaban a nuestro alrededor hubiesen desaparecido.

   (Siempre surgen “fantasmas” cuando me analizo y descubro ante mi mundo -no más de diez personas- parte de mi ser oculto)

   (Después, en núcleos más restringidos, se sigue insistiendo sobre el análisis; entonces escapan todos mis deseos de autoafirmación, y me recubro con el silencio)


   ¿Soy feliz?

   Lo soy en la duda, o sea, en todo cuestionamiento que realizo de mi vida.

   Lo soy en mi mente, pues la felicidad tiene cabida en el mundo que me fabrico a golpe de ilusión y riesgo.

   Lo soy en el amor que interactúa en y sobre todos los poros de mi cuerpo.

   Soy felicidad en mi espiritualidad impenetrable conmigo mismo; cuando me siento horadado, brota el esplendor de la exploración.

(De “Meditando en pecado” de José García Pérez)

lunes, 14 de octubre de 2013

Cosas



            Durante más de veinticinco años mi existencia se movió en torno al modelo de Jesús de Nazaret, pero yo, lo que son las cosas, soy yo, y aunque no lo sigo en la actualidad me siento impulsado por su humanidad según se lee en “los dichos y hechos” que hablan de él.

            Hace tiempo, en una reunión de cristianos, aseguré que había sentido el Misterio de Dios, pero no me creyeron; también afirmé que Jesús vive en la actualidad, pero tampoco me creyeron; y me decía, y sigo diciéndome, que el Reino está dentro de mí, pero vosotr@s, queridos lectores, tampoco me creéis.

            Todos aquell@s comenzaron a preocuparse de sus “cosas”, de las “cosas del Señor, y me dejaron en la cuneta del camino que conduce a la felicidad, con el “Reino dentro de mí, pero sin ser creído por nadie.

            En la actualidad, me siento místico, o sea, revolucionario. Ya no necesito de intermediarios o brujos; me pongo en comunicación con el misterio del Amor sin el permiso de ningún “hombre de Dios”.

            “Antes era niño y sentía como niño”, decía Saulo de Tarso”; pero ahora soy hombre y no necesito de manos que suavicen mi árido camino; por ello, he revolucionado mi vida.

(De “Meditando en pecado”, de José García Pérez)

domingo, 13 de octubre de 2013

Los sindicalistas y la juez Alaya



         Hace un montón de años lanzar un bonito piropo a una mujer era un acto de delicadeza, hoy puede convertirse en machismo puro o acoso. De tal manera esto es así, que cuando a la vera de un servidor pasa una mujer como un templo uno se complace en verla de refilón, ni siquiera en mirarla; de toda esta nueva locura se salva la poesía que es como una gran enciclopedia que, en un elevado tanto por ciento, se dedica a endiosarla.

            No hace falto ser un experto para caer en la cuenta de lo misterioso que puede ser el rostro de una dama, sirva de ejemplo, entre muchos, el de la juez Alaya que, tal vez a causa de una enfermedad que padece, podría tildarse de impenetrable, frío, inmutable, misterioso, sereno y, al menos, bello; por ello extraña que los sindicalistas, creo de UGT, que enfurecidos por las detenciones de algunos de sus compañeros la emprendieran con ella al grito de ¡fea¡ y algo así como inquisidora.

            Resulta extraño que dichos representantes, creo que de los trabajadores, hayan, no insultado a la juez con el primero de los gritos, sino que han reconocido que es guapa y, para exteriorizar su cabreo, hayan ido en sentido contrario a la realidad para intentar insultar a la magistrada que anda poniendo, tal vez con cierta lentitud, las cosas en su lugar correspondiente. Si la juez es inteligente, trabajadora se sabe que es, se habrá sentido satisfecha de escuchar ese improperio sobre su “fealdad” que, venía a ser, si ustedes se paran un poco a pensarlo, el reconocimiento por ese grupo de sindicalistas machistas de su belleza.

            De todas formas no es elegante que estos caballeros sindicalistas acosen a una magistrada por su doble condición de juez y mujer, y en uso de su falta de delicadeza la llamen inquisidora y fea, uf.

            Ponía en duda en el tercero de los párrafos de este “copo” nuestro de cada día la inteligencia de la juez Alaya, pero ahora, tras el crema que acabo de ingerir, afirmo su inteligencia por no haber ordenado, potestad tenía para ello, a las Fuerzas de Seguridad que dispersaran a los sujetos del acoso.

            En fin, no sé ustedes, pero estoy deseando saber en qué termina este proceso que tiene en tensión a buena parte de un personal amante de extrañas cenas y no de guapas mujeres.


            

viernes, 11 de octubre de 2013

12 de octubre



          Día de la raza, de la Hispanidad, de la Guardia Civil, de la Virgen del Pilar y, hoy en día, de la Fiesta Nacional (no confundir con la fiesta de los toros) son todos los calificativos que han adornado al 12 de octubre desde que tengo uso de razón, por cierto que cada vez más deteriorada.

            Quiere ello decir que nací en ese fatídico año de 1936, cuando un general, Franco, se sublevó contra el régimen legal establecido, sublevación que duró tres años y en la que la sangre de españoles regó las cunetas, trincheras y paseíllos de la muerte. Otrosí afirmo, llevo setenta y siete años de existencia y en todo este tiempo la llamada guerra civil española me ha perseguido constantemente; y ya doy por seguro que la diñaré sin que hayamos sido capaces de superarla.

