lunes, 16 de diciembre de 2013

Y dejo de ser yo



Resisto en tu palabra
que suena a caracola.
Es hervidero de amarillos trinos,
de tu verbo que arrulla
y mantiene mi vida.
Escondida garganta,
entre mares de amor
gorgoteas tu aliento.
No, no te fuiste,
en mis sueños te asientas jubilosa.

Te aposentas en mí,
tiendes tu lona rosa
y fruto de la noche, al alba naces.
Ya instalada,
invades mis tejidos
y dejo de ser yo
para contigo ser.

Laboreas mi tierra
que surcas entre cantos
de granos esparcidos,
y mi cuerpo te acoge.
Mi simiente
-beso entregado en noche de aceitunas,
esquilmo por septiembre recogido-
se adentra en tus entrañas.


HOY

Todos se han ido
recogiendo sus alas de silencio.

(De Inacabada ausencia, de José García Pérez)

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