jueves, 31 de enero de 2013

Colonoscopia al canto



           Mis problemillas de estreñimiento comenzaron hace un tiempo a preocuparme, así que me lancé a una posible y buena solución comentando el caso con amigos y amigas, pero resultó que todos y todas me daban soluciones distintas; así que expuse el problema a un señor médico que me recomendó lo que temía, o sea, explorar mis tripas mediante una colonoscopia.

            Aunque saquen pechos los y las valientes asegurando que hoy en día ese examen de los intestinos, esencialmente del colon, carece de gravedad, la verdad, ay la verdad, es que creo que a nadie le hace gracia alguna que le hurguen por el ano, excepto a los que ustedes se imaginan.

            Más de treinta y seis horas tomando dieta líquida, excepto alcohol que es lo que me gusta, ingerir unos sobres de extraño contenido y ser perforado por dos enemas, inicio de lo que han realizado hoy en mí, no se lo deseo a nadie, no ya por el posible dolor, sino por el seguro pudor.

            Pues pudoroso es, y en demasía, andar por esos higiénicos pasillos con el pompi al aire, más cuando el culete, el propio, no goza de buenas cachas como las que aparecen por las redes sociales de unos hombres llamados bellos.

            Y después de realizada la prueba, hay que desalojar el aire introducido por las cañerías de las entrañas; cierto es que la cosa no es agradable cuando, en distintas camas descansan varias personas clonoscopiadas; sin embargo, dada la música de viento que aromatizaba el ambiente, me dije: “yo también contribuyo a la orquesta”; así que lancé siete notas musicales, cuescos, que resquebrajaron la armonía reinante.

            Y aquí me tienen, sentado pacientemente y describiendo mi odisea de hoy que tendré que repetir, al menos, dos veces más; no se preocupen ni se alegren, pues parece que no existen muchos problemas, al menos eso dice el doctor.

            En fin, que me han dado por ahí; aunque nada comparado con la toma por culo que, según leo, se ha llevado la cúpula del PP.

            Por favor, lo mío no se lo cuenten a nadie, pero lo del Partido Popular hay que airearlo porque huele mal, muy mal.

Seré yo.



     El río de mi vida será largo o corto, pero extenso como un suspiro de palmera en la noche del desierto.

     En él tendrán acogida los cantos gregorianos de las místicas clausuras, la supuración dolorosa de las putas, los ojos del pobre niño pobre y la putrefacta carcoma del poder.

     Recojo con mimo mis cenizas, y evito una brisa de muerte. Seré yo.

     (Final de Fue un acaso, de José García Pérez) 

Chateaubriand



    UNA CITA PARA PENSAR



 "El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel que nadie puede imitar."

Chateaubriand (Escritor francés)

miércoles, 30 de enero de 2013

Juan Carlos I, Rey de España


        La Casa Real se ha puesto de moda; en general, unos más y otros menos, la letra impresa y los corrillos de bares apuntan sus cañones contra ella y, de paso, contra el Rey Juan Carlos I del que piden que abdique como Jefe del Estado español.

            Todo ello viene precedido por las presuntas corrupciones de su yerno Undargarin que, en el día de hoy, ha sido imputado por el juez José Castro por haber usado de su condición de miembro de la Casa Real para conseguir de forma fraudulenta abundante calderilla de euros en las comunidades de Valencia y Baleares.

            Se teme, otros lo desean, que la Infanta Cristina, su esposa pueda salir salpicada del lodo de a corruptela y, de paso, S. M. el Rey.

            Juan Carlos I fue nombrado Rey de España el 22 de noviembre de 1975 por las Cortes franquistas de acuerdo con la “Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado de 1947”, sucesor, por tanto, de Franco.

            El 14 de mayo de 1977, su padre don Juan de Borbón, el rey que nunca reinó, abdicó en su hijo intentando legitimar la dinastía real; un buen detalle, sin duda alguna, que dice mucho en favor del que fuese Conde de Barcelona.

            En el referéndum de diciembre de 1978,  tras aprobarse la Constitución, los españoles ratificaron al sucesor de Franco como Rey de España.

            Tres fechas importantes en la vida de Juan Carlos I: Jefe de Estado por una ley franquista, acto moral y digno por parte de don Juan y, en 1978, ratificación democrática de su realeza por el pueblo español.

            ¿Es discutible, legalmente, este proceso? Creo que sí, aunque la fecha del 23 de febrero de 1981 y la postura del Rey  ante el fallido golpe de Estado, fueron cruciales para ganarse el calificativo de demócrata.

            Los actuales deseosos de la abdicación, caso de Iñaqui Gabilondo, que anteriormente fueron sus defensores, piden que se largue de la Zarzuela con viento fresco; no creo que lo haga, pero sí debería manifestarse sobre el filtreo de su yerno con la corrupción, porque quien calla, otorga.


           


La libertad empieza ahora



     La libertad empieza ahora, cuando la escarcina penetre la máscara humana y su punta acaricie la verdad de mi ser.

     He husmeado la orilla del delirio. Una bandada de rosas ha descargado un polen de vida. Todo se ha cubierto de una radiante locura, y los címbalos del día han vencido a los crótalos de la noche.


    (De Fue un acaso, de José García Pérez)


Robert Browing



UNA CITA QUE ES UNA GRAN VERDAD


"Parecemos tan libres y ¡estamos tan encadenados!"

Robert Browing

martes, 29 de enero de 2013

Un ligero aplauso al Constitucional



          Bueno, de momento tendremos que conceder un ligero aplauso al Tribunal Constitucional por prohibir que, temporalmente, la ciudadanía endiñe un euro por receta en las Comunidades de Cataluña y Madrid.

            La medida se debe a los recursos que presentaron, por una parte el Gobierno de Rajoy en ambos territorios, y un grupo de senadores socialistas en el de Madrid.

            La suspensión es cautelar, más o menos unos cinco meses, hasta que, definitivamente, el TC se pronuncie sobre si admite o no la desigualdad entre la españolada.

