martes, 3 de diciembre de 2013

En tus labios



No pidas que te bese. Cada beso
que te entrego es sendero que camino
al fuego abrasador de mi destino.
En tus labios de fresa yo confieso

sentirme como libre y como preso,
pareciendo ser Dios, soy asesino.
Sumergido en tan loco torbellino
de mi  cielo al infierno yo regreso.

No pidas que te bese vida mía
que mi vida en tus labios me parece
una fiesta de estrellas sin murallas

un tener en mis labios la alegría
un saber que mi gozo no merece
que después de este beso tú te vayas.

(De José García Pérez)

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