jueves, 5 de diciembre de 2013

Los arquitectos de la Constitución Española



Se ve uno obligado a escribir sobre la Constitución por ser el día en que se conmemora, pero lo hago con mucho cuidado ya que son numerosos los ciudadanos que desean  cambiarla, otros que desaparezca y algunos nostálgicos, yo entre ellos, que deseamos permanezca tal como está y que sea la ciudadanía y la clase política las que cambien.

            Después de que los llamados “padres” de ella finalizaran su dictamen, el borrador de la Carta Magna pasó a la Comisión Constitucional para su aprobación y posterior pase al Pleno del Congreso; dicha Comisión, al igual que todas, estaba formada por 35 miembros de los que 17 eran diputados de UCD, o sea, que era necesario uno más para que el partido centrista tuviese mayoría absoluta; necesitaba por ello usar de pactos con unos y otros para ir sacando adelante lo que sería el marco legal de convivencia de la ciudadanía.

            Así que unas veces pactando con la derecha (AP), otras con la izquierda (PSOE y PCE) y en ocasiones con la minoría nacionalistas (ERC, CiU y PNV), el texto aprobado iba sumando artículo tras artículo, hasta que llegó al 27, el que trata precisamente del tema candente hoy día, el que hace referencia a la educación.

            UCD pactó dicho artículo con AP, y se armó el fiasco pues el resto de las fuerzas políticas, encabezada por el PSOE se retiró de la Comisión y la Constitución quedó empantanada por unos días; había que dar solución al tema cuanto antes, y el hombre con la cabeza mejor amueblada que había en el hemiciclo, me refiero a Fernando Abril Martorell, habló del tema con Suárez, éste con Felipe que a su vez conversó con Alfonso Guerra, y quedaron los dos segundos espadas en hablar para sacar adelante el texto.

            A tal fin, Abril y Guerra, se vieron, cenaron, bebieron y hablaron en el restaurante madrileño de nombre José Luis, y allí, el lugar adecuado, pues todo se arregla con una buena cena y mejor vino, llegaron al acuerdo de construir una Constitución para todos, a la que llamaron del “consenso”, o sea, válida para las dos España.

            Nosotros los diputados de a pie, simples pardillos, obedecimos la orden de nuestros jefes de filas y uno a uno todos los artículos fueron aprobados por UCD y PSOE.

            Los honores se los llevaron los llamados “Padres”, pero los “Arquitectos”, no se olvide, fueron Fernando Abril y Alfonso Guerra; ésta, y no otra, es la verdadera historia de la elaboración de esta Constitución tan denostada hoy en día.

            Doy fe de ello.

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