miércoles, 11 de diciembre de 2013

Y yo quedo sin ti




Todo eres tú:
la tormenta, amasijo
de nuestros vivos cuerpos
construyendo el amor,
y ese remanso
donde bebo entre brotes
el néctar de tu savia que destella energía.

Y ahora me abandonas,
huyes viajando a lomos de la noche
creyendo hacerme bien,
y yo quedo sin ti,
sin Dios, sin mí, sin tiempo.
¿Tú crees que el amor muere
en el adiós que vivo?
En el adiós quedó nuestro futuro
construido para siempre.
Tú, allí lejos. Y yo, también contigo,
en el tiempo de nada
edifico
la presencia alargada de tu ausencia.
No te has ido. Estás.

Mira mi mano
que busca en el montículo de dioses
la huella de tu camino.
Es abierta plegaria,
ha vencido a la mísera materia.
Crea deseos de presencias tuyas
y toca con sus versos
pálpitos de tu espíritu,
y ríe en su contacto.
Y la beso y te beso.

(De Inacabada Ausencia, de José García Pérez)

2 comentarios:

  1. hola querido amigo,maravillosa magnifica,no tengo palabras lo que me agustado,eres maravilloso,lo digo de beras

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