miércoles, 4 de diciembre de 2013

Pepticum



          Con la cantidad de problemas que existen actualmente, lo normal no es que un triste aburrido como un servidor les machaque con otro más; sin embargo llevo un tiempo intentando resolver un problema sobre un fármaco genérico del omeprazol de nombre Pepticum, pero anoche al calor de una copa salió el tema con un amigo entendido en la materia y, es por eso, que esta mañana escribo esta extraña columna.

            Soy un enfermo crónico de estómago; ya en el año 1976 tuve unas “melenas” de mucho cuidado por las que estuve a punto de irme al otro barrio, y hace diez años tuve una perforación de estómago que se llevó por delante el bazo, medio estómago y el nervio vago; como dicen los expertos en estómago, ninguno más que yo, la mayoría de estas cornadas estomacales son debidas a berrinches, hoy llamados estrés, que se toma uno y por ello no me falta el bendito omeprazol de mañana y noche que parece recubrir los desmanes que casi a diario cometo con lo poco que me queda de estómago.

            Pues bien, con esto de los fármacos genéricos, la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía ha contratado con una de las multinacionales farmacéuticas el “pepticum”, y los señores doctores quedan obligados a recitar dicho genérico.

            Comentaba anoche con el amigo entendido en la materia, que les decía en el primer párrafo, que me costaba un trabajo enorme extraer el bello comprimido de pepticum de su cápsula, vamos que no hay forma humana de conseguirlo y que, por tanto, había que echar mano de unas tijeras porque los dátiles, dedos, los tenía amoratados de intentarlo una y otra vez.

            Otros amigos allí presentes se metieron en la conversación y quedamos en que esta noche bajaría al Gran Vía, con perdón, un par de comprimidos de pepticum e invitar al primero que consiguiera extraer con las manos la pastillita en cuestión, o sea, que hoy tomo gratis un par de copas.

            Rogaría, por aquello de que soy un jubilado camino del paredón, que los laboratorios Medinsa, los productores del pepticum, facilitaran el acceso del enfermo de estómago al comprimido, o bien que adjuntaran en la caja que contiene las 28 cápsulas unas tijerillas de poca monta, pues nos van los dedos en ello.

www.josegarciaperez.es                  

1 comentario:

  1. Ayer hablaba Vd. de la virtud genética y genérica de las mujeres. Las comprendemos algunos hombres, pero no las seguimos. Pensamos casi todos como los grandes filósofos, Platón, Heidegger, y creemos que “todo lo grande está en medio de la tempestad”. Cuando en realidad, lo grande está en las pequeñas cosas. El laboratorio hace lo grande, el medicamento; pero se olvida de la manera de acceder a él unas torpes manos como las nuestras. Una mujer, una fregona, un abrelatas de los antiguos nos facilitan la vida. Pero nosotros “arreglando el mundo a lo grande, pero no haciendo nada para conseguirlo.

    ResponderEliminar