            En mi corta forma de interpretar los hechos, creo que el Gobierno Central ya debía de haber recurrido la declaración soberanista del Parlamento de Cataluña, sin tener que esperar a los informes de la Abogacía del Estado sobre la chulada; lo digo y rubrico porque la Constitución, deja claro que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado (Artº 1.2) y que la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española… (Artº 2).

            De manera que todo lo que sea dilatar el cumplimiento de la Carta Magna es marear la perdiz y dejación de las obligaciones del Gobierno, al tiempo que se engorda un problema en busca o a la espera de no sé qué.

            Si uno, o una, va consintiendo al otro o a la otra aquello que no puede ser, termina entrando en la camada de l@s cabroncetes, así que, como dice nuestro refranero, más vale ponerse una vez colorado, que cien amarillo, pues ya ven cómo está la utopía de la soñada independencia catalana que, hoy mismito, el gobierno de Artur Mas ha pedido al Estado, o sea a todos los tiesos de España, la cantidad de “nueve mil millones de euros” para ir tirando, al tiempo que amenaza con intensificar el gasto en las embajadas que mantiene en el exterior.

            O sea, en cornudo y apaleado puede convertirse, si es que no lo es ya, el grupillo de don Mariano.


Suavemente buscaré su presencia




     Si el soplo renaciera, la vida se abriría. Sólo su asiento necesito para iniciar el camino, pero todo duerme conmigo. Esperaré en la gruta. Sé que llegará.

     La vanidad se descuelga prendida de mi yo. De un hilo depende mi vida: el resto de la soga se desploma. Suavemente buscaré su presencia.

     Sea quien sea, seré con él.


     (De Fue un acaso, de José García Pérez)



Samuel Johnson



UNA CITA PARA MEDITAR


"Ninguno llegó a ser grande imitando"

Samuel Johnson

lunes, 28 de enero de 2013

Esperando...



          Bien, a una determinada edad no queda más remedio que esperar; aunque bien pensado, aunque tenga un determinado tufo de determinismo, es bueno, a cualquier edad, esperar siempre, pues si vas a la machacona búsqueda de toparte con algo o alguien puedes crearte una determinada atmósfera de cierta desilusión si nunca encuentras lo que busca con la red de la indeterminación.

            Sirva de ejemplo que hoy, sobre las cinco de la tarde, he bajado, ya saben donde, a tomarme un “mitad” y, mira por donde, en la misma barra y en el mismo lugar, me he topado con mi amigo Alejandro que me ha obsequiado con cuatro estupendos libros con motivo de una determinada efeméride; la verdad es que me ha conmovido el detalle porque nunca fui a buscar tales obsequios, sino que esperando, pom, me he encontrado con ellos.

            Lo que se dice esperar, casi nada espero, tan sólo que llegue el jueves y unos días más para enterarme de alguna que otra cosa que me tiene preocupado, aunque no en demasía: porque lo que sea, será.

            También espero, aunque no con ansias que me quite el sueño, que los cinco diputados del PSC que se abstuvieron el otro día en el Parlamento de Cataluña me expliquen, nos expliquen, si por una multa de 400 euros vale la pena traicionar al pueblo español para dar paso a la incógnita del independentismo catalán.

            De Rajoy, espero poco si en el plazo de cuarenta y ocho horas no interpone un recurso de inconstitucionalidad sobre la pseudo declaración soberanista de Artur Mas y sus compinches antiespañoles, entre los que incluyo al democristiano Durán i Lleida.

            Esperar es tarea primordial por aquello de que quien espera, no desespera; y tengo la confianza de la auténtica esperanza, que no es permanecer estático esperando en una silla que pase lo peor, sino la lucha dinámica por conseguir lo esperado, aunque no se sepa muy bien lo que es.

            “Y mientras fumo, mi vida no consumo…




            

Quiere vivir



     ¿Acaso existen la mañana, el ayer, la tarde, el presente, la noche y el futuro? ¿Acaso la noche no es el preludio de la luz? ¿Acaso aquellas lágrimas no son las estrías de mi rostro? ¿Acaso la sombra del pasado no es la realidad del presente?

     Cuando el día comienza su tarea de iluminar la noche, y los pájaros asoman sus cantos desde la rama de la placita, un hombre, cosido a su destino, abre sus ojos al asombro: quiere vivir.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)

domingo, 27 de enero de 2013

Gocemos la vida



Los prados silencian
las hojas se duermen
un soplo me dice:
“mañana se muere”
Llueve una sonrisa
de nube celeste
que apaga la lágrima
del mensaje inerte.
Destellos de luna
en los campos verdes
y cantan los pájaros
los cantos de siempre.
A solas me digo,
si muero mañana
qué importa si ahora
me regazo al alba
y beso despacio
tus labios de nácar
y bebo en tus pechos
borbotones de agua.
Qué importa mi vida
si mañana es nada
y no veré nunca
tu mirada clara.
Dónde caminar
cuando se derrumbe
mi día de ti
y quede sin luces.
Vivamos pensando
que a nada conduce
pensar en la muerte
en días azules.
El hoy es eterno
aviva la lumbre
de nuestros amores
con finos perfumes.
Tomemos el sol
un seno de tierra
la linda amapola,
montemos la yegüa
saltemos sin miedo
la verde arboleda
bebamos el agua
que besa la yedra.
Gocemos la vida,
mañana, en la niebla,
las almas que vaguen
senderos de eternas.

(De “Donde el viento silba nácar” de José García Pérez) 

sábado, 26 de enero de 2013

A caballo entre dos visiones




          Ya saben de corrido aquello de la botella medio vacía o medio llena, según, dicen, se sea pesimista u optimista.

            Cuando era niño pequeñito, mi santa madre me enviaba a dormir con la apostilla, “venga Pepito, a la cama que si no viene el moro con el saco”. Ella fue testigo de la guerra del 21, llamada en Melilla “la del moro”, entre rifeños por un lado y españoles y franceses, por el otro.

            Por el año 1955 del pasado siglo, un servidor fue enviado como Maestro Asesor a la kábila de Adra (Marruecos, entonces Protectorado Español). El primer día, caminando por un sendero de chumberas, los chavalines musulmanes salían corriendo y llorando al grito de “un aromis”.

            A los pocos días, pregunté a Buarfa, el enlace de el comandante Burjellas, por qué salieron pitando los pequeños y qué significaba la palabra citada en cursiva; mirándome fijo a los ojos, contestó que en el dialecto cherja se podía traducir por “español”.

            Estaba claro el dilema: las madres españolas nos asustaban con la palabra “moro”, y las musulmanas lo hacían con sus hijos con el término “español”, La historia, sea la que sea, siempre tiene dos visiones y, quiérase o no, ambas tienen razón; hasta la de la botella.

            Pues bien, hoy, a la hora que escribo estas líneas, acabo de cumplir 77 tacos, años para entendernos bien.

            Ya voy recibiendo alguna felicitación por tamaña proeza y, sin embargo, a mí me entristece algo que me quede un año menos de vivir mi posibilidad de amor.

            Dicho lo anterior, me agradaría llegar a los setenta y ocho porque la edad cumplida en esta noche no me agrada como necrológica.

            Besos y abrazos a porrillo

Caminé con su beso



     Adentré mis pasos en la selva del tiempo. Con el machete afilado del recuerdo, desbrocé los fantasmas del olvido. Caminé con calendas agolpadas en el lugar donde los latidos golpean sin previo aviso. Una yema de azándar, flotando en el perfil de la utopía, perfumó la estancia de mi vida: fue un acaso.

     Silenciaban mis pasos la hojarasca del tiempo. Entre tanta fragilidad amarillenta, asomaba una barbaja primeriza. Introduje la memoria, y una pizca de brisa de mar salpicó mis labios.

     Caminé con su beso, como siempre.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)


Persio



UNA CITA PARA PENSAR


"No tes busques a ti fuera de ti."

PERSIO

viernes, 25 de enero de 2013

Resguardo la vida



     Resguardo la vida en la arcana palabra que pronuncié cuando los almendros derramaron algo más que una flor; cuando las nubes cubrieron de grises copos las blancas casa de Cájiz; cuando el viento detuvo la tronchada rama de la sequía; cuando Dios oscureció su silencio para siempre.

     Y llegó el abrigo de la ansiada soledad.


     (De Fue un acaso, de  José García Pérez)

Ralph Waldo Emerson



UNA CITA PARA VIVIRLA:

"Un amigo es una persona con la que se puede vivir en voz alta" (R. W. E)

jueves, 24 de enero de 2013

Qué dicen: ¿seis millones de parados?



          Dice la EPA que en España existen seis millones de parados. Pues miren ustedes, no lo creo. Que en Málaga, esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, un tercio de sus vecinos contempla de lunes a domingo el amanecer y el ocaso del sol, tampoco lo veo claro. Y que en Cádiz, con un cuarenta por ciento de desempleados, anden de chirigotas y murgas, vayan ustedes a decir semejantes tonterías a otro lugar.

            Que en cerca de dos millones de hogares todos sus miembros están más o menos tiesos, cosa que también barrunta la maldita EPA trimestral, pues tampoco lo creo, y, menos aún, que la gran mayoría de los ciudadanos, españoles por cierto hasta que Mas se salga con la suya, que se encuentra en la banda de los cuarenta y cinco a los sesenta años de edad no tendrán problemas con el trabajo, o sea, que no currarán; lo de la generación perdida de los chavales mejor preparados de la historia de España, dicen los expertos, es una blasfemia laboral lanzada a sus respectivos padres y madres.

            Y digo que no me creo nada de lo que anuncia esa trasnochada encuesta, porque el personal anda encojonado con lo de Florentino y Mou y, porque aquí, en la autopista del Mediterráneo, los desheredados nada más que piensan en la manera de eliminar al Barça de la Copa del Rey, el suegro de Urdangarin, o cosa así.

            Porque en verdad, si hubiese tantos tiesos, la jarca de los desgraciados entraría a saco contra los corruptos y, al menos, les daría un pellizco en la cojonera o a la altura de los ovarios.

            Ea, pues no lo creo.

Me rebelo sumiso



     A veces pregunto a la vida por la vida. Un silencio, cargado de átonas dudas, penetra el espacio donde deslizo mi tedio. Le intento poner ritmo, y un frío soplo sisea en la ya frágil nuca de la utopía.

     Me rebelo sumiso.

     La noche acarició mis heridas. Apagué con la mirada cuatro farolas. Palpé con mis manos el vacío de lo oscuro, y un arpegio de lejanos rumores posó su vuelo en ellas.

     Froté mis ojos en el rocío del recuerdo. Todo fue luz.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)

miércoles, 23 de enero de 2013

La más laboriosa historia de corrupción: Amy Martin


        Pasó que a Zapatero se le ocurrió sacar de la chistera la Fundación Ideas en la que colocó como responsable máximo a su amigo del alma Jesús Caldera, aunque el del “viento” fue Presidente de la misma, pasa que Rubalcaba es su Presidente actual y Carlos Mulas su Director General; ocurre que la tal “Ideas” se nutría de nuestros dineros en forma de subvención.

El tal Mulas no es un personajillo, ya ven: Doctor en Economía por la Universidad de Cambridge, Profesor Titular de la Universidad Complutense de Madrid, Subdirector de la Oficina Económica del ex Presidente Zapatero en su I Legislatura y escribió un libro sobre la corrupción.

Es la noticia: Caldera ha dimitido a Mulas en el día de hoy. La causa es pura ficción: el buen señor abonó a la presunta escritora Amy Martin más de 50.000 euros de nuestra cosecha, y llegó a endiñar a la estadounidense hasta 3.000  de ellos por escribir un artículo.

Amy Marti no existe, es un puro invento de Mulas; a eso se llama tener ideas.

Lo bueno de toda esta pequeña gran historia es que la señora de Mulas, de nombre Irene Zoe Alameda, abonaba a Amy esas cantidades a través de la agencia literaria Casanova & Linch, de la que es “miembra”; no se les ocurra rastrear lo de la agencia porque se llevarán sorpresas para todos los gustos.

Ignoro si a algunos dirigentes del PP, el señor Bárcenas les proporcionó sobres de copiosa sobrasada; pero lo de Mulas es la releche del cachondeo a los españoles, incluido un servidor de ustedes. Lo digo porque ha inventado la más ficticia de las historias literarias por una bagatela de eurillos.

No sé ustedes, pero yo no me conformo con la dimisión. España en su conjunto tiene dos opciones: gorrearlo camino de la prisión de Guadalajara o proponerlo para Nobel de Literatura.

Ustedes tienen la palabra.




La estación del "siempreigual"




     La estúpida estación del "siempreigual" ha dejado un sello de idiotez. Ahora, vuelven la nostalgia, la duda y el escalofrío de la umbría esquina.

     El olor a vieja gabardina impregna el sucio ascensor. Todo se hace más familiar; hasta el escondido olvido que creíamos superado para siempre.

     Soy consciente de mi regreso al mundo de la normalidad, por ello, volveré a ajustar la tuerca del disparate en sentido inverso a las agujas del reloj, y el tiempo invertirá su orden.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)
 

martes, 22 de enero de 2013

El nepotismo de "Ideas"


           El término “nepotismo” significa ayudar esencialmente a familiares, allegados o amigos. Algo nepótico, pero también chorizo, ha sido el ex del PP señor Bárcenas con la presunta práctica de untar manteca a sus compañeros de partido sin justificante legal y contable de por medio.

            También ha practicado el nepotismo la “Fundación Ideas”, aunque de manera formal, o sea, con papeles legales, al dotar con más de 600.000 euros a algún que otro compadre pariente y amiguetes del PSOE, pero en este caso, en el de Bárcenas no sé, con dinero de la Administración central, nuestro quiero decir.

            Dicha Fundación, un tentáculo del PSOE, fue fundada en tiempos del inolvidable Zapatero, y el pasado año la presidía Alfredo Pérez Rubalcaba. De manera apabullante “Ideas” se define como “una factoría de pensamiento, tanto a nivel nacional como internacional, que centra sus líneas de acción en diversos ámbitos como la igualdad, la economía, la política, los derechos, la ecología, la sostenibilidad, la formación o la solidaridad”, esencialmente para con los suyos, me refiero a lo de la solidaridad.

            Ignoro si estos detallitos, al igual que los del Gürtel, EREs de Andalucía, los pujolistas, los que ocurren por Galicia, las fulgurantes riquezas que algún otro castellano manchego, la semiprivatización de la sanidad madrileña que puede convertir a pacientes en clientes, etc., me las debo de tomar a la tremenda, con la posible irritación del colon, o bien, seguro que es mejor, agarrarme la parte baja del vientre e hincharme de reír contemplando la marcha hacia el carajo de esta nuestra nación, España, que huele a total putrefacción, mientra sus señorías -muy bueno lo de “sus”- siguen mareando la perdiz ante la estúpida mirada de la ciudadanía.

            Borrón y cuenta nueva es lo que habría que hacer con tanta escasez de vergüenza que vaga por delante de nuestras propias narices.

            ¿Y cómo conseguirlo?, pues tal vez la Fundación Ideas, que es, según sus fundadores, “una factoría de pensamiento…” nos lo pueda indicar. Ahora es cuando me agarro el bajo vientre, y me troncho.

            Tenemos lo que nos merecemos.



Tiza de esperanza



     Aunque intento abrir la ventana del asombro y buscar en lo gris un perfil de originalidad, nada ocurre. Porque nada trastorna, ni siquiera fugazmente, la asesina sombra de la seguridad.

     El suicido a la vida se ha consumado; la existencia, transcurre.

     Los milímetros del mañana están perfectamente encajados. Sé todo lo que va a acontecer. Lo asumo. En la quietud de la muerte, trazo una línea con tiza de esperanza.

     (De Fue un acaso de José García Pérez)

lunes, 21 de enero de 2013

Comisión de investigación



         No existe en política algo más inútil que crear una Comisión de Investigación para parecer que se trabaja en el descubrimiento del Mayordomo. En España se estila esta forma de hacer política para poner en marcha el ventilador y que sus aspas rocíen de heces a todo bicho viviente, sin que ello implique que sirva para algo y que toda la caca que salga del inmenso laboreo de sus señorías sirva pare el bien común.

            A pesar de ello, la tabarra que nos dan con la susodicha comisión entretiene al personal. La más importante celebrada hasta ahora fue la que investigó la matanza de Atocha y no sirvió, aparte de enturbiarlo todo, absolutamente para nada.

            Otra comisión que tuvo cierto morbo fue la de los EREs andaluces que, aparte de la presencia de Griñán  y Chaves, no tuvo ninguna relevancia política; pues los careos entre sus señorías no tienen más cometido que enturbiar más el caso.

            Ahora Rubalcaba, sabedor de todo este pasteleo, ha solicitado que una de esas comisiones investigue el asunto de lo sobres que, presuntamente, repletos de euros pasaba Bárcenas a los mandos del PP y que, Westringer, el facharojo que fuese Secretario General de AP, afirma también haber cobrado: “toma del frasco, Carrasco”.

            A nadie le gustar apuntarse a un bombardeo enemigo, pero en este caso y en los anteriores da exactamente igual, pues, el resultado de la comisión, sea el que sea, no es vinculante para nadie, y menos para justicia ya que al final de lapidarse  los unos a los otros, el informe emergente de la inmunda ciénaga será favorable a los que ostentan mayoría: caso de Atocha, Andalucía y, probablemente si se lleva a cabo, el del caso Bárcenas.

            Hay que ir directamente a la Justicia y buscar señorías no contaminadas del poderío político, y eso es tanto como buscar una aguja en un pajar, pues está más que demostrado que la transición de la Justicia está todavía por hacer.

            Sea lo que sea, vayan o no a la cárcel los presuntos culpables, por favor, que devuelvan la pasta: ese es el castigo.




Qué importan la justicia o injusticia




     Tengo la certeza de saber lo que pisan mis pies, lo que palpan mis manos, lo que abarca mi vista. Y también sé que el ritmo de mi corazón es el idéntico tictac de todos los seres que deambulan sumisos al mundo.

     ¿Qué importan la justicia o injusticia, la viitud o el pecado, el cielo o el infierno si el viento se ha convertido en pastosa cala?

     (De fue un acaso, de José García Pérez)

domingo, 20 de enero de 2013

Volver la mirada a Gibran



           Ya sé lo de la mujer de Lot, la que volvió su vista atrás para contemplar la destrucción de Sodoma; sí, se convirtió en “estatua de sal” según las metáforas del Antiguo Testamento. A pesar de ello, es conveniente mirar a otro lado, con seguridad no sé si atrás, para, con la nariz bien tapada, oler, leer y observar otros horizontes distintos a los que en la actualidad nos invaden.

            Digo lo anterior, porque cansado de pensar, repensar y googlear algún tema que pueda interesar a mis nueve lector@s, he bajado a tomar un cortado para buscar algo que, a pie de barra, pudiera servirme de excusa para echar un rato con el copo nuestro de cada día.

            A disposición de los parroquianos, en el Gran Vía, existen tres periódicos: el imprescindible Marca y dos de los que uno puede abstraerse de hurgar en su interior, o sea, esos de noticias sociales, políticas, económicas y de lo que hoy se conoce por cultura.

            Al abrir uno de estos últimos, un hedor proveniente de sus entrañas me ha herido las pituitarias y ha ennegrecido, más todavía, la fría noche que nos espera, pues, desde la primera a la última, páginas por supuesto, todo es corrupción, engaños, promesas incumplidas, mal gobierno, idéntica oposición y, todo ello, bien agitado, puede llevar a uno a pensar que se está preparando un caldo de cultivo, con más o menos razón, para socavar el régimen de libertades que, por ahora, seguimos disfrutando.

            Aunque ahora vuelva a por el bocata de noche y ver qué hace Mou, he salido de estampida a casa y, sin dudarlo, he ido al lugar de mi tesoro escondido, ese en el que están depositados los libros que leo, releo y trituro.

            Cerré los ojos, y de entre los ocho libros que guardo para momentos de desasosiego; palpé con mimo, y supe que entre las yemas de mis dedos se encontraba el espíritu de Kahlil Gibran: “… Si fuese un tirano al que quisierais destronar, verificad si no es en vuestro corazón donde se asienta su trono. Porque, para que un tirano pueda dominar a un hombre libre y altivo, deberá existir primero esclavitud en su conciencia y vergüenza en su altivez…” (El profeta).

            Volver la mirada atrás, no siempre es malo.



Del niño pobre


Iba el pobre niño pobre
llorando lágrimas de hielo
que surcaban sus mejillas
salpicándolas de besos.
Salió por la madrugada,
un domingo de febrero,
de su casita sin luz
cercana del cementerio.
Se cruzó en la carretera
con un oscuro cortejo,
en coche muy largo y gris
-tenía el largo de un muerto-
habían puesto coronas
con tallitos de verdeo.
Qué calveles tan hermosos
acompañan a los restos
de los hombres que soñaron
tener una muerta eterna.

Iba el pobre niño pobre
con su pasito ligero,
sus manos en los bolsillos,
la bolsita atada al cuello,
sus cabellos color rubio,
los ojos de bronce eterno
y una mirada perdida,
como miran los mineros
la negra mina minada
donde el pan se pone negro.
La mañana se adentraba
y en los primeros adentros
con sones de eternos bucles
las bisagras de los templos
abrieron las viejas puertas
para el día de precepto
y unos pobre mendigando
en sus puestos se pusieron.

Iba el pobre niño pobre
¡más rico que mil luceros!
viendo cruzar a la gente,
entre lo malo y lo bueno,
los dinteles fabricados
desde el principio del tiempo
por los señores más ricos
para escapar del infierno.
“Y no me pongo a pedir,
no quiero ser pedigüeno
yo me busco las pesetas
con mi trapito bermejo.”

Iba el hombre niño pobre
resbalando sin quererlo
entre farolas gigantes
en las fauces del comercio:
la sociedad de consumo:
la de cocas y refrescos,
la de grandes almacenes,
la de viejos cartoneros
besando contenedores
buscando cartones viejos.
La de promesas en vallas
con rostros como serenos
pidiendo un voto de ayuda
que pronto se olvida luego.
La de misas, carnavales,
procesiones y decretos,
la de palmadas al hombro,
la de caricias y rezos,
la que murmura entre sombras
amores azul destello.
La que devora a sus hjos,
la del oro del becerro,
la que con todo trafica
hasta con Dios verdadero.

Iba el pobre niño pobre
entre suspiros corriendo,
sin saber que se metía
en la arteria del infierno.
Descubrió un nuevo semáforo
y como si fuera un lienzo
de su bolsita de lino
sacó su trapo de fieltro.
Miró el verde montaña
de la columna de acero
mientras lágrimas de lluvia
besan su rostro centeno.
Espera que el ámbar llegue,
resina color de fuego,
para lanzarse a la calle
como el toro salta al ruedo.
Un frenar desmesurado,
de rojo encendido el cedro,
un grito de niño pobre,
de rojo encendido el suelo.

Pedagogos y psicólogos,
poetas del mundo entero
decid a Miguel Hernández
que existen niños yunteros,
que afile de nuevo el lápiz
que tienen que arder los ghetos
que construyen los políticos
a los pobres del silencio.

(De José García Pérez)

sábado, 19 de enero de 2013

Mi sombra, grotescamente alargada



     El chasquido del asombro ha dado paso a una serie de goznes que cierra el paso luminoso del vértigo de ser. Tan sólo en mi sombra, grotescamente alargada, intuyo la silueta del que fui.

     Se ha esfumado mi capital de visiones. Ahora, todas las gaviotas son blancas; las dunas, montículos de arena acumulada; el ocaso, un anochecer; la orilla, un paseo rutinario; y Dios empieza a ser el otro.

     (De fue un acaso, de José García Pérez)

viernes, 18 de enero de 2013

Uno de los vuestros



            Les recomiendo, si es que no la han disfrutado ya, la película Uno de los nuestros; trata sobre cosas de la mafia, y narra la historia de un chaval que aprende de sus vecinos, todos de la camorra, a ganar dinero fácil con la vida de los demás. El “buen” hombre va ganándose el cariño del “padrino” del barrio, y, a medida que va creciendo, consigue ir escalando puestos en la carrera de la delincuencia. Al final de la historia, el protagonista está enganchado al crimen organizado y su vida corre peligro, por lo que no duda en chivar a la policía a sus compañeros, poner las cartas boca arriba y servir de testigo para salvar el pellejo. Magistrales las interpretaciones de Joe Pesci, Robert de Niro y Ray Liotta,  este último en el papel de traidor.

            No es que la maldita actualidad sea comparable con el film citado o la mafia con la política o Ray Liotta con Luis Bárcenas, pero si todo se observa con la lupa de la imaginación podrían derivarse algunas semejanzas.

            El citado Bárcenas fue ascendiendo en el entramado del Partido Popular hasta conseguir ser Gerente, Senador y, especialmente, Tesorero; vamos, que tenía el gran poder, no sólo ya por gozar de toda la información, sino esencialmente por manejar todas las pelas que, legal o ilegalmente, entraban en la saca del partido que apoya al Gobierno de la nación.

            Hace tiempo que fue señalado por el dedito de la justicia como presunto corrupto, y fue dimitiendo de todos sus cargos. Sin embargo, hace un par de días se publicó que el pobre hombre había manejado en los paraísos fiscales -qué será tal vergel- más de veinte millones de euros; ante semejante noticia, alguien ha filtrado a la prensa que el ex tesorero del PP pagaba, mediante sobres sin reintegros, cinco, diez y hasta quince mil euros mensuales a los barandas populares; los aludidos, prestos ellos, han vomitado a Bárcenas negando el cobro de la paga extra y, lo más triste, borrando su nombre del fichero.

            Que sí, que puede ser, pero, quieran o no, señoras y señores del PP, es “uno de los vuestros”.

Nace anaranjada



     El sol ha cambiado de lugar. Cuando camina a poniente, nace anaranjada una ligera sacudida de recuerdos sin futuro. Es entonces, por un instante, cuando siento.

     Alrededor y  conmigo, sin la fértil compañía del riesgo, brota, cuando amanece el tedio, la tarde que oscurece la sensualidad del despertar.

     Ni siquiera puedo achacar mi muerte a otro. Ni siquiera puedo empuñar la daga del suicidio. Ni siquiera el desconocido Dios me sirve de excusa. Nadie es culpable.

     Quizás la brisa que dejó de besar.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)

jueves, 17 de enero de 2013

Tres categorías, según mi padre



           Según mi padre, Fernando para más señas, todas las profesiones podrían fundirse en tres categorías; él, por aquel entonces, años duros del franquismo, regentaba la imprenta La Hispana, o tal como diría el perchelero Montoya, era el “dueño”.

            Esa lección magistral, que nunca olvidaré, la desembuchó Fernando el día que me otorgaron el título de Maestro Nacional, y que rezaba con este preámbulo: “Su excelencia el Jefe del Estado Español (Franco, por tanto), y en su nombre el Ministro de Educación Nacional tienen a bien nombrar a D. José García Pérez, … etc”, título que, por cierto, debe estar arrumbado en algún atillo de este oportuno hogar que disfruto.

            Pues fue mi padre, con toda la parsimonia y ceremonia que él poseía, el que me dio esta verdad absoluta: “Hijo: en todas las profesiones existen tres categorías; por ejemplo, hay putillas, putas, y señoras putas. En la tuya existen maestrillos, maestros y señores maestros: ejerce de señor de la enseñanza.”

             Y calló para siempre. En toda mi vida profesional, juro por sus cenizas que existen en el cementerio de San Fernando de Sevilla, nadie puede escupirme en la cara que me porté de forma distinta a su consejo de padre razonable.

            Hoy, lo que son las cosas, no sé la causa, ha salido a relucir esta máxima incrustada con el cariño paternal en un chaval que no tendría más de diecisiete abriles, o eneros, pues a punto estoy de cumplir una edad impropia de una buena necrológica, o sea, 77 años de edad.

            Viene todo este lío a cuento, porque tomando un par de copas, no más, un buen amigo inquirió mi opinión sobre los políticos; vamos que me lo puso a huevo.

            Entonces le contesté con el trípode de mi padre, eso de que hay politiquillos, políticos y señores políticos; pues bien, puede ser que existan políticos y politiquillos, pero lo de señores políticos está por ver.

            Díganme, con la mano en el corazón, si conocen a alguno.



La voz del poeta es el lenguaje de los dioses



     Pero ¿qué es la voz?, sino todo el misterio de la mar prensado en la vieja caracola. La voz de poeta es un estallido de osadía en el todo y la nada del propio ser, o del no ser. La voz del poeta es el lenguaje de los dioses prestado al filo del instante.

     En el ser libre está el germen de la voz del poeta. Lo otro, el versificar, es un juego floral para almas delicadas.

     Sólo en los utópicos acampa la poesía.

     ( Fue un acaso ), de José García Pérez

miércoles, 16 de enero de 2013

De cada blasfemia a la cotidianidad, brota un verso



     Una mente desequilibrada es capaz de crear. Un hombre en busca del sentido común es un proyecto asesinado sin posibilidad de ser. Por ello, el verdadero creador, el poeta, rompe una y otra vez las cadenas que enmudecen su  voz.

     De cada blasfemia a la cotidianidad, brota un verso, un racimo de palabras, un poema, un grito de esperanza en la desértica niebla donde cuelgan los clónicos ramajes de los insulsos poetas que siempre escriben lo mismo.

     www.josegarciaperez.es 


La cazatalentos





             Esperanza Aguirre ha sido fichada por “Fundación Seelinger” para buscar talentos que se incorporen a dicha empresa y la coloquen en la primera en su género.

Uno mentiría, como un político cualquiera, si aplaudiera la decisión de la ex vicepresidenta  de la Comunidad de Madrid e iniciara una retahíla sobre que España es una nación libre o que el mercado es cosa de los países más avanzados.

Los tiempos que malvivimos no están para decir mentiras a toda pastilla y cosas por el  estilo, pues hay entre cinco y seis millones de personas que nos pueden correr a gorrazos.

Esta funcionaria, la señora Aguirre, Grande de España, inició su carrera política como concejal del Ayuntamiento de Madrid, tuvo una época en la que le otorgaron la responsabilidad del Ministerio de Educación y llegó a ser Presidenta del Senado, el llamado tamayazo la aupó a la presidencia de la Comunidad de Madrid y por ahí andaba, cuando un día la llamada liberal del PP dejó la duplicidad institucional y, dicen, se incorporó a su calvario de ejercer de funcionaria; pero como es muy listilla, el trabajo de tener que dividir por 30 el sueldo del mes, y comprobar en sus propias carnes que su jefe Rajoy le había birlado la extra de diciembre: díjose esto es para desgraciados o cosa así, por lo que llamó a alguien para ser fichada por Seelinger.

No entiende Esperanza Aguirre por qué se la critica en su nueva tarea de cazacocos, aunque yo creo que hubiese dado más rendimiento en la de cazacacos, pues muchos de estos son allegados y apadrinados por ella misma.

No es malo buscar a los talentosos del país, antes de que todos se nos vayan por tierras extrañas, aunque todavía quedan por este lar una  buena polvareda de ellos, o sea, todos aquellos y aquellas que, estando en el desempleo, están capacitados para llegar a final de mes.

Hurgue por ahí, por la hondonada de la miseria y, tal vez, algún día se la podamos agradecer.











martes, 15 de enero de 2013

Rancho aparte: Gran Vía



         Un día me dije: “Ya no bajo más la llamada Tribuna de los Pobres para adentrarme en el casco histórico de Málaga; también me propuse no asistir a ningún acto cultural organizado por las instituciones de esta Ciudad del Precipicio; sumé a lo anterior que no buscaría un céntimo para proyectos literarios; cerré en mi cerebro la posibilidad de mamonear a ningún cargo público; y además de refugiarme en mí mismo, también lo hice entre las cuatro esquinas que domino desde mi sencilla terraza; pensé que, al igual que Pessoa, no necesitaba de conocer más mundos y personajes, sino adentrarme en el mundo a través de la persona. Y, en verdad, lo estoy cumpliendo al 99%”

            Aunque aburrido de tanta existencia y achaques, no lo paso mal del todo pues tecleo con profusión, y van pasando los días entre redes, copos y recuerdos; pero claro, no tan sólo de pan vive el hombre, sino también de deletrear y silabear la palabra amistad. Así que fui buscando, además de los que nos vemos de higo a breva, de otros que podamos vernos a diario para hablar de nuestras vivencias, contar el último chiste y aligerar esta carga diaria de vivir veinticuatro horas.

            Para conseguir tal fin existen dos instituciones: la parroquia y el bar: ambas pueden convertirse en lugar de encuentro, o sea, en sacramento. La parroquia ya no me va, pasó la fiebre y, para más inri, se siguen diciendo las mismas cosas que hace dos mil años, vamos, que no aprendo.

            Así pues, aposté por el bar, y entre las muchas posibilidades que otorga esta institución, opté, ya lo saben, por el Gran Vía. A él voy casi todos los días, y en él tropiezo, me levanto, río, me cabreo, hablo, me hablan, me cuentan, cuento, bebo, vivo, resucito con Pepe “el pollo”, Montoya, Manuel, Siles, Paco, Julio, Emilio, Ignacio, Rafael, otro Rafael, etc, o sea, algo parecido a aquella canción de “Viva la gente”, o sea, gentes de todas partes y de condición, o sea: vivo el mundo.

            Que les aproveche.




Brusco acantilado de la verdad




     Es en la noche, cuando el murmullo descansa en las telarañas de las grises camas y los niños sueñan a ser jinetes de alados caballos, es en la noche, decía, cuando el poeta despliega la red de la búsqueda de su voz por la ribera de la utopía.

     Sabe que la palabra no descansa, sino que vive en el brusco acantilado de la verdad que conmueve el equilibrio de la razón.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)

lunes, 14 de enero de 2013

El alcanfor del olvido



     En la esquina de la ciudad dormida, los papeles danzan en vértigo de remolino. Son trozos de poemas que los poetas de la noche, cansados de su marginación, han arrojado desde el alcanfor del olvido a la garganta del abismo

     Las sílabas, agrupadas en sufrimiento, ofrecen un concierto de gemidos que a nadie importa.


     (De Fue un acaso de José García Pérez)

domingo, 13 de enero de 2013

El Sinaí de la Mentira



     Poetas:
     Habéis cubierto la ilusión con el sudor de vuestros bípedos cuerpos.
     La densa y tediosa humareda de vuestros versos ha quebrado el alma de la madrugada.
     Parecéis un ejército de pinchitos sazonados por la histeria colectiva.
     Sois capaces de soportar el infierno apagado de lo que llamáis poesía.
     Seguid el sendero que os marcan.
     Una bocanada de tedio os espera apenas pasen veinticuatro horas.

     Huid de mi travesía.
     Si no, os señalaré con el dedo de la verdad y seréis fulminados en el Sinaí de la Mentira.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)


   

sábado, 12 de enero de 2013

A/a de Lola Gallego Juárez: de putas y prostitutas


     En el “copo” titulado: “Las prostitutas brasileñas y Durán i Lleida”, publicado en www.diariolatorre.es , la lectora Lola Gallego Juárez escribió un comentario en el que me solicitaba aclaración sobre las diferencias entre putas y prostitutas. Gratamente lo hago con el “copo” publicado el 29 de diciembre de 2010, y que, con algún pequeño retoque, decía así.

"""La ciudad es Málaga, la que todo lo acoge y todo lo silencia. Y es que la ciudad prepara sus artes, formas de engatusar al personal, para que el voto caiga en el talego correspondiente, en este caso al reino de los puritanos del PP.

  Estas mujeres no son putas, sino rameras o prostitutas, mujeres que intercambian sexo por dinero. Las putas son las que se acuestan con otros porque sí. Las prostitutas sabemos donde están, cuánto cobran por un servicio, sabemos de sus mamoneos con agentes de la autoridad, de sus humillaciones ante chulos, proxenetas y mafiosos y del peligro que corren por esos polígonos industriales; pero de las putas ignoramos el lugar que ocupan en la sociedad, pueden estar en la cúpula de los partidos políticos o instaladas en la mismísima sociedad de la que emanan estas órdenes municipales contra sus primas hermanas, las prostitutas.

   Ahora, los hombres de bien de la sociedad, los escandalizados, andan buscando un lugar apropiado entre ratas y basuras para que las prostitutas se ganen, o pierdan la  vida, de la peor manera posible.

      Es necesario un nuevo Clint Eastwood para que al igual que en su famosa película “Sin perdón”, cabalgue, como vengador de las que no tienen voz, por las mágicas noches de Málaga y lance su balacera de palabras contra el puritanismo trasnochado de los que se creen cruzados de una santa causa."""

       Sinceramente no sé si queda clara la diferencia, pero es lo que pienso.

Grilletes



      ¿Quién sepultó en el mar de la esclavitud los grilletes enmohecidos de la libertad?
      ¿Quién grita al silencio de los que sufren el mordisco del hambre?
      ¿Quién les va a decir que son más que los que somos menos?
      ¿Quién osa decir la verdad?
      ¿Dónde está?
      ¿Quién es?

      Me postraré ante él y lo adoraré.


      (De Fue un acaso, de José García Pérez)



viernes, 11 de enero de 2013

Cuéntame cómo pasó: el 23-F



           Pasé un buen rato con la puesta en escena del intento de Golpe de Estado del 23-F de 1981 en la serie “Cuéntame cómo pasó”. Aunque se sabe que la ilusión se encuentra en el futuro y en el presente, la realidad; no es menos cierto que el pasado es rico en nostalgias, malas o buenas, que siguen viviendo con nosotros. Sin embargo, aunque queda muy bonito y tal vez sea cierto lo del carpe diem, a determinada edad no se está para demasiados trajines y es, aquello que se vivió con intensidad, el referente esencial de nuestro momento actual.

            Así que pertrechado en un cómodo sillón y con una mantita en las piernas, donde se asentaba el chihuahua “Rambo”, rememoré aquellos tambores de guerra de los que fui algo protagonista y a los que dediqué un pequeño libro llamada “18 horas con Tejero”, o sea, 18 capítulos o pequeñas historietas de mi “convivencia” con el teniente coronel de la Guardia Civil en el Congreso de los Diputados.

            Quiérase o no, la inmensa mayoría de las personas gusta de verse su propio ombligo y los más cercanos; eso fue lo que me ocurrió durante aquellas dieciocho horas, y así lo explico en las páginas que conforman el citado librito, mi extrema preocupación por los míos: esposa, hija y libros.

            Sin embargo, la visión “ad extra” que me proporcionó la familia Alcántara en el capítulo de ayer noche me situó en la España auténtica, la que proveniente de la guerra civil y del franquismo, la generación estigmatizada por cruentos horrores, tuvo que vivir aquella noche con terror y esperanza, según de que bando fuesen sus integrantes.

            Nunca es tarde para aprender, y anoche aprendí a no juzgar al pueblo que, asustado por la herencia recibida, esperó el mejor de los desenlaces previstos.

            Por él brindo.



            

Azules violines



          Que no soy santo ni quiero serlo, tampoco brisa que impulsa a la calma; que no soy Dios ni quiero serlo, tampoco música de azules violines; que no soy justo ni quiero serlo, tampoco neutro elemento de una sociedad que presupuesta sus gestos; que no soy humilde ni quiero serlo, tampoco máscara que sitúa la sonrisa en el lugar oportuno. Que no soy ni quiero ser.

(De Fue un acaso, de José García Pérez)


jueves, 10 de enero de 2013

Cosas del amor



            En cierta ocasión, cuando levitaba cerca de cinco centímetros a fin de no pisar el burdo suelo, escribí esta nota: “Haremos, junto a la fogata del amor, un círculo de fantasías no productivas, de tiempos perdidos en la posibilidad de la utopía, de miradas constantes a la gruta de la ilusión. Anudaremos tu tristeza y mi alegría, hablaremos de los dioses que palpamos, de la eternidad gozada, y  dejaremos para siempre, en el baúl de los objetos olvidados cuya llave lanzaremos al olvido, la pisada vergonzante  de nuestros cuerpos por un mundo que no es el nuestro.”

            Quede constancia que fue un servidor, en un momento de lúcida locura, el que semejante cursilería escribió. Transcurrido un buen puñado de años, le daba hoy vueltas al “copo” mío de cada día para acertar con el tema adecuado, cuando he aquí que tropecé con semejante declaración de ese estado que se nota y se hace notar: el amor.

            He sentido vergüenza de mi actual estado algo vacío de ilusión, carente de amor, y seco ante el manantío constante del lejano ayer; y es que cada día me cuesta más trabajo rebuscar e hilvanar palabras que produzcan perplejidad en el lector o lectora.

Me salva que existe la corrupta política de la que, ahondando algo en su ciénaga, se obtiene el tema inadecuado para soltar un tostón que satisfaga a los que esperan el “copo” como maná celestial y, claro, quedan defraudados porque la monserga es apabullante.

Vivir el amor, escribir de él y morir con él, deberían ser las premisas de mi comportamiento como ser humano; pero es tarea imposible porque el amor no se busca, sino que se encuentra en la desembocadura de la Plaza del Asombro.

No es, pues, una actitud de búsqueda la que pueda llevarnos hasta él, sino una leve percepción que comienza en la comisura de otros labios, y finaliza en la mansedumbre de dejarse llevar por el camino del sentimiento; sentimiento que consigue, sin violencia, que los cables de la lógica se crucen, y estalle en mil pedazos la responsabilidad de ser los que otros desean que sea.

Cosas del amor que hoy les entrego por un momento, pero nada más que por un instante, porque esto tan sólo pertenece a un servidor.



Arena en la mano



Tomo la arena en la mano,
la cierro con mucha fuerza
y no me queda ni un grano.

(Soleá de José García Pérez)