            El 12 de octubre es el día en que una parte del ejército hispano realiza un desfile militar y se rinden honores a la bandera nacional; esto que debería ser un orgullo -cuidado Pepe que te tildan de facha- para un ciudadano de a pie, algo así como lo que ocurre en la vecina Francia o en los Estados Unidos de América, por poner un par de ejemplos, aquí se convierte en un extraño ajetreo donde unos aplauden y otros abuchean al Presidente del Gobierno, sea del partido que sea, mientras la chavalería lo pasa pipa viendo desfilar a la cabra de la Legión.

            Pero este año, a causa del llamado “derecho a decidir”, también esto se está empezando a poner pesado, el día puede pasar a mayores por las antiguas tierras del reino de Aragón, me refiero concretamente al lejano condado de Barcelona, donde unos partidos políticos, a las 12 del 12, se van a manifestar para decir públicamente que son catalanes y españoles.

            Aprovechando este hecho, que podría tildarse de lógico en la barriada malagueña de El Palo si un paleño afirma que es de El Palo y de Málaga, adquiere en Cataluña visos de heroicidad por una parte y por la otra, de facherío.

            Sabedor de ello, es seguro que a lo que debería ser un acto gratificante se van a arrimar los extremos y fanáticos para reventar la proclamación de algo que debía ser normal.

            En fin, confiemos en que los ciudadanos normales que deseen asistir puedan hacerlo en la confianza de que no van a ser apaleados.

            Tampoco es mucho pedir.


Mañana rosa



Se fue el sol de las dunas.
Todo yace en tinieblas.
Negrura, sobresalto de la noche
que ha podado este día de mi marzo.
La mar es un volcán de grises cráteres
bailando un son de colectivo llanto
que ha borrado las huellas del paseo.
Mañana buscaré nuestras cenizas
y alargaré mis dedos como juncos.
Arañaré a la mar nuestro secreto.
Besaré sus espumas más serenas.
Construiré un canto azul
 con mis ansias de verte al horizonte.

Mañana rosa,
de arenas limpias
como el cristal de mar que las contempla.

(De “Sílabas de marzo”, de José García Pérez)

Dejar de ser



            Se ama; sencillamente se ama sin causa y razón.
           
Solamente los que aman pueden comprender a los que aman, pero ni siquiera los que aman pueden comprender la causa; menos aún intentar explicarlo.

            Es tan lindo dejar de ser hombre no siendo tampoco niño.

            Es tan maravilloso el fluir de palabras sin sentido.

            Es tan rico dejar de ser para ser con el otro.

            Es tan impresionante la transfiguración del amor.

            Es tan exquisito el contacto de cuerpos y almas.

            Es tan comunicativo el silencio.

            Es todo tan hermoso, que ya no puedo vivir sin amor.

            Es tan lindo.       


            (De “Meditando en pecado”, de José García Pérez)

jueves, 10 de octubre de 2013

Aguanieve de besos



Llovizna. Blanca espuma de salobres sentidos
iluminan mi piel. Esta luz que deslumbra
la oscura incertidumbre de mi desnuda vida
es mansa tenuidad de caricias extrañas.

Me arrastro en su armonía de violines azules.
Susurros de la mar que me llaman de siempre
golpean suavemente, cual besos que lejanos
retoma el universo desde su infinitud.

Llovizna sin cesar en esta blanca tarde
de peregrino don. Cala su persistencia
el cráneo que gusta ser esponja porosa.
Agua como doncella que fecunda al amor.

Aguanieve de besos  que despiertan flotando
como musgos vertidos en veneros orondos.
Cada gota de espuma se cobija en mi adentro.
Diluvio sostenido por ausencias de ti.

(De “Sílabas de marzo”, de José García Pérez)

Creo



Creo, Señor, que no deben existir señores; ni siquiera, tú.

Creo que todos debemos ser algo más que  hermanos, pues los hermanos, muchos de ellos, nada más se ven por Navidad; por ello, haciendo honor a tu palabra, debemos llegar a ser amigos.

Creo que la Tierra se creó desde el amor infinito de su propia esencia; y creo que se está destruyendo, que estamos como perdidos en ella y por eso nos hace falta girar la vista a toda persona bien nacida.

Creo que Él no es tu único hijo, y creo en el misterio del Espíritu con mayúsculas.

Creo que el Espíritu no procede de Ti y del Hijo, pues creo que está instalado a la izquierda del corazón del hombre, y desde ese rincón bombea hálito a nuestra existencia.

Creo que el Espíritu es la VIDA, y cuando ésta falta nos hace como cosas, objetos que van de acá para allá, duermen y comen, cobran y gastan.

No creo en la Iglesia instituida por los hombres que dejaron de ser hombres y se escandalizan por los impulsos que el Espíritu envía al corazón de los hombres.

Creo en la comunidad que quiso crear Jesús de Nazaret, el Gran Judío, y después los hombres prostituyeron.

Creo que Jesús murió asesinado por los hombres religiosos y políticos de su tiempo.

Deseo creer que  resucitó y sigue resucitado en toda persona de buena voluntad que intenta hacer VIDA su propia vida.

Me encantaría creer en la resurrección de los muertos, pero apuesto más fuertemente por la resurrección de los vivos que están muertos, o sea, instalados en su propia seguridad.

Y creo que cuando las “personas dormidas” despierten a Jesús, habré un bello mundo de tolerancia, justicia y libertad.