lunes, 2 de diciembre de 2013

La acomplejada Elena Valenciano


             La acomplejada vicesecretaria general del PSOE Elena Valenciano, la que porta un bello tatuaje en uno de sus hombros, ha vuelto otra vez a cantar el mismo corrido de siempre, a saber: que el Estado Español acabe de una puñetera vez, ya mismo, con las palabras “Iglesia Católica” que se contemplan en la Constitución Española y que dan lugar a relaciones y concordatos con dicha institución religiosa, a fin de que la españolada en general y cada uno de sus componentes en particular puedan tener libertad religiosa y de conciencia.

            Esa referencia constitucional se encuentra en el Título I de la Carta Magna, el de los derechos y deberes fundamentales de los ciudadanos y que, en su artículo 16, entre otras cosas dice: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto (…), nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencia (…) los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrá las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”, tachar esas dos palabras es el quid de la cuestión socialista, y una vez conseguido la crisis económica habrá desaparecido.

            En el apartado tercero del citado artículo, se lee: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, por tanto el Estado ni profesa una confesión, ni es ateo ni es agnóstico. Es simplemente laico, esto es, neutro. Nuestro Estado, debería quedar claro, nos laicista sino laico, es decir neutro ante lo religioso.

            Me gustaría saber qué español o española existe en la actualidad que no goce de libertad religiosa o de conciencia; con uno o una me conformo. Pero seguimos con la matraca, mientras que por aquí abajo, por nuestro Sur, lugar muy propicio a manifestaciones sacras, Semana Santa, Navidad, Romerías etc., muchos socialistas montan caballos, visten túnicas, desfilan en procesiones y se dan codazos para salir en la foto del periódico del día siguiente delante del “paso” o “trono”.

            Pero es que además, ellos y ellas, incluyo a Elena Valenciano, han gozado de veintidós años de poder para cambiar lo que ahora parece, según la vicesecretaria general del PSOE, el hecho esencial para dar solución a todo lo habido y por haber.

            Ea, que se vaya a almorzar a un comedor de Caritas; después, que hable.